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TEMA: DEMOCRACIA REAL O DE BARRICADAS ¿?

Re:DEMOCRACIA REAL O DE BARRICADAS ¿? 22 May 2011 22:35 #3636

De acuerdo con practicamente todos los comentarios anteriores. En relación al de Abelardo Pérez, quizá efectivamente yo haya querido partir desde el beneficio de la duda al respecto de los antecedentes izquierdistas del señor Hessel. En todo caso, lo que es notable en su panfleto, aparte de su obvia antipatía hacia los EE.UU., es su simplificación injustificable cuando se trata de una llamada tipo J'accuse para movernos movernoa a la indignación.

En todo caso, y a otro compás en cuanto al desarrollo del tema. Son aproximadamente las doce y media de la madrugada del día siguiente al de las elecciones de marras en España. Los resultados son tranquilizadores. Aunque era relativamente obvio que la intención aparente del movimiento de 'barricadas', o mejor de 'acampada', ilegal al tenor de todos los tribunales españoles en día de reflexión (precepto constitucional indiscutido), era el de desestabilizar el sistema, quizá promoviendo un mayor número de votos para los partidos minoritarios frente a los mayoritarios, al parecer estas intenciones no se han visto recompensadas.

Las elecciones las ha ganado el partido mayoritario de oposición al régimen socialista en funciones. Los acampados siguen incumpliendo la ley y sabiamente las autoridades, tanto las locales como las nacionales, se han tomado las cosas con calma. No han caído en el error de asaltar las plazas centrales de las grandes ciudades con bombas lacrimógenas y porras policiales. En realidad, ha ganado la democracia institucionalizada. La participación electoral ha aumentado respecto a procesos electorales anteriores.

Es de esperar que los jóvenes 'indignados' que duermen a cielo descubierto reflexionen. Y que mantengan sus entusiasmos y reclamaciones dignas y en muchos casos justificadísimas, con todo el vigor de sus convicciones y juventud. Pero que comprendan que hay que hacerlo respetando las formas. No hay razón alguna para que a los vecinos de la Plaza del Sol en Madrid, tanto los que simplemente quisieran dormir o salir y entrar en sus residencias, y que no pueden, como a los que han debido cerrar sus negacios y han perdido sus ingresos durante estos largos días, se les permita vivir en paz.
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Re:DEMOCRACIA REAL O DE BARRICADAS ¿? 22 May 2011 19:20 #3635

Tiene razón Abelardo. No nos podemos fiar de las traducciones que pueden resultar malas "interpretaciones". En francés dice "recul" y la "traducción" al español interpretó "degeneración". En realidad, el autor estaba puntualizando un "retroceso". Lo cual también es discutible, pero no merece nuestra "indignación".

En cuanto a la crítica que hace del análisis de Baralt respecto a lo que Hessel señala referente a Hitler y Stalin, nuestro amigo Baralt reconoce que Hessel "coloca con un mismo rasero a Hitler y Stalin". Concuerdo con Baralt en que su crítica a Stalin no es tan contundente, pero hay que darse cuenta de que Hessel nunca sufrió la opresión estalinista pero sí fue víctima de la opresión nazi.
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Re:DEMOCRACIA REAL O DE BARRICADAS ¿? 22 May 2011 18:22 #3634

A mí no me extraña que el libelo del señor Hessel haya encontrado el eco extraordinario que estamos viendo y que ha provocado este debate.

Comparto casi totalmente el análisis de Luis Baralt, salvo algunos puntos de detalle, como cuando afirma que Hessel no dice que condena explicitamente al sistema soviético :
« Aunque no lo dice, doy por sentado que Hessel no es un añorador del fracasado absolutismo totalitario de los soviéticos, pues coloca con un mismo rasero a Hitler y Stalin en uno de sus párrafos ».

