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Los políticos, el nepotismo y las Leyes

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Cito SIC: Definición de, en Internet: “Se conoce como nepotismo a la predilección exagerada que algunos funcionarios en actividad que ocupan cargos públicos poseen respecto a su familia, allegados y amigos a la hora de realizar concesiones o contratar empleados estatales. En estos casos, el individuo que accede a un empleo público logra el objetivo por su cercanía y lealtad al gobernante o funcionario en cuestión, y no por mérito propio o capacidad.

En los Estados donde rige la meritocracia (un sistema para el cual el mérito justifica el ascenso en el marco de una escala jerárquica), el nepotismo está considerado como un acto de corrupción. No se acepta, a nivel social, que un dirigente político decida destinar recursos públicos a un familiar o amigo por cuestiones de simpatía o afecto.

Por ejemplo: El intendente de un pueblo nombra a su hermano como máximo responsable de la Secretaría de Empleo. Si la persona elegida acredita méritos suficientes para el cargo (formación profesional, antecedentes, etc.), el nepotismo será sólo una suspicacia. En cambio, si el hermano del intendente no tiene trayectoria política o profesional, el caso de nepotismo quedaría confirmado.

El nepotismo tiene una historia milenaria. Se cree que el concepto deriva del griego antiguo nepos (traducido al español como “sobrino”) o del emperador de origen romano Julio Nepote. En la época romana, de hecho, hubo un caso muy famoso de nepotismo, cuando Pompeyo otorgó importantes responsabilidades a su yerno Metelo Escipión (de nula capacidad en el ámbito militar) y fue denunciado por Marco Antonio ante el Senado.

Como decimos, a lo largo de la Historia se han dado muchos casos de nepotismo. Entre los mismos destacaría, por ejemplo, Pisístrato que gobernó Atenas a lo largo del siglo VI A.C y lo hizo mediante una tiranía. El hecho de que tuviera auténtico temor a que se urdieran tramas y planes para acabar con su mandato y su poder hizo que tomara la determinación de ofrecer los máximos cargos políticos a miembros de su familia y a amigos en los que tenía absoluta confianza.

Ya mucho más cerca en el tiempo tuvo lugar un caso de nepotismo muy sonado y fue el que llevó a cabo Napoleón Bonaparte. Así, este líder francés lo que hizo fue apostar por su familia para darle determinados puestos de responsabilidad e importancia. El más conocido de todos ellos fue el que le otorgó a su hermano José Bonaparte, más conocido por Pepe Botella por su afición al alcohol, al que lo encumbró como rey de España.

En la actualidad también nos encontramos con personas que han sido acusadas de nepotismo. Este sería el caso, por ejemplo, del Presidente de Paraguay (Federico Franco) quien precisamente estos días se encuentra intentando defenderse de las voces que se han alzado en su contra exponiendo que durante su mandato ha colocado a un total de 27 familiares, que se hallan ocupando puestos públicos de gran responsabilidad.

Y tampoco habría que olvidar el que ha tenido lugar recientemente en México donde Josefina Vázquez Mota (líder del PAN) ha sido acusada de nepotismo al estar su hermana (Margarita Silvia) ocupando un puesto en la Fiscalía Especial para Delitos de Violencia contra las mujeres cuando presuntamente no cuenta con las calificaciones necesarias para tener aquel.

La Iglesia Católica también dio muestras de nepotismo, especialmente durante la Edad Media. Se conoce la historia de varios obispos que criaron a descendientes ilegítimos presentándolos como sus “sobrinos” y mostraron favoritismo hacia ellos, e incluso algunos Papas han nombrado cardenales a sus parientes”. Fin de la cita.

El nepotismo no ha desaparecido en los tiempos actuales, puesto que se sigue practicando impunemente, y pareciera que los tribunales de justicia de los países con presidentes o gobernantes que practican abierta e impunemente el nepotismo, no tuviesen herramientas legales como para impedirlo. Tales el caso latinoamericano en algunos países, donde el nepotismo pareciera estar “subrepticiamente” legalizado; puesto que se sepa, ningún mandatario ni antes ni después de su mandato, ha sido enjuiciado por Nepotismo.

Es decir, pareciera que el hecho de ganar las elecciones presidenciales de su país, les da a estos individuos el derecho supremo a Gobernar como lo desea el victorioso presidente, independientemente si es un a acto moral o inmoral.

En esto días, se ha discutido abiertamente la actuación de algunos de los políticos de la oposición al narco régimen de Nicolás Maduro, con resultados que en nada favorecen a estos políticos opositores, puesto que además de las acusaciones de “colaboracionistas” con el narco régimen, de parte de alguno de estos “políticos”, se han asomado y sumado algunas acusaciones  de que algunos de estos políticos, también estarían practicando el Nepotismo colocando a amigos y a familiares en cargos de la presidencia interina de Venezuela, de la cual  Juan Guaidó es su presidente, por ser presidente de la Asamblea Nacional. Ruego a Dios que Juan Guaidó ni su entorno, estén practicando dicha política del nepotismo, puesto que de ser así, sería un profundo y lamentable error, el que estuviese sucediendo.

Los políticos opositores al régimen de Nicoles Maduro, deberían pensar y razonar profundamente respecto a sus propias conductas, las cuales, sin duda alguna deben ser impecables, desde todo punto de vista; en las que se demuestre con hechos y acciones que, son políticos muy diferentes en sus conductas y decisiones, a los usurpadores y depredadores chavistas del poder en Venezuela.

En tal sentido, la dirigencia opositora debería en la medida en que tengan los resultados e investigaciones finales de las acusaciones dolosas y de nepotismo con las que se les han imputado públicamente a ciertos miembros de su entorno, que respondan al mundo y a Venezuela en particular, ante una rueda de prensa, donde se demuestre que todas esas acusaciones que se les atribuyen son falsas, injustas  e injuriosas.

Si la lucha que decidimos iniciar y realizar, contra un régimen dictatorial, despótico, ilegitimo, corrupto, criminal, depredador, incompetente y además, narco traficante; lo menos que se puede hacer es dar el ejemplo y demostrar que respetamos las leyes y seguimos al pie de la letra, a la constitución del país.

Esas credenciales de rectitud, son esenciales, para que el pueblo les tenga confianza plena y les respalde hasta las últimas consecuencias, hasta lograr la victoria final. Actuar contrario a estos principios los devalúa y les convertiría en incompetentes para cumplir legalmente con tal responsabilidad.

Ojala, y este llamado de atención que les hace a los dirigentes opositores, tenga la atención y la cogida debida que se espera de ustedes, mediante el cual se desea que recuperen el apoyo perdido del pueblo de Venezuela, en esta larga y difícil lucha en el rescate de nuestra patria, nuestra democracia y de nuestro futuro. 

En mi humilde opinión, me atrevo a afirmar, que por ahora la mayoría de los venezolanos seguimos confiando en ustedes y esperamos que demuestren que tenemos razones para ello.  Hablen claro, con la constitución y las leyes en sus manos, y demuestren inobjetablemente que, ustedes están del lado de la ley, de la moral, de la justicia y de la sensatez.  “Amanecerá y veremos”.

 

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