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16/06/2019
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El lado oscuro de los partidos políticos y sus militancias

Entre las ocupaciones más importantes y extendidas en el mundo, está la de los políticos. Quizás, la característica esencial y más importante que debería tener un político para tener éxito, sería la del liderazgo. Si a esta cualidad se le suman las del carisma, simpatía, preparación, persistencia, coraje, dedicación, inteligencia, honestidad, personalidad y dedicación al trabajo; estaríamos ante la presencia de un líder político calificado para tener éxito.

Tener éxito para un político, es llegar algún día a ser parte de la conducción y administración de su país. La ambición máxima, sería ser su presidente. Ser parte del grupo que decide, que hacer y que rechazar, para garantizarles alegría y felicidad a los ciudadanos que viven en dicho país.

Lógicamente, la felicidad de los pueblos, está condicionada al éxito económico de ese país, administrado por los políticos y técnicos que forman parte del gobierno de ese país, basado en el programa viable de gobierno que este partido político o grupo de partidos políticos, triunfante en las elecciones generales ofrece en su campaña electoral que los eligió como gobierno.

Acá, en el programa de gobierno ofrecido a los votantes, según mi opinión, empiezan a salir las partes oscuras de los gobiernos y políticos que generaron tal programa. Muchas veces, los partidos políticos, ofrecen al pueblo votante, más de lo normal permitido. La mayoría de los partidos políticos creen que, bajo la premisa equivocada de que al ofrecer la máxima cantidad de proyectos de inversión y programas sociales de gobierno; las probabilidades de ganar las elecciones son mayores, y tienes garantizado el triunfo electoral. Esto último, pudiera ser cierto, pero equivocada y completamente erróneo.

Por tal motivo, muchos gobiernos fracasan, antes de comenzar un periodo gubernamental, puesto que ofrecen, mucho más de los que pueden hacer, garantizar y cumplir. Esta falta de objetividad, seriedad y realismo, obliga entonces a endeudar innecesariamente a la nación por estos gobiernos hasta límites inesperados, lo cual complica seriamente la economía de esos países. Por lo tanto, la racionalidad, la sensatez y la responsabilidad son inmensamente necesarias por este lado oscuro de algunos partidos políticos que hacen gobiernos.

Otras de las grandes debilidades y partes oscuras de la política; es el alto grado de corrupción  que se detecta en gran parte de los gobiernos que administran la economía de sus respectivos  países.

Sabemos de los críticos y bajos sueldos de los ejecutivos y personal de los políticos y técnicos que trabajan para la administración pública, en comparación a los sueldos e ingresos económicos de los ejecutivos de las empresas privadas.

Sin embargo, muchos países han intentado elevar el nivel de los ingresos de este personal, para motivarlo y evitar así tanta corrupción. Tal solución, al parecer no ha sido tan exitosa en México, puesto que una de las primeras medidas del nuevo presidente de esa nación conocido coloquialmente por AMLO, ha sido la de rebajar los sueldos a sus empleados públicos, consciente de que la corrupción ha aumentado escandalosamente  a todos los niveles, lo cual contradice el propósito real de aumentar los sueldos para reducir la tentación a intentar la corrupción de los empleados públicos en México.

De estar el presidente mexicano AMLO en lo cierto, habría que buscar otras soluciones y métodos, para reducir la corrupción en Latinoamérica en general, puesto que pareciera ser, que ésta, es la región del mundo, donde pulula y galopa mayormente la corrupción gubernamental mundial.

Otro lado oscuro que observo entre los políticos, de mi país, Venezuela, tiene que ver con políticos que se cambian de un partido político a otro, con tanta facilidad y frecuencia, como cambiarse de camisa. Pareciera ser que estos políticos cambiantes están aún indefinidos sobre su verdadera ideología política, o que en Venezuela existen demasiados partidos políticos sin mucha claridad en su filosofía política y razón de ser, lo cual confunde a su militancia y provoca estas comunes e indeseables transferencias entre partidos políticos.

Pareciera ser que la época de la militancia eterna de pertenecer solidariamente y de por vida, a un solo partido político, se ha extinguido. La otra explicación, válida para esta migración  interna entre partidos políticos existentes en Venezuela; pudiera ser, que se ha establecido una competencia desleal entre partidos políticos, para disputarse a sus militantes de forma poco ética.

Con el permiso del amigo lector, introduciré una anécdota personal sobre política, la cual aún recuerdo con cierta nostalgia, dado que allí demostré que no nací para ser político, lo cual no quiere decir que sea ni bueno ni malo, simplemente decidí ser yo mismo y no depender de otros. Lo cual tampoco quiere decir que sea acertado, puesto que también he aprendido que por lo general, dependeremos de otros en mayor o menor grado.