Hessel escribe en la página cuatro : « Ya cuando nos enteramos de los grandes procesos estalinistas de 1935, y aunque había que dejar una oreja abierta al comunismo para contrabalancear al capitalismo americano, la necesidad de oponerse a esa forma insoportable de totalitarismo se había impuesto como una evidencia »

Es el único momento en su libelo, salvo la alusión a la poco feliz guerra de Irak, en que el indignado anciano habla de Estados Unidos y, sin embargo, tanto Baralt como Martínez Solanas consideran estas páginas como una diatriba antinorteamericana. Es posible que ellos sean capaces de percibir lo que yo no veo, pero como me gusta (y Gerardo lo sabe bien) ceñirme al texto mismo del autor, me parece que ver antiamericanismo en estas once páginas resulta un poco exagerado.

Comparto la opinión de Gerardo relativa a la condena del « productivismo » en cambio no veo bien lo de la « degeneración » Leí dos veces el texto en su versión original en francés y no encontré ni dégénération ni dégénérescence y ni siquiera dégénéré.

Para mí, este es el texto de un intelectual de izquierdas, ya muy mayor, que ha conservado su visión de juventud. El mundo ha cambiado demasiado desde los años cuarenta para mantener el debate tocante a la sociedad con la problemática y los términos de hace setenta años. El hecho de haberse alejado del pensamiento de Merleau-Ponty para volver al de Hegel explica quizá su trasnochado izquierdismo y su fe en el sentido de la Historia. Desafortunadamente la gente de IU y otros manipuladores hábiles utilizan la creciente ignorancia – espeluznante a mi parecer – de tantos jóvenes de hoy para tratar de sacar provecho en el orden político. Y eso es lo que me indigna.
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Re:DEMOCRACIA REAL O DE BARRICADAS ¿? 22 May 2011 17:39 #3633

Se hacen llamar, con cierto orgullo, los “antisistema”. En España miles de jóvenes han ocupado algunas plazas para protestar contra la falta de oportunidades. El desempleo general ronda el 20% de la fuerza laboral, pero entre los menores de 30 años ese porcentaje se eleva al 43. También les llaman los indignados debido a un texto escrito por un anciano francés, Stephane Hessel, titulado ¡Indignaos! El artículo, de apenas 10 páginas, bien intencionado aunque notablemente disparatado, se ha convertido en una especie de memorial de agravios que los jóvenes esgrimen como sustento ideológico.
Los indignados no solo protestan contra la falta de oportunidades laborales. Protestan, además, contra los políticos que recortan el Estado de bienestar, y contra el sistema económico –el capitalismo, simbolizado por los bancos–, que supuestamente es el culpable de los quebrantos que ellos padecen. Quisieran disfrutar de un Estado bondadoso que les proporcione o facilite una vivienda digna, atención sanitaria y educación gratuitas, y un puesto de trabajo bien remunerado que culmine, al cabo de la vida, en una jubilación decorosa. ¿Acaso no son esos los “derechos” sociales que se mencionan en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales firmado por 160 países en las Naciones Unidas?

En realidad, estas aspiraciones no son descabelladas y algunas sociedades las han satisfecho, pero si los jóvenes desean, realmente, poseer y conservar un Estado de bienestar que garantice todas esas ventajas y los dote de una existencia segura, la única oportunidad que tienen de lograrlo es dentro del sistema, no fuera. Eso es lo que han hecho los países escandinavos, Canadá, Estados Unidos, Suiza, Israel, Nueva Zelanda y el resto de las llamadas naciones del primer mundo en donde la inmensa mayoría de las personas viven como confortables clases medias.

Todas esas sociedades, dotadas de un vigoroso sistema financiero privado, han desarrollado un denso y moderno tejido empresarial altamente competitivo, que, con los naturales altibajos, absorbe a los jóvenes que llegan a la edad de trabajar. En todas ellas, la mayoría entiende que el enemigo no es el sector empresarial, dado que es en las empresas donde único se crea riqueza, y sabe que los bancos, aunque hayan actuado irresponsablemente durante la crisis de las hipotecas, no son otra cosa que instituciones financieras muy importantes que intermedian entre los que tienen capital y los que lo necesitan.

Por otra parte, los países en los que encontramos algo parecido a un Estado de bienestar, los electores están conscientes de la relación que existe entre los excedentes disponibles y el gasto público. La mayor parte de ellos sabe que para consumir, previamente hay que producir, de manera que ponen el acento en fomentar la creación de empresas y, mientras admiran a las personas emprendedoras capaces de descubrir una oportunidad de obtener beneficios satisfaciendo las necesidades de la sociedad, desprecian y persiguen a quienes se enriquecen o benefician por amiguismo y otras corruptelas.

