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18/01/2019
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La economía, el hambre, la mortandad y el reclamo de parte del pueblo más necesitado, factores claves contra la dictadura de Nicolás Maduro

Fíjese el amigo lector, que excluyo del  título indicado de este escrito, a otros factores de esa lista, como lo son la política, el narcotráfico, las guerrillas colombianas, la corrupción, los presos políticos, y los defensores de la democracia, puesto que, al fin y al cabo, éstos, no afectan directamente a las grandes mayorías de necesitados de la nación, como prioridad para negarse a seguir viviendo en dictadura y luchar contra ésta.  

Para quién tiene hambre y no tiene que comer, su prioridad es la comida. Quién está enfermo y no tiene medicinas que le permitan curar su salud y restablecerse, para él, lo más importantes es encontrar dinero y poder comprar esta medicina que le permita recuperar su salud.

Es de acotar que, este grupo de venezolanos, que hoy día reclama comida, agua, electricidad gas para cocinar,  transporte y medicinas, etc.: cuyos reclamos crecen exponencialmente cada día más, en vista del aumento acelerado de la crisis venezolana, está más interesado en su supervivencia que en la democracia, justicia, orden y libertades misma del país.

Estos ciudadanos, los cuales una vez creyeron en el paraíso que les vendían engañosamente  los líderes políticos chavistas, cuando los reclutaron para que defendieran la causa del chavismo, sintetizada en el proyecto político del socialismo del siglo XXI, fueron vilmente engañados.

Ante la frustrante situación de malestar general que hoy día les embarga y obliga a salir a las calles a protestar contra quien ha sido su protector por 18 años, quien mediante dadivas interesadas, del mismo régimen de gobierno, que les acostumbró a pedir y a callar, para dominarlos mediante el hambre y sus necesidades básicas.

Estos venezolanos, callados gran parte de esos 18 años, hoy día han decidido,  salir a las calles a pedirle al régimen su comida, sus medicinas y sus otras necesidades básicas, sin las cuales no pueden vivir. A éstos venezolanos, quizás no les importó, cuando el régimen  violó la constitución, para acabar con la democracia, o cuando el Poder Ejecutivo se apodero de los demás poderes y los subordino ante estos, para adueñarse de toda Venezuela, sin que existiese el Estado de Derecho para reclamar sus derechos ciudadanos, especificados claramente en la constitución, que por cierto, fue elaborada en gran parte por la Asamblea Nacional Constituyente, electa con una gran mayoría de miembros chavistas.

Mientras el régimen gastaba inmensas cantidades de dinero en tener un ejército de médicos cubanos que les cuidaran su salud, les alimentaran, les facilitaran comprar una casa a precios bajísimos, a tener un automóvil a muy bajo costo y pagadero en cómodas cuotas mensuales, mientras les regalaban uniformes y útiles escolares a sus niños para que asistieran al colegio, perecía que, a éstos venezolanos, no les importaba que el régimen se endureciera contra los opositores, que los persiguiera y encarcelara, y hasta los matara. Eran momentos de gloria, esplendor y derroche, que no se imaginaron terminarían de ésta manera catastrófica y frustración que estamos viviendo. Incluso, algunos de éstos venezolanos que defendían al régimen a muerte, se prestaron a servir de francotiradores durante la inmensa marcha que se dirigía en abril de 2002 a Miraflores para reclamarle al gobierno que actuara democráticamente, respetara la constitución y leyes, y actuara según el Estado de Derecho como nación democrática. 

Muchos de estos venezolanos que hoy día protestan por falta de comida y falta de medicina, de agua y de electricidad, y le reclaman al régimen la entrega a tiempo  de los Claps completos, se prestaron para formar parte de la milicia civil y motorizada que se encargaría de repeler cualquier intento de derrocamiento del régimen socialista que se estaba instaurando en Venezuela.

Hoy día, tanto algunos ex chavistas, como opositores están yéndose al exterior en búsqueda de oportunidades de vida, de trabajo y demás necesidades, así como para encontrar una forma de vida digna que les permita comer y vivir decentemente. En el caso de los chavistas que emigran a otros países, estos salen de su país, para de no  tener que depender de un gobierno indulgente, a cambio de su apoyo y su silencio ciudadano, ante la grave crisis general que vive el país.

En el caso de los demócratas u opositores, estos emigran por las mismas causas y razones que los chavistas, y al mismo tiempo desean alejarse de la escoria que hoy día gobierna a Venezuela, esperanzados en que esta escoria, sea derrocada tan pronto como sea posible, para regresar a la nueva patria, la cual se espera sea totalmente diferente a la actual. Por supuesto, gran parte de estos venezolanos seguirán desde lejos contribuyendo en lo que puedan, en su lucha por el logro de las libertades en Venezuela.

