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07/07/2020
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Marruecos regresa a la Unión Africana tras décadas de autoexilio

  • Rabat formuló la petición de ingreso sin ocultar su intención de expulsar a la República Árabe Saharaui Democrática
  • Al menos 39 de los 54 países que integran la Unión Africana (UA) han apoyado la demanda de ingreso de Marruecos  

Rabat, Enero 30.─ En los últimos años, Marruecos ha ido tejiendo en África una red económica, diplomática y religiosa que este lunes 30 de enero rindió su fruto. Al menos 39 de los 54 países que integran la Unión Africana (UA) han apoyado la demanda de ingreso de Marruecos en la máxima institución de representación continental. El ingreso es una clara victoria para Rabat en detrimento de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), que ve amenazada a partir de ahora su pertenencia en el único organismo internacional donde se le otorga legitimidad de Estado.

También supone una derrota diplomática para Argelia, el gran aliado del Frente Polisario y la RASD, junto a Sudáfrica y Nigeria. Ahora, Marruecos compartirá techo y salas junto a los representantes de la RASD, a quien la diplomacia marroquí trata de “Estado fantasma” o “fantoche”. Pero el objetivo de Rabat es bien claro: expulsar a la RASD desde dentro y lo antes posible.

El rey Hassan II de Marruecos abandonó en 1984 lo que entonces se llamaba Organización para la Unidad Africana (OUA, fundada en 1963), cuando 26 Estados aprobaron la incorporación de la RASD. El pasado julio, al cabo de 33 años, su hijo Mohamed VI, dio un vuelco a la política exterior de su país al dirigir una carta al entonces presidente en funciones de la Unión Africana, el jefe de Estado de Chad, Idriss Déby, en la que solicitaba el ingreso en la UA. La carta era un reconocimiento tácito de que la política de “silla vacía” practicada por Marruecos había sido un fracaso. Pero la misiva del monarca dejaba claro desde el primer momento cuáles son sus intenciones respecto a la RASD. “Cuando un cuerpo está enfermo es mejor curarlo en el interior que en el exterior del organismo”, señaló.

En la misma misiva Mohamed VI lamentaba: “Es difícil de admitir que una nación perenne y ancestral sea comparada a una entidad que no dispone de ningún atributo de soberanía”. Al mismo se preguntaba si la UA no estaba “en contradicción evidente con la legalidad internacional” ...

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