Sin embargo, muy pocos de los antisistema parecen darse cuenta de las relaciones que existen entre el gasto público y la crisis que a ellos les afecta. Y son incluso menos los que están dispuestos a admitir una de las más elementales verdades del análisis económico: un gobierno no puede permanentemente gastar más de lo que ingresa sin que, llegado cierto punto crítico, sobrevenga la catástrofe, como hoy ocurre, por ejemplo, en Estados Unidos. A lo que se agrega otra ley inexorable: y si ese gobierno, para hacerle frente al gasto público, absorbe vía impuestos una parte exagerada de los recursos que genera la sociedad, destruye la formación de capital y acaba por destrozar el aparato productivo y por empobrecer a la totalidad de sus miembros, pero, en primer lugar, a los más débiles.

Es cierto que en España, como sucede en Grecia o en Portugal, hay una crisis económica aguda, aunque pasajera, pero el alivio y la superación, insisto, no están fuera del sistema, sino dentro. Fuera sólo quedan el error, la frustración y el abismo.

www.firmaspress.com
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Re:DEMOCRACIA REAL O DE BARRICADAS ¿? 21 May 2011 22:50 #3632

Estoy de acuerdo con ambos foristas. Pero es algo más que estar de acuerdo sino que, después de leer el texto de Hessel, tengo la misma sospecha que se percibe en el comentario de Gerardo, huele mal.

En una situacion como esta hay que alejarse bien y mirar los hechos desde una colina virtual, alejados de los hechos por el espacio y por el tiempo. Desde alli preguntarse, ¿que necesitaría yo hacer si quisiera implantar un "nuevo orden" donde muchos "órdenes" ya existen en cada territorio y están sancionados y aceptados por generaciones y generaciones de pueblos diversos? La tarea es fenomenal pero, si analizamos bien el orden existente, claro que esta lleno de defectos como cualquier empresa humana. Asi que ¡lo que hay que hacer es aprovecharse de esas celulas cancerosas para matar al sistema! Pero ¿cómo hacerlo?, y ¿quién va a hacerlo? Así que aqui vienen los ejércitos de los pobres ignorantes o ignorantes pobres, como quieran, que en su desesperación están listos a seguir cualquier idea que les asegure que no son pobres por ser ignorantes sino por culpa de los dirigentes del sistema.

Si esto tuviera el éxito que se quiere, el resultado sería el caos completo. Así que la tierra esta limpia y abonada para la entrada del "Caballero Blanco". El pueblo recibirá con los brazos abiertos a quien les diga lo que el pueblo quiere oir, mientras que él solo pedirá que el pueblo siga las reglas de conducta que él o sus delegados les explicará, poco a poco..... hasta que sus vidas sean regidas por el "nuevo orden".

Ahí, en pocas palabras, una explicacion de lo que pudiera ser el origen de lo que está pasando. No hay más que ser ajedrecista para saber cuándo tu adversario te prepara un jaque-mate. Mientras mas incomprensibles las jugadas más el peligro de perder el partido.
Esto huele a Cous Cous podrido !!!!
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Re:DEMOCRACIA REAL O DE BARRICADAS ¿? 20 May 2011 18:35 #3629

Lo más inquietante de lo que está sucediendo es que los manifestantes llamen a desmantelar “el sistema” y que conviertan la movilización en una cruzada “contra los políticos”. ¿Cuál sistema? ¿El democrático? ¿Cuáles politicos? ¿Todos? Es como querer mandar a la guillotina a los médicos porque muchos son desalmados comerciantes. Si hacemos una cruzada “contra los políticos”, ¿también “contra los médicos”, “contra los abogados”, “contra los arquitectos y urbanizadores”? ¿A qué otro tejado ajeno lanzaremos nuestras piedras?

¿Dónde está la materia gris detrás de todo este desbarajuste? ¿Quiénes son? ¿De dónde sacan tanto dinero para organizar semejantes movilizaciones populares?

