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22/07/2019
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La solidaridad ciega y absurda entre los camaradas.

Existe una solidaridad entre los camaradas comunistas, marxista leninista o políticos de la izquierda extrema, que raya en lo absurdo y hasta en lo ridículo. En Latinoamérica, es hasta jocosa e inexplicable la situación, cuando intentamos explicarnos la posición de Andrés López Obrador, quién debería tener una posición más cónsona con la democracia y sus principios políticos, al condenar la conducta inmoral del régimen narco dictatorial del chavismo en Venezuela, y no lo hace.  Otro ejemplo, es la respuesta cínica e indecorosa del ex presidente de Uruguay José Mujica, cuando pidieron su opinión de usar tanques de guerra en Venezuela para pasarlos por encima del pueblo, a lo cual respondió con un malvado y doloroso humor negro de “no han debido atravesarse en la trayectoria”.

¿Cómo es posible que existan camaradas, y otros políticos desubicados,  pidiendo elecciones libres en Venezuela, con la narco dictadura chavista aun gobernando a la nación, cuando tal dictadura ha cometido tantas violaciones de la constitución y de las leyes?

Esa posición de los camaradas afectos al régimen, no tiene ni lógica ni justificación alguna, y pareciera más bien ser una posición cínica y desvergonzada, a la solicitud de la oposición política y general del cese inmediato de la usurpación, como solución incondicional para resolver nuestro gran dilema convertido hoy día en catástrofe nacional.

Esa posición de condonar tan fácil y alegremente los exabruptos cometidos por los políticos y pillos de los gobiernos delincuenciales en Latinoamérica, es quizás una de las razones por las que a nuestra región, se le hace tan difícil progresar, política, social y económicamente, y nuestros países continúan siendo de segunda categoría. Lo peor de todo esto, es que siempre la culpa es de los EE.UU., a quién odian desmedidamente sin razones reales profundas que lo justifiquen.

El socialismo del siglo XXI y el chavismo fallaron horrendamente y este último, no tiene derecho a seguir participando en política en Venezuela, porque traiciono a la democracia y a sus valores, e intento desvirtuarla, con el burdo argumento  de que el capitalismo y los EE.UU., son los culpables de todos nuestros males. No se atreven a reconocer que los culpables de la tragedia latinoamericana somos nosotros mismos los latinoamericanos, a quienes nos encantan los lujos, comodidades, novedades,  buena vida; pero queremos lograrlo sin mucho esfuerzo: sin educarnos, sin cultivar los valores, sin trabajar duro, sin planificar, sin sacrificarse, sin respetar las leyes, sin actuar moral y responsablemente.

Es hora de que nuestros líderes políticos, en lugar de cultivar el populismo, la demagogia, la mentira,  el engaño, la desidia y contribuir con la corrupción, deberían revisarse interna y globalmente, para dar un vuelco de 180 grados, en sus actuaciones, que permita enderezar, los destinos de nuestros respectivos países.

Sin duda alguna y sin remordimientos, en mi humilde y sincera opinión; es menester que Latinoamérica toda, debería acercarse decididamente a los EE.UU. Con voluntad, sin complejos y sin resentimientos, para darle un voto de confianza y apoyo, ante la guerra económica que le han declarado China y Rusia, entre otras naciones totalitarias. Así como los EE.UU. nos apoyan cuando estamos en dificultades, debemos apoyarlo en su lucha por mejorar la democracia y el progreso en la región.

Si mal no recuerdo, el conocido pacto económico ALCA que hubo entre los EE.UU.,  y Latinoamérica, fue disuelto por cizaña de Cuba y Venezuela, con la fácil e irresponsable anuencia de las demás naciones de América Latina durante los gobiernos de Fidel Castro y Hugo Chávez.

¿Es que acaso Latinoamérica fue tan torpe y no se dio cuenta de los objetivos primarios de las organizaciones latinoamericanas creadas bajo el liderazgo de Hugo Chávez, con la asesoría de Fidel Castro,  tales como Unasur, Alba, Petrocaribe,  CELAC, Telesur, etc. eran para conspirar contra los EE.UU.

