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TEMA: El valor de las palabras

El valor de las palabras 11 May 2011 18:17 #3618

Hay un fenómeno que en una Cuba democrática habrá que afrontar con rigurosidad y justicia. El concepto de muchas palabras tiene que recuperar su valor o adquirir el verdadero. Deponer a un lado la ideología, la política y estereotipos, inclusive en la lingüística es necesario para el bien futuro de la sociedad. Referencia, concepto y expresión de la palabra, en casos determinados, necesitan de un detallado estudio. La palabra es una de tantas víctimas de un sistema totalitario.

El peligro de un Nuevo Idioma o Neolengua, dentro del socialismo fue adelantado por George Orwell en so visionaria obra "1984". El escritor inglés se percató de la necesidad de un nuevo lenguaje como instrumento necesario en el totalitarismo, tanto para crear como para redefinir desde los hechos sociales hasta las personas.

Los conceptos anteriores no se pueden aplicar en las nuevas circunstancias. La simbología de la palabra va tomando raíces políticas, por encima de la semántica. El discurso ideológico supera el símbolo mismo de la palabra, desplazando a un nivel inferior el carácter propio del enfrentamiento. No es una batalla de iguales, no es un combate entre guerreros. La palabra califica ya el carácter del adversario.

En el caso cubano existe un termino que se le aplicó a los que con las armas se enfrentaron al sistema impuesto desde 1959. Bandidos fue el calificativo para todos los que se alzaron en las montañas y llanos de Cuba. Nada de insurgentes, rebeldes, alzados, guerrilleros, simplemente Bandidos. La guerra fue "Lucha contra Bandidos", dentro del Ejército se crea la Sección de Lucha contra Bandidos y las unidades de combates se llamaron Batallones de Lucha contra Bandidos. Existe desde 1984, en el centro de la Isla, en Trinidad, un Museo Nacional de la Lucha contra Bandidos, ubicado en el edificio del Convento e Iglesia de San Francisco de Asís, el más emblemático de los edificios de esa villa.

Bandidismo fue el término escogido y no fue al azar la elección. Lo acuño un español, asesor hispano-soviético, como se le llamaba a los primeros consejeros que llegaron de la URSS a Cuba. Todos venían con el fogueo del combate en la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial. Francisco Ciutat de Miguel, coronel del ejército republicano, jefe de estado mayor de un frente y al ser derrotado el bando republicano viaja a la URSS. En la Academia Militar Voroshilov en Moscú fue profesor durante la llamada Gran Guerra Patria. En la URSS tuvo igual graduación militar y era conocido como Pablo Pablovich Stepanov.

A Cuba llegó en Marzo de 1960, en vuelo desde Venezuela, a través de Praga y Bruselas, algunos dicen que para evitar cualquier relación con la URSS, otros que fue para ver a los dirigentes españoles exiliados. A La Habana llega como Ángel Martínez Riosola, o simplemente el Comandante Angelito. Estuvo en los combates de Bahía de Cochinos y en la creación de las estructuras militares del país. Asesor en la jefatura de las operaciones en el Escambray durante los combates, inclusive herido en una pierna durante un enfrentamiento.

A comienzos de 1962, en una reunión donde estaban presentes Fidel Castro, Juan Almeida, jefe del Ejercito Central, el jefe de operaciones, Raul Menendez Tomassevich y el asesor hispano-soviético, cuando explicaba Tomassevich la ubicación de las formaciones enemigas y las nombra de diversas maneras: alzados, rebeldes, etc., Angel declaró que eran "bandidos" y así había que llamarles. La idea agradó a Castro y desde entonces no existe en Cuba otra manera de nombrar a los que lucharon en esa contienda. El asesor español fue nombrado comandante, máxima graduación militar de entonces.

El término ya había sido acuñado en la URSS en la lucha contra los nacionalistas ucranianos, lituanos, estonios, letones y de otras nacionalidades que tomaban las armas contra Moscú.

La Constitución de la URSS de 1924 tenía un artículo (61) en su noveno capítulo, para definir las funciones del Departamento de Seguridad del Estado o Dirección Política Principal Unificada (OGPU) donde se explicaba que la función principal era la lucha contra la contrarrevolución económica y política, el espionaje y el "bandisdismo". Dentro de la OGUP estaba el Departamento de Operaciones, encargado de esa lucha contra los “bandidos”. En muchos casos hacían la aclaración de la lucha contra el “bandidismo político” o del criminal.

En especial eran cruentos los combates cuando se instauraba el poder soviético en una región determinado o era ocupado un país. Se lucha en el Caúcaso, en las tres naciones del Báltico, en la porción occidental de Ucrania y Bielorrusia. En Lituania fueron los miembros de la Union de luchadores por la libertad de Lituania, comúnmente conocidos como Hermanos de la Foresta. En Estonia existe una organización de veteranos combatientes que estuvieron al lado de Alemania, y que se denomina Asociación de Luchadores de la Libertad, agrupando incluso a los que de 1918 a 1920 combatieron al Ejército Rojo, y a los que en la guerra mundial formaron las unidades al servicio del Tercer Reich. También están los veteranos de la Hermandad del Bosque. En Ucrania la batalla por la independencia fue cruenta, tomaron las armas el Ejército Insurreccional Ucraniano (UPA) y las Organización de los Nacionalista Ucraniana (OUN). Por décadas se calificó a los que las integraban como traidores, colaboradores de los nazis. Un anatema cayó sobre sus líderes.