Por otra parte, este "libro" de Stéphane Hessel es en realidad un panfleto de pocas páginas cuyos argumentos consisten en un pataleo frente a lo que anda mal en nuestro mundo.

Luis Baralt se pregunta certeramente "¿Quién no está indignado hoy día?" La indignación está justificada sobre muchas de las cosas que suceden. También destaca Baralt la parcialidad del autor ante la realidad del conflicto árabe-israelí, culpando sólo a una de las partes de la tragedia de la cual muchos son culpables. Las condiciones de la paz dependen de dos manos extendidas en un gesto genuino de confraternidad humana. La paz no se obtiene con la humillación o el sometimiento de una de las partes para satisfacer las exigencias de la otra.

En cuanto a las opiniones de Hessel sobre Estados Unidos, no se refiere al país donde vive y experimenta en carne propia sus realidades, y comete la falta del estereotipo fabricado desde una óptica socialista. Es excesivo que califique como “degeneración” lo que criticaba. Baralt es amable en su crítica porque reconoce -y todos los que aspiramos a una posición de imparcialidad reconocemos- los errores, deficiencias y abusos del capitalismo. Sin embargo, no veo como algo condenable lo que Hessel califica de “productivismo”. Si acaso estaría de acuerdo en inquietarme por el aberrante consumismo.

Finalmente debemos ser comprensivos con alguien que tiene un historial tan respetable. Pero me permito corregir a Baralt cuando reconoce a Hessel como "co-autor" de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Mi experiencia personal reconoce el aporte del personal de las Naciones Unidas a documentos trascendentales como éste, pero su labor de apoyo no justifica la arrogancia de creerse co-autor.
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DEMOCRACIA REAL O DE BARRICADAS ¿? 20 May 2011 10:27 #3628

¡ INDIGNAOS ! y Democracia Real Ya

Desde hace unas cuantas semanas se está vendiendo en España, con inaudito éxito, un pequeño libro titulado simplemente así: ¡ INDIGNAOS ! Tanto es su éxito que en poco más de dos meses sus tiradas han alcanzado más del millón de ejemplares. Su recorrido editorial por los países de este mundo comenzó en Francia poco antes de hacerlo aquí. Para las Navidades pasadas ya se habían vendido en ese país casi dos millones de ejemplares. Por otra parte, en cuanto a pequeño, es tan pequeño, pero realmente pequeño, que su texto consiste en tan sólo 11 páginas de tipografía entre mediana y grande, además de unas cuantas más dedicadas a título y anotaciones editoriales o bibliográficas. Y -- tercera circunstancia digna de hacer notar -- su autor, Stéphane Hessel, es un héroe de la Segunda Guerra Mundial que cuenta 93 años en sus costillas a estas alturas y que sólo tenía cosa de medio año menos cuando puso en prensa su j'accuse! particular.

Apercibido de tales antecedentes, no podía dejar de sentirme lo suficientemente curioso como para disponerme a correr a una librería a comprarlo, por el módico precio de Es4.50. Excepto que, recurriendo al maravilloso Google, encontré que se puede hallar su texto íntegro online, y de aquí que me lo haya leído de un tirón y pueda ahora exteriorizar tan rápidamente mis impresiones al respecto. Pues bien, no hay por qué negar que el título es un acierto monumental. ¿Quién no está indignado hoy día? O por lo menos que piense que debe indignarse... La verdad es que ese título me predisponía de salida a empatizar con las razones de su autor, fueran las que fuesen. Sin embargo, tengo que decir que me ha decepcionado.

Indignarse, sí por supuesto; pero no precisamente por las razones que apunta el señor Hessel. Con todo, primero hay que anotarle a éste último sus méritos indiscutibles. Y empezaré con su evidente sinceridad. O, por lo menos para mí, he sentido la intensidad de su personal desconcierto con el mundo de hoy. Además, es de notar su limpísima y ejemplar hoja de servicio: como héroe de la Resistencia, víctima de las torturas nazis, diplomático y co-autor de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y, más que nada quizá, su notoria capacidad de lucha, aún ya a avanzada edad, en pro de los principios en que ha depositado su credo.