Los políticos y demócratas, intentaron a través de actuaciones licitas y pacificas tradicionales, mediante métodos democráticos permitidos por la constitución de Venezuela, como lo son: las protestas y manifestaciones políticas y ciudadanas pacíficas, contenidas en la ley tales como las marchas, y protestas contenidas en los cuales se mencionan los artículos 333 y 350, el revocatorio presidencial, y las elecciones transparentes y legitimas para elegir democráticamente a otro gobierno.

En el 2013, tras la muerte de Hugo Chávez, se presentó una hermosa oportunidad para la democracia, y  las libertades en Venezuela; de cambiar de gobierno totalitario a un gobierno democrático, la cual fue lamentablemente desperdiciada, por diversos motivos; entre los cuales, estuvo al fraude electoral practicado por el régimen entre otras razones, porque tales acciones de protestas, no fueron efectivas ni dignamente reclamadas de parte del sector opositor, representado en la Mesa de la Unidad Democrática,  MUD.

Desde finales del  año 2016 hasta mediados del año 2018, se intentaron variadas soluciones, entre las cuales se realizaron reuniones y diálogos entre el régimen y la oposición, para lograr salir pacíficamente de la crisis en las que nos encontrábamos.

Los esfuerzos fueron infructuosos, dadas las posiciones intransigentes del régimen de impedir la realización de elecciones libres, transparentes  y democráticas  que permitiera a los venezolanos elegir a un nuevo gobierno democrático. ¿Las causas de esos fracasos? Sin duda alguna, han sido; las pretensiones hegemónicas del chavismo de intentar permanecer en el poder por muchos años más. Es decir, el régimen no fue honesto ni sincero. De parte de la oposición, es de destacar la cantidad de divergencias y contradicciones; así como los diversos factores e intereses personales y partidistas entre estos que impidieron se lograra una unidad férrea entre todos los partidos políticos de la MUD, lo cual debilito tales intentos.

Hoy día, en pleno 31 de diciembre, a escasas horas de que empiece el año 2019, estamos esperanzados, en el inicio de parte de la oposición ampliada a todos los sectores vivos del país, por decisiones y acciones de protestas de parte de la Asamblea Nacional legítimamente elegida por el pueblo en diciembre de 2015, para que el 10 de enero de 2019, decrete la ilegitimidad de Nicolás Maduro como presidente constitucional de Venezuela; y le conmine a dejar el poder que permita la elección de otro presidente.

Esto, en virtud, puesto que las elecciones  presidenciales realizadas de 20 de Mayo de 2018, según las cuales se reeligió presidente  para un periodo siguiente de 6 años, fueron declaradas invalidas y nulas por la oposición, y por la mayoría de la comunidad internacional y mayoritariamente por la OEA, razón por la cual, a partir del 10 de Enero de 2019, Nicolás Maduro sería declarado como un presidente ilegitimo, razón por las que el pueblo venezolano, iniciaría otra ola de protestas, que esta vez se espera, sean mejor organizadas y más efectivas que las anteriores.

Es de esperarse, que en tales protestas, el pueblo humilde. Ese que tiene prioridad por sus comidas y su salud, se sume a tales protestas, puesto que esa sería la única forma viable y lógica de lograr dejar atrás, la miseria que actualmente vive, con la salida del poder de sus gobernantes actuales, quienes tendrían que ser sustituidos por otro gobierno mucho más sensato, democrático y eficaz de verdad, pulcro, consciente y mucho mejor preparado para gobernar  a Venezuela, para lograr recuperar su economía, moral, fortaleza y legitimidad, que ya es decir bastante.

Si ese pueblo humilde y al mismo tiempo sabio, se suma a los movimientos liberadores de Venezuela que están por venir, las probabilidades de éxito serían mucho mayores que la opción de aislarse en el caso que deciden no participar. No se puede soportar y apoyar a un régimen títere de Cuba, Rusia y China, que permite que ocurra el desastre económico actual de la república. La población pobre de Venezuela, debe saber de una vez por todas, que ha estado siendo utilizada por el chavismo, con dadivas y regalos; para sea ese mismo pueblo el que le defienda de los demás ciudadanos demócratas de Venezuela, quienes reclamamos orden, moral, libertades, paz y justicia.

Las jornadas del mes de  Enero próximo, serán una prueba de fuego para la democracia venezolana y latinoamericana en particular, puesto que, se espera el pronunciamiento político de las naciones que conforman esta parte del hemisferio americano; respecto a la legitimidad del régimen venezolano y por supuesto, para el resto de los pueblos democráticos del mundo que nos observan.

Si el apoyo a la democracia es abrumador y convincente, las esperanzas de salir pronto del régimen de Nicolás Maduro y su chavismo, crecerán como la espuma, razones para mantener las esperanzas y la fe en llegar pronto a un final feliz.

En virtud de que soy demócrata, católico, cristiano y venezolano, mis más sinceros deseos de que este próximo año de 2019 sea más solidario con las democracias y pueblos de América Latina; y mi clamor y ambición, de que todas las dictaduras existentes en la región, incluyendo a Venezuela, sean sustituidas por democracias justas, eficientes, prosperas y humanas.