En México se les llamó Insurgentes a aquellos que levantaron las armas contra España, y aunque entre ellos lucharon y cambiaron de bando, al final fueron calificados de Insurgentes. En España hay carlistas, republicanos, franquistas, pero nunca aparece el calificativo de bandidos. Los ingleses prefieren llamar a una contienda bélica civil con un poético nombre - “guerra de las rosas”. Una guerra civil marcó la historia de Estados Unidos y los vencedores norteños no llamaron bandidos a los vencidos sureños. Pero existe hoy día una fuerte tendencia a repasar las páginas de la historia que en la Europa del Este y los países que formaron la URSS fueron escritas por ideólogos. Estas naciones se han enfrascado en una intensa búsqueda de su propia historia. Ucrania intenta llenar esas lagunas que tiene en los textos; Estonia realiza similar empeño, al igual que sus naciones vecinas o Polonia. De los archivos salieron los documentos que exponen el valor de aquellos soldados del Ejército Nacional (AK- Armia Kraivoi), aniquilados con fiereza por el régimen comunista tras haber enfrentado, con igual patriotismo a nazis y soviéticos. Y hoy en día, en especial en Lituania, Letonia, Estonia y Ucrania han tenido que retomar la historia para atender las necesidades actuales de la sociedad moderna - velar por el bienestar social de las personas mayores, muchas de ellas enfrentadas en el terreno militar. Miles de estonianos lucharon contra los soviéticos al lado de las tropas alemanas. En la batalla de Narva, los soldados de Estonia hicieron una impenetrable resistencia a la ofensiva soviética. Cada nación (Estonia, Ucrania, Polonia, etc.) tiene un amplio aval de lucha contra Moscú. Estas aprovecharon el menor resquebrajamiento del orden imperial para declararse independientes. La historia de la Segunda Guerra Mundial colocó a millones de europeos orientales en la disyuntiva de obedecer a Moscú o a Berlín. Todas esas naciones cayeron bajo el pacto Ribbentrop-Molotov, firmado en agosto de 1939. Soviéticos y nazis se repartían tierras y almas en la zona con suma facilidad, y los nacionales se vieron obligados a tomar una posición en defensa de los intereses del país. En la actualidad se ha levantado un monumento a los combatientes que durante la conflagración mundial se enfrentaron a los soviéticos en la ciudad de Parnu, Estonia. A los pies del monumento se puede leer - “A todos los soldados estonios que cayeron en la II Guerra de Liberación de 1940-1945 por la Madre Patria y la Europa Libre". El soldado de bronce aparece condecorado con la cruz de hierro, apunta con su mano hacia el este (Rusia) y posee en la diestra una ametralladora MP-40, arma de reglamento en la tropa alemana. Se calcula que unos 14 mil estonios pelearon junto a los alemanes y fineses contra la URSS. Al finalizar la contienda, diez mil fueron tomados como prisioneros, pero unos 30 mil soldados permanecieron escondidos en los bosques de la zona, y combatiendo como guerrilleros contra las tropas soviéticas. Para 1949 Moscú tuvo que enviar 28 mil tropas para aniquilar a los rebeldes. Sólo la deportación forzada a la Siberia de 21 mil estonios - quitando la base de apoyo - permitió al Kremlin terminar con los nacionalistas. Los propios historiadores soviéticos afirman que para 1953 se desarmaron a los últimos 21 mil guerrilleros. Los llamados Hermanos del Bosque dieron muerte a unos dos mil soldados del NKVD y ahora son considerados como luchadores por la independencia de su país.

En Ucrania se ha debatido sobre la llamada “Ley de la verdad histórica en relación con los luchadores por la libertad e independencia del estado ucraniano”. El mismo título demuestra el impacto sobre la historia nacional. Se puso bajo la lupa un amplio período, que abarcó desde la toma del poder por los bolcheviques en Kiev hasta finales de los años cincuenta. Se estudiaron todas las acciones del movimiento de resistencia, donde el Ejército de Rebeldes Ucranianos (UPA) y la Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN) tenían un solo objetivo: la unificación y creación de una Ucrania independiente; tanto la OUN como el UPA se enfrentaron tanto a los nazis como al Ejército rojo en la región occidental de Ucrania y en el oriente de Polonia. Recientemente en Lvov, en el occidente de Ucrania, se inauguró una tarja en la sede de la policía regional en honor de Gregori Goliasha, quien en junio de 1950, cuando era interrogado en ese edificio, se arrojó por la ventana antes de dar información. Ya se hacen los preparativos para el 60 aniversario de la creación del UPA. Las autoridades de Lvov ya pidieron a Kiev que reconozca a los combatientes de esa fuerza como veteranos de la Segunda Guerra Mundial, con todos los privilegios y condecoraciones que les corresponden, y a tres líderes de esa agrupación - Konovaltsu, Shujevich y Bandera pidió darles el título de Héroes de Ucrania. El consejo de la ciudad de Ivano-Frankovs reconoció el derecho de veteranos de la Segunda Guerra Mundial a un grupo de 24 miembros del UPA, que combatieron contra el ejército soviético como parte de la división alemana “Galitzia”.

En Cuba la historia se repite. Cubanos se enfrentaron a sus compatriotas en la Sierra Maestra, en el Escambray, en Bahía de Cochinos, en numerosas acciones bélicas. Unos fueron soldados en las aventuras africanas de Castro y otros estaban junto a los rebeldes de la UNITA y la FNLA. Esos ejemplos bastan para ilustrar que la historia nacional se daña cuando tiene matices ideológicos e impera el discurso político. Si eso ocurre, siempre arriba el momento en que se repasa de nuevo la historia. Entonces, los héroes tienen su pedestal y la palabra adquiere su justo valor.
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