No hay duda que muchas de las faltas que señala en nuestro mundo moderno, a casi cien años de concluir la primera parte de esa gran conflagración que fueron las dos fases de la guerra mundial del siglo XX (y que debían haberse concretado en "la Guerra para terminar con todas las guerras"), son no sólo reales sino vergonzosas. Si no tenemos una guerra universal, tenemos mil guerras locales, en su conjunto quizás más mortíferas que las mundiales; y si no, piénsese en los millones de muertos de Cambodia, los de Burundi y el Congo, los de Indonesia, los de las "revoluciones culturales", los de los mundos árabe, o transcaucásico, o hindostánico...

Y en cuanto a la pobreza, es tristemente cierto que ésta avanza, y que, si no peor, en su dimensión de pobreza relativa es aún más vergonzosa. (Aunque preguntémonos si no será esta desigualdad producto en parte del aumento del promedio de vida; en Africa, quizá se hayan rescatado 500 millones de seres, que sobreviven hoy, si bien malamente, por razón de las nuevas técnicas y medicinas de la ciencia, y trocados por un número equivalente o aún mayor de muertes puerperales, de la infancia y anteriores a los 30 años de edad, que se han podido evitar.)

Indignado, levanta su grito el autor contra los abusos de los israelíes sobre inocentes masas de palestinos en innegables y paupérrimas condiciones, si bien no dedica una mínima reflexión al comprensible temor de los israelíes. Y no se puede negar que cierto tipo de capitalismo desmandado ha creado desazón económica y desajustes que una mejor regulación de las actividades financieras podrían haber evitado. Como tampoco son defendibles ciertas prácticas de algunos sectores de la libre empresa que redundan en abusos evitables.

Sin embargo, lo que hace el autor de este libro bien intencionado y un poco banal es generalizar, a la manera de un izquierdismo algo trasnochado, culpando a rajatablas al capitalismo, y a los EE.UU. por inferencia, de los males del presente, del fracaso del estado del bienestar de cuna a féretro, del desasosiego entre Israel y los palestinos y, en fin, de todo lo que indudablemente ha ido mal en nuestro tiempo. ¿Por qué no recoge, en buena lid, el enorme desarrollo industrial que ha logrado el capitalismo -- al estilo tanto norteamericano como europeo, hay que decirlo -- en la sobrepoblada Asia, así como en la misma antaño destrozada Europa? ¿Por qué entender la "exasperación" de los palestinos traducida en terrorismo, pero no la de los israelíes que son también víctimas? ¿No hay margen de comprensión para ese pueblo rodeado del concierto de energúmenos, como Ahmanidejad y los de Hamas, que los amenazan con la extinción y bombardean a diario?

Por otra parte, nos lleva de nuevo el autor a ese campo utopista, quimérico, de quienes rechazan aceptar que no hay sistema perfecto, que la democracia y el capitalismo no lo son, sino quizás simplemente el menos imperfecto de los sistemas. Aunque no lo dice, doy por sentado que Hessel no es un añorador del fracasado absolutismo totalitario de los soviéticos, pues coloca con un mismo rasero a Hitler y Stalin en uno de sus párrafos. Pero ¿por qué se empeña en dar por sentado que el socialismo del estado de bienestar europeo iba por un camino sin baches y que no iban a surgir dificultades de vez en vez? Y por qué insistir en que éstas se iban a deber exclusivamente al mal hacer del capital y sus adláteres...

¡ Indignaos ! Sí, estoy de acuerdo, pero las conclusiones fáciles a que nos lleva el autor son engañosas. Otros nos indignamos porque nuestros políticos están perdiendo el baremo de las convicciones morales, porque la moral de nuestra historia y desarrollo cultural, fundamentada a lo largo de dos mil años en los valores judeo-cristianos, se esté abandonando o arrinconando. Nos indignamos por la molicie de nuestros legisladores, que no se toman el tiempo y el trabajo de poner al día nuestra legislación, la penal como la civil como la administrativa. Nos indignamos porque nuestros jueces se escudan tras la molicie de los legisladores para no interpretar las leyes (que, digan lo que digan los juristas, sí son interpretables pues donde hay un juez que piense 'Diego' hay otro que piensa 'digo') y decidir las causas a favor de los criminales y no de las víctimas. Nos indignamos porque las administraciones públicas sean un nido de provechosos y holgazanes y no de profesionales dedicados a la servidumbre del bien público. Y nos indignamos porque el derecho a no hacer nada sea más sagrado que la vida sana y provechosa de quienes se la sudan.

