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TEMA: Carta de Cuba y Respuesta de Venezuela

Carta de Cuba y Respuesta de Venezuela 08 Nov 2010 17:45 #3456

“LA ÚLTIMA CARTA DE MI PRIMA HERMELINDA”.

Camajuaní, Cuba, Julio de 2009.

Querido Primo:

Hace algún tiempo no te escribo, lo sé, y te garantizo que no ha sido por pereza (¿se escribe con s o con z?, no recuerdo bien, tu sabes que nosotros los guajiros nunca hemos sido muy fuertes en esto de la ortografía) sino por los múltiples problemas que hemos tenido por acá pero ya estoy nuevamente contigo y dando respuesta a tu última.

Ya sé que tú no usas esto de las cartas, que las cosas las escribes por correo electrónico (algunos les dicen imeils) pero para eso se necesita una computadora y aunque el hijo de Chencha mi vecina tiene una le falta lo del internet que aquí casi nadie lo tiene así que yo sigo por la vía tradicional: papel, lápiz, sobre, sellos y el correo que aunque sea en cuatro meses te llega.

Las noticias que te doy no llegarán muy frescas pero comparadas con la canción “La vida sigue igual” (de Julio Iglesias) que tiene ya como veinte años y todas las semanas la radio provincial la anuncia como estreno (creo que la han estrenado como 200 veces) serán nuevas y de todas formas si no es por mí no te enteras.

Comienzo por decirte que hace días vino el circo, ¡hacía años que no teníamos circo en el pueblo!, y todos nos pusimos muy contentos esperando las funciones que se realizarían en el horario de la tarde ya que no hay electricidad para hacerlas de noche. Ahora las seis panaderías de aquí las cierran a las cinco de la tarde para ahorrar luz pero tampoco las abren por la mañana.

Me dirás que no tenemos pan, y es cierto, ¡pero tenemos circo! aunque ¡que decepción!, este en vez de dar alegría lo que daba era lástima, los animales medio muertos de hambre (o quizás medio vivos, por inercia) y sorprendía ver cómo el león se tambaleaba para dar un paso; al domador se le hacía difícil utilizar el látigo, lo manejaba con mucho cuidado de modo tal de no darle un mal golpe al animal porque si se equivoca lo mata y se acaba el plato fuerte del espectáculo.

Los monos otro tanto, ¡pobres monitos!, se veían ajados, descoloridos, tristes y faltos de comida, de ninguna manera querían encaramarse en el trapecio o la bicicleta, creo que estaban carentes de energía, en fin es que entre los vecinos tuvimos que hacer una ponina (colecta) para darle de comer algo al león –mataron un caballo por los alrededores y le dieron un pedazo al rey de la selva al menos para que sobreviviera unos días y eso fajados con alguna gente que al final se comieron el resto del equino- y a los monos les conseguimos algunas guayabas, platanitos y mangos, ¡se veían mejor aquellos animales luego de tener algo en el estómago!, se puede hasta decir que las funciones mejoraron un poco después de la ayuda del vecindario aunque el mago, que hacía un truco especial con unas palomas, tuvo que suspender las presentaciones ya que estas se le escaparon por un agujero en el techo de la carpa y ahí sí que la gente no pudo hacer nada porque ¿con qué lona, aguja o hilo íbamos a reparar el hueco? Dicen los que las vieron que huían como alma que lleva el diablo con rumbo a Caibarién, y aunque las palomas siempre regresan al nido hasta ahora no se ha sabido nada de ellas, tal vez se hayan cansado de años de tretas e ilusionismo.

Un numerito que gustó mucho fue el de la vaca que baila. Sí, se trataba de una vaca bien mansita a la que sacaban disfrazada de rumbera con maquillaje y todo, en el centro del escenario colocaban a un elefante (también un poco maltratado y con los colmillos flojos, me enteré que se le aflojaron por habérselos cepillado con Perla, la pasta de dientes que nos daban por la libreta) amarrado por una pata, enseguida la orquesta comenzaba a tocar una rumbita, un tema cubano, –quizás la mejor de sus interpretaciones porque del resto para qué contarte- y la vaca comenzaba a bailar alrededor del paquidermo mientras este se balanceaba hacia uno y otro lado igual a aquel que durante muchos años estuvo en el Zoológico de La Habana (te acuerdas: años y años el mismo elefante con la misma cadena y el mismo balanceo en el mismo sitio) , en verdad no lo hacía mal (la vaca) y hasta agarraba un ritmo que contagiaba al público pero también con ella hubo problemas.

Resulta ser que un grupo dicen que de antisociales intentó robársela –para comérsela, ¡que abuso!- y no consiguieron mejor medio que montar un altoparlante en un coche de caballos con el cual se acercaron hasta la carpa del circo a poner música a todo volumen, la vaca salió bailando y así la llevaban por todo el pueblo: el coche adelante, a seguidas la vaca y por último la gente que se iba sumando a la conga –o rumba, que para el caso es lo mismo-,todos creían que se trataba de una de las famosas Parrandas del pueblo en las que los barrios de Los Chivos y Los Sapos salían a las calles con sus seguidores a bailar hasta el amanecer; ya casi iban llegando a la carretera de Vueltas para terminar de llevársela cuando el administrador del circo se percató de lo sucedido y avisó a la policía, luego de tenaz persecución lograron capturar al animal -aun viva- y devolverlo al espectáculo pero de los antisociales nada, se evaporaron –o se diluyeron porque aquí en Cuba todo se diluye- en el grupo de los bailadores y no cogieron a nadie. La vaca siguió bailando en cada función pero a partir de entonces con una fuerte custodia policial.

Te cuento todos estos pormenores (o pormayores) ya que los supe de primera mano por mi hijo Ernesto quien estuvo trabajando con el circo como “auxiliar general” –antes se les decía “tarugos” pero con el tiempo todo cambia- no es algo muy bueno que digamos pero ahí se ganó unos pesos, como sabes las cosas por acá no están nada fáciles y él se había quedado sin trabajo aún antes de empezar a trabajar. Quizás te resulte difícil entenderlo pero la cosa es así: hace algunos meses anunciaron en el pueblo que iban a construir una moderna fábrica de pañales desechables con la ayuda de China o de Venezuela (no sé bien cuál de las dos pero ahora casi todo lo que se hace aquí es con la ayuda de uno de ellos), él ya había pasado un curso y tenía puesto garantizado en la fábrica como operario de máquinas, la construcción comenzó y hasta habían levantado algunas naves cuando misteriosamente una noche apareció en la inmediaciones un inmenso cartel que decía :

“LOS PRESIDENTES AL IGUAL QUE LOS PAÑALES HAY QUE CAMBIARLOS FRECUENTEMENTE…POR IDÉNTICAS RAZONES”,

y aunque la frasecita no es cubana –dicen que la copiaron de por allá por Suramérica porque para nosotros esto de los pañales desechables resulta algo muy novedoso- lo cierto es que a los dirigentes municipales, provinciales y nacionales no les gustó ni un poquito y mucho se alarmaron con lo del cambio y las razones así que decidieron paralizar la construcción; Ernestico y otros jóvenes como él se quedaron sin el esