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15/07/2019
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Venezuela: entre los buenos y los malos

Para las poblaciones mayoritarias del mundo, todas las dictaduras o formas de totalitarismos de gobierno, son malas. Esta premisa o afirmación se sustancia en la propia experiencia de la humanidad, desde la existencia del hombre en la tierra. Con el tiempo, se han ido extinguiendo, la esclavitud, los reinados, el fascismo, el comunismo, el colonialismo y todas las formas de dominio del hombre sobre el hombre. Esto ha permitido que hoy día impere el libre ejercicio de las libertades y de la justicia, en la mayoría de los pueblos del mundo; que permiten: combatir la impunidad, el narcotráfico, la trata de blancas, el abuso de poder, la corrupción, y la criminalidad en general; para el logro de un mundo mejor y justo, con mayor progreso económico y más ordenado. Sin embargo, todavía falta mucho para obtener un mejor balance mundial entre buenos y malos, donde el dominio de los buenos sea aún mayor.

Lógicamente, en pleno siglo XXI, aún existen estos tipos de gobiernos, aupados por naciones que se resisten a aceptar que existe una forma mejor de gobernar, que la de la usurpación y el totalitarismo que practican en sus propios países, tales como: China, Rusia, Irán, Corea del Norte, Bielorrusia, etc., regímenes éstos que tienen a sus pueblos políticamente oprimidos y económicamente controlados y secuestrados para perpetuarse en el poder por siempre.

Con el surgimiento y auge de las democracias, las naciones sensatas y libres del mundo, han adoptado a la democracia, y al sistema económico del libre mercado, para el bien de sus pueblos, quienes con este sistema de gobierno, han crecido económicamente más rápido que las naciones, donde las poblaciones permanecen aún sometidos a los designios de un grupo de auto electos, conocidos como gobiernos totalitarios. Esto, lo logran impidiendo y restringiendo la libertad de pensamiento y de expresión, creando un solo partido político dentro de estas naciones, que haga imposible un cambio de gobierno hacia la libertad y la democracia. Son tan abundantes y abrumadoras las virtudes y las ventajas de los gobiernos democráticos, sobre los gobiernos totalitarios, que cuando se les compara con estas tiranías, solo tienen la excusa del capitalismo; demonizándolo como el sistema económico  que impide la distribución de las riquezas que se producen en los países que lo practican. Lo patético, es el hecho, de que China y Rusia, han  optado por sumarse a la práctica del capitalismo, convencidos de que es el único sistema económico que genera riquezas. Es decir, estarían rechazando al estatismo.

Ignoran estos críticos del capitalismo, que una de las grandes ventajas del sistema de libre mercado, es la capacidad innovadora que tiene este sistema, para motivar y estimular a toda persona a soñar y aspirar a triunfar en la vida mediante la innovación, la creatividad y el trabajo organizado, tal como sucede hoy día en el mundo, con el aumento de nuevos inversionistas que se atreven a intentar un nuevo negocio, muchas veces a partir de la nada. Debemos entender y aceptar que,  no todos los hombres y mujeres del mundo somos iguales, que existen diferencias entre nosotros, puesto que así fuimos creados. Esto no quiere decir, que se deseche a los impedidos o menos afortunados, puesto que los humanistas, y los que creemos en Dios, estamos claros en que debemos auxiliarlos y protegerlos, por encima de todas las circunstancias que se nos presenten.

He visto por televisión,  la actuación física y mental de varios de estos impedidos físicos, a quienes les faltan manos y piernas, que nos han dejado boquiabiertos, con las destrezas adquiridas debido a su perseverancia y fortaleza mental, la cual les ha permitido que tengan insólitos y enormes logros, dado su alto espíritu de superación e insuperable capacidad  mental, que les permite vivir dignamente. Esos logros, solo se pueden gracias a las libertades y democracias que motivan y promueven la libre competencia entre personas e industrias.

Por el contrario, los gobiernos totalitarios, con sus controles, prohibiciones y castigos, solo facilitan la rebeldía y el retroceso en las poblaciones, a las cuales tienen que castigar y reprimir para intentar acallarlos. Por eso, una de sus principales fallas, está en el control  y prohibición, de los medios de comunicación, cuando consideran que estos critican, o van en contra de los intereses políticos del sistema de gobierno totalitario de turno.

Jamás se ha visto en el mundo libre, al que perteneció Venezuela a ratos en su historia republicana; a un gobierno, actuar con tanta maldad y capacidad de destrucción, como lo ha hecho el gobierno chavista, convertido en dictadura narco comunista presidida por Hugo Chávez y Nicolás Maduro, catalogada por ellos mismos, como gobierno marxista leninista.