Y nos indignamos por que los defectos estructurales de la democracia nacida en 1975 son muchos, y pocos los políticos que hacen por curarlos: un estado de las autonomías redundante e incosteable; una Ley Electoral desfasada, inoperante, y que promueve candidaturas no verdaderamente representativas del electorado; un dualismo de tribunales de máximo nivel que sólo responde a intereses oportunistas, contrapuestos y anti-jurícos; unos niveles de corrupción entre los políticos sólo superados por los de su frecuente incompetencia profesional (en el actual gabinete se pueden contar con los dedos de una mano los títulos académicos de este colectivo de una veintena de ministros, y ministras)...

Pero es el caso que el señor Hessel, quizá ayudado por el ejemplo de las revueltas civiles del norte de Africa y del Cercano Oriente, está redundando en nuevas manifestaciones de protesta en este país. El "movimiento" Democracia Real Ya, que no es realmente un movimiento, sino más bien un conjunto de movimientos de "indignados", ha invadido las calles y plazas de España y amenaza con acampar en ellas indefinidamente, al estilo de la gran plaza Tahrir del Cairo, hasta que se resuelvan sus reclamaciones. Y ¿cuáles son estas reclamaciones? Muy variadas: el fin de la corrupción, acabar con las ayudas financieras a los bancos, que mueran los políticos, tumbar a los gobiernos locales (especialmente los conservadores), NO a la violencia, muerte a los policías,...

Se dirá que todo esto no es nada nuevo. En fin, que la juventud siempre se tira a la calle, como en París. Son éstas las "barricadas" del siglo XXI. Nuestro nuevo '68, y más con el 50% de la juventud en paro. Después de todo, ya lo dijo Ortega: la rebelión de las masas. Excepto que estas masas no son como las de antaño. Aquéllas eran de obreros industriales, mal pagados y proletarios. Éstas son de jóvenes solteros en su mayoría, preparados o en vía de estarlo; y no luchan contra las dictaduras. Luchan, algunos, contra la estulticia de los gobernantes, su insensibilidad,su incompetencia y su perceptible corruptibilidad. Y otros, muchos, están siendo aprovechados por los manipuladores electoralistas. Éstos, los sargentos de la clase política, han visto un filón en la disponibilidad general de los ciudadanos jóvenes y parados a la indignación. Y conocen el instrumento de la manipulación: la web y las redes sociales. Se han lanzado al ruedo de la política electoralista a pocos días de la cita electoral para comunidades y ayuntamientos del día 22, manejando este arma con la pericie adquirida en las vísperas de las elecciones del 2003. Objetivo: dar al traste con las expectativas de un triunfo conservador generalizado y contundente. Si tal sucede, habrá todavía muchos más ciudadanos propicios a indignarse que hasta ahora.

En conclusión, el señor Hessel nos ha regalado una pequeña monserga bien intencionada, si bien decepcionante por su poca solidez, pero que puede estar teniendo consecuencias si no graves al menos preocupantes. En todo caso, para mí, no vale 4,50. Leedlo en la Google, amigos.

Luis Baralt Madrid, 18 de mayo 2011
:
ADDENDA: A día 20 de mayo, el Tribunal Electoral ha declarado tales manifestaciones, si se prolongan hasta mañana - día de reflexión - y hasta el día 22, o sea de las propias elecciones, como ilegales. Voceros de los acampados han alzado la bandera de la insumisión. Es patente que la manipulación de este movimiento de tan variados reclamos es francamente de izquierdas radicales. La estrategia parece ser el tumbar a los gobiernos conservadores locales y posiblemente acrecentar la fuerza de los pequeños partidos nacionalistas a fin de posibilitar la subsistencia del gobierno central socialista-- presumiblemente debilitado -- tras las elecciones nacionales de 2012 mediante pactos con los pequeños partidos. Madrid, 20 de mayo 2011

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