Algunos ingenuos piensan que tales organizaciones se crearon para lograr la solidaridad e integración de los países latinoamericanos, para un mejor funcionamiento. La realidad es que esa explicación es una media verdad, puesto que los objetivos que hasta ahora han perseguido estas organizaciones, son los de promover al régimen chavista a nivel mundial, y como segundo objetivo, el de pretender socavar las bases de la economía de los EE.UU., para debilitarla y hacerla presa fácil de sus enemigos. Si existe alguna duda al respecto, revisen las palabras de Hugo Chávez, cuando declaro a Venezuela republica marxista leninista y de inmediato, le declaro la guerra al imperialismo y al capitalismo.  

De hecho, algunos países latinoamericanos  aún creen en las medio mentiras del chavismo y del marxismo leninismo cubano, y siguen soportando y poyando a tales organizaciones, las cuales en mi opinión, deberían desaparecer, puesto que además de obsoletas, sus recuerdos son macabros y funestos para toda américa, puesto que al final, la idea era de tener a un equipo de gobiernos latinoamericanos, permanentemente enfrentados a los EE.UU., la cual fue un idea absurda y contraria a lo que en realidad debemos aceptar.

Con toda esta experiencia negativa habida en América durante estos últimos 20 años, debemos y tenemos que reconocer y aceptar que los EE.UU., es un aliado nuestro nato, confiable y necesario para lograr nuestro desarrollo económico, con el cual debemos inter actuar y relacionarnos, respetuosa y dignamente, para lograr las múltiples necesidades económicas, sociales y de progreso  de Latinoamérica, que hemos sido incapaces en lograr, debido fundamentalmente al enfrentamiento permanente ante esta gran nación.

Actuar hipócritamente y seguir jugando al desequilibrio norteamericano, apoyando a los países totalitarios que lo agreden y acosan,  es como hacerse el harakiri japonés o auto suicidare, puesto que con los EE.UU., supuestamente destruido o debilitado, los efectos negativos de toda índole en Latinoamérica, sin duda alguna se harán sentir, en contra nuestra, con mayor fuerza que hasta ahora.

Esta realidad no la podemos ni debemos ocultar ni negar, razón para ser más moderados e inteligentes respecto a pensar más profundamente en el destino de nuestros países, lo cual sin duda alguna, depende de que lo hagamos “bien” nosotros mismos, donde el rol y la presencia de los EE.UU.,  seguiría acompañándonos, nos guste o no.  Si Rusia y China y sus aliados desean vivir en paz, no es destruyendo a los EE.UU., que lo lograran, puestos que estos, también podrían desaparecer del mapa mundial. Por lo tanto, las conspiraciones políticas y diplomáticas, para pretender destruir a los EE.UU., de parte de los camaradas y otros enemigos de la democracia, en particular latinoamericanos, también deberían cesar y desaparecer, para la paz y tranquilidad el mundo.

Dado que la única organización existente que agrupa a todos los países latinoamericanos, es la CELAC, es menester que ésta, revise los propósitos, premisas y objetivos que justificaron su creación, para que los mismos sean reformados, mejorados y cambiados a unos más cónsonos con la democracia y la hermandad real que debería existir en Latinoamérica, para tratar de mejorar la calidad de vida de nuestras naciones, siempre en democracia, no para llamarlas a la guerra permanente contra los EE.UU.

Ciertos países de Latinoamérica, pretenden que los EE.UU., contribuya con el desarrollo de nuestras naciones, y le correspondemos haciéndonos la vista gorda con el narcotráfico y la delincuencia organizada que azota a su país. Esa precisamente, es una grieta enorme en nuestro continente el cual deberíamos ayudar a resolver.

El narcotráfico, es una calamidad mundial que afecta negativamente a nuestras economías y debería ser resuelta, con la colaboración de nuestros gobiernos; puesto que demás de ser una actividad ilícita, reñida con la ley, destruye a personas y sus sociedades y  también afecta a nuestro desarrollo y crecimiento económico.

Qué bueno sería para América y el mundo, que la OEA y la DEA, dediquen un tiempo a analizar y revisar este flagelo del narco tráfico, y le den un tratamiento efectivo y adecuado, que contribuya con su exterminio. Los jefes de gobierno de Latinoamérica, deberían ponerle mayor atención a este fenómeno, el cual pareciera estar fuera de control, en particular en Latinoamérica. Se ha determinado que con el apoyo y soporte del marxismo leninismo y de la delincuencia organizada, el narcotráfico en Latinoamérica, se ha expandido y amenaza seriamente a la región, lo cual es un motivo y razón como para preocuparse y ocuparse.