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17/11/2019
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LAS PENUMBRAS DE LA DICTADURA

Cuánto tuvo que suceder para que la dirección política opositora reconociera el talante dictatorial del régimen, incluso hasta el día de ayer pudimos leer declaraciones de dirigentes históricos de partidos políticos quienes sólo reconocen rasgos autoritarios, a un régimen que ha traspasado la línea roja en infinidad de ocasiones durante la gestión madurista. La ambigüedad con que ha sido caracterizada refleja el tiempo perdido para enfrentarla en sus justos términos, ya que nadie se ponía de acuerdo, unos la llamaban dictablanda, otros régimen autoritario, o de rasgos fascistas, soslayando tratarla por su verdadero contenido, un totalitarismo tropical cuyo objetivo inmediato entre otros es imponer el fujimorazo venezolano del siglo XXI.

Victor Serge, político belga hijo de padres exiliados de la Rusia zarista escribió antes que Soljenitsin, en su libro Es Medianoche en el Siglo, 1940, que el régimen estalinista es  una máquina destructora de hombres, cuerpos y almas; los sufrimientos, maltratos y la muerte en el anonimato de los opositores al mismo, demostrando de lo que es capaz un régimen totalitario, de hecho fue víctima y perseguido por la KGB y la GPU hasta su muerte acaecida en México en 1947. 

La fragua jurídica del entramado totalitario que sufrimos hoy comenzó a tejerse desde la aprobación de la ley de consejos comunales en 2006 y con la fallida propuesta de reforma constitucional de 2007, luego aplicada a retazos mediante las leyes orgánicas comunales en 2010 y demás leyes habilitantes y decretos diseñados para la conformación definitiva del Estado Comunal, mediante una ofensiva que no tuvo contrapropuesta teórica sólida.  En esa carrera desenfrenada a la dictadura le surgió el espanto del troncón con las elecciones de la Asamblea Nacional en diciembre 2015, de allí en adelante la derrota descomunal del régimen ha trasnochado a la cúpula gobernante, a quien no le quedó otra tarea que pretender sustituirla en julio 2017 con la horda psuvista de la ANC ilegal e ilegitima.

Este aborto de la política venezolana apuró la deriva dictatorial del régimen, quien ha recurrido a toda suerte de tropelías y crímenes para impedir la restitución de la constitución, Carta Magna que ha sido reafirmada con la designación del actual presidente interino, quien se ha mantenido a pesar de percances, emboscadas y omisiones, como la esperanza de cambio para mas del 90% de la población, en tan solo 4 meses ha despertado la esperanza de la nación oprimida. Debemos reafirmar que continúa siendo una oportunidad, es nuestro vínculo con el concepto de nación, es una soga de vida para el pueblo venezolano, que no tuvo el pueblo español durante 40 años de franquismo, ni el chileno con la dictadura de 17 años de Pinochet, o el martirizado pueblo cubano tras 60 años de la dictadura mas atroz del planeta cuya oposición es reducida a las damas de blanco y su asistencia a misas dominicales.

La dictadura cree que allanando inmunidades parlamentarias, apresando a diputados y torturando a presos políticos civiles y militares podrá detener la historia, la decisión de mas de un 90% de la población que en diferentes encuestas exige no solo la partida inmediata de Maduro y su pandilla, igualmente la erradicación definitiva del experimento político mas destructivo de una sociedad, a nivel continental, como lo constatan igualmente los 5 millones de venezolanos de la diáspora. Quienes usurpan el poder pretenden en la penumbra contener lo indetenible, ya que su proyecto político está muerto en la conciencia de cada ciudadano, quien sueña con un nuevo amanecer y un liderazgo político con visión de futuro desprovisto de ambiciones personales. Venezuela no requiere de salvadores, ni caudillos, sino de un proyecto factible de reconstrucción nacional con inclusión, el esfuerzo y emprendimiento de todos.

 

Froilan Barrios Nieves                                                                                                                                                                                                Movimiento Laborista