Como venezolano, me voy a permitir afirmar que luego de esta trágica experiencia, política, económica, cultural y social, con el chavismo como gobierno, Venezuela no será la misma de ahora en adelante. Tendremos mucho por delante para analizar, meditar y recomponer. Asumiendo que tan pronto cese la usurpación del poder por estos grupos de desadaptados, criminales, ladrones, apátridas, narcotraficantes, y traidores a la nación; Venezuela tendrá que revisarse profundamente y de alguna manera legal, humana y política,  deslastrarse de estos grupos de dirigentes que llevaron a la nación a este nivel de  destrucción masiva que lograron.

Desde mi punto de vista, tal daño y posición política sostenida de estos maleantes, no debería tener posibilidad de perdón, ni de amnistía, ni de reconciliación, puesto que la ofensa y la afrenta son tan perversas que no existe manera de perdonarles por tantos agravios y acciones maliciosas y criminales cometidos por estos maleantes.

Las violaciones y destrozos del chavismo, en Venezuela, durante sus gestión como gobernantes; de alguna manera o forma, no deberían ser perdonadas, ni siquiera atenuadas para lograr una solución política negociada a la actual situación del país. Al contrario, debe haber castigos.

Para el próximo periodo presidencial, solo los buenos venezolanos deberían aspirar a gobernar al país. Esa, en mi opinión, y debería ser una de las primeras y fundamentales premisas a establecer para el funcionamiento de la nueva Venezuela. Por respeto, dignidad, honor y orgullo de nosotros mismos, los venezolanos buenos, debemos ser lo suficientemente claros y categóricos, a la hora de establecer las premisas y condiciones para reestablecer al nuevo gobierno democrático de Venezuela.

Esta es y sería, una  oportunidad única, para sacar del poder a las élites corruptas, golpistas, instigadoras, delincuenciales, militaristas, encubridores y entreguistas a los intereses totalitarios externos, como las del chavismo; el cual que representa a los enemigos acérrimos de las democracias, como lo representan los países comunistas y totalitarios del mundo.

A quienes competa decidir sobre las selecciones de esos candidatos a gobernantes, mi alerta y recomendación de ser lo más exigentes posibles sobre tales candidaturas y selecciones, privilegiando al máximo a los venezolanos (as) buenos, que han demostrado estar sin contradicciones ni ambigüedades, con la democracia, la sensatez, las leyes y el orden.

En tal sentido, los constructores de la nueva Venezuela y su nuevo gobierno deberían ser muy cuidadosos en el futuro próximo de escoger muy bien a las amistades internacionales y diplomáticas de la Venezuela del futuro, y dejar muy claramente establecido, que somos decididamente demócratas a carta cabal. Siendo que la globalización es un arma de doble filo, se debería tener prudencia a la hora de escoger muy acertadamente a los gobiernos con los cuales nos conviene y convendría comercializar en el futuro.    

Quizás, a algunos venezolanos (as) de buena fe que lean este escrito, les parezca inconveniente y fuerte, mi posición de establecer una especie de discriminación hacia venezolanos chavistas, a quienes estos consideran no tan culpables como para excluirlos en un nuevo gobierno de unidad nacional. A estas personas, posiblemente llenas de civismo, justas y abiertas, les respondería que, precisamente por ser tan amplios, tolerantes y bondadosos en el pasado, es gran parte de la razón por las que estamos en las circunstancias actuales de intentar recuperar a nuestra nación  de una narco dictadura anunciada.

Por ejemplo: Si a Hugo Chávez no lo indultan y sacan de la cárcel a pesar del crimen que cometió de intentar derrocar a un gobierno democráticamente establecido, durante el cual asesinaron a varios venezolanos que cumplían con su deber; lo más probablemente es que no hubiésemos vivido la pesadilla de 20 años que hemos estado sufriendo.  Venezuela necesita y debe madurar en eso de hacer política y formar buenos gobiernos. No se trata de gobernar con amigos y familiares, se trata de administrar bien a todo un país para la satisfacción de todos.

Por lo tanto, debe prevalecer la sensatez, armonía y la cordura a la hora de conformar y articular a un gobierno, colocando a los más aptos y preparados en los cargos que se requieran. Es decir, se debería gobernar con los mejores y más preparados. Incluso, si para determinado cargo cuadra mejor un personaje de un partido diferente al del gobierno, eso sería lo idóneo y sensato.

Por tal razón, creo que el próximo gobierno de Venezuela, debería ser conformado por miembros probos y capaces, de los todos los partidos políticos democráticos más aguerridos en defensa de la democracia, independientemente de quien gane las elecciones. Es decir, debería ser un gobierno de Unidad Nacional, donde todos los partidos políticos se sientan con la misma responsabilidad de dar su aporte a la reconstrucción total de Venezuela. Amanecerá y veremos.