El asunto es que durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez un amigo juvenil que militaba como líder en AD, me vio cualidades para ser político, y me ofreció inscribirme en AD. Mi respuesta fue negativa, apoyado en razones de que quería ser yo mismo, independiente de decisiones tomadas por otros.

En la actividad política existe un sentimiento y deseos generalizados de luchar por una causa colectiva o una doctrina política que considera justa dentro de una ética impecable. Se habla mucho de que los políticos aman la actividad en materia humana, cultural y social, razón por la que los mismos, deberían tener una gran sensibilidad para realizar estas actividades. Es como un común denominador, trabajar para y por el pueblo, la razón principal, predominante o única, que les invita a convertirse en políticos.

No obstante, pareciera ser que la política en Latinoamérica, se ha ido convirtiendo en un refugio para los aventureros, que buscan fama y fortuna a través de la política. Para mí en lo personal y particular, esta es una sensación que me acompaña desde hace mucho tiempo, la cual he corroborado como real y correcta. Lamentablemente, mi propio país ha sido víctima de esa sensación negativa, convertida en realidad, que he sentido desde siempre hacia los partidos políticos.

Para mí, existen dos clases de políticos. Los políticos originales, que desean sinceramente contribuir con el logro de la felicidad de su nación y sus pueblos; y el político inescrupuloso o aventurero, que busca figuración, fama y dinero a través de esa noble, sacrificada y prestigiosa actividad de político, que funda o se inscribe en un partido político, para el logro de sus ambiciones.

Es decir, pareciera que los partidos políticos, tienen en el seno de sus organizaciones; manzanas buenas y manzanas podridas. Ese sería, el lado oscuro de algunos partidos políticos que se prestan para que esto ocurra. En función de lograr crecer y mejorar su militancia, estos partidos políticos, deberían ser revisados y corregidos a fondo por su los dirigentes honestos, nobles, correctos y sensatos de los mismos.

La calidad de la dirigencia política de un país, dice mucho acerca el futuro de ese país. Representa la vanguardia de esa nación, y garantiza el éxito o el fracaso de la misma. Una militancia política solidaria, con valores, principios y fortalezas sólidas y positivas, garantiza a su pueblo, el crecimiento económico que necesita, así como la felicidad y la paz  que espera y desea.

Si los países de Latinoamérica desean un mejor futuro, deberían empezar por revisar los lados oscuros de sus propios partidos políticos, y protegerlos de esos lados oscuros que existen, que les hacen cometer errores y atrasos que comprometen sus crecimientos económicos, culturales y sociales.

No se puede ni se debe estar pactando, ni apoyando y/o  negociando con cualquier empresa, país, o con líderes políticos de gobiernos inescrupulosos con intereses políticos y económicos ajenos a nuestros propios intereses como naciones democráticas y libres. Este, para muchos latinoamericanos y países del mundo, si es un asunto verdadero y real de soberanía y patriotismo.

El apoyo y coqueteo de políticos y líderes latinoamericanos oscuros, a las guerrillas y al narcotráfico, es uno de los lados más oscuros de nuestra política continental, puesto que pareciera ser que para éstos políticos inescrupulosos, los límites de sus actuaciones son infinitos y todos válidos, dado que contradicen las leyes y la moral establecidas en nuestra región. 

Seguramente, para una gran mayoría de ciudadanos demócratas por ejemplo, alabar y endiosar a Fidel Castro y al Che Guevara por sus impecables acciones militares y bélicas de derrocar al régimen dictatorial de Fulgencio Batista, tiene su razón de ser y pudiera considerarse de normal y lógico hacerlo. Pero callar, solidarizarse, y alcahuetear, durante 60 años, a la dictadura impuesta al sufrido pueblo cubano por la misma revolución cubana, no tiene sentido ni razón de ser, de parte de los  políticos que se hacen llamar demócratas.

Los partidos políticos latinoamericanos, los cuales son alimentados y apoyados de buena fe por las poblaciones de cada nación, deberían considerar revisarse internamente, y corregir seriamente los puntos oscuros que presentan, que les permita reencontrarse con sus pueblos. No se puede seguir engañando a todos todo el tiempo, todas las veces, sin que existan consecuencias. Venezuela vive hoy día las consecuencias de una dirigencia política y militar enferma, con muchos puntos oscuros por eliminar, para poder sanar.

Por ello, mi primer llamado es hacia la dirigencia política, educativa, cultural, científica, profesional, sindical,  militar y legal  que se encargue de restablecer el orden constitucional y democrático en Venezuela, quienes serían responsables de guiar a la nueva Venezuela, hacia las libertades, educación y valores sobre los cuales se soportaría el crecimiento y madurez de nuestras próximas generaciones de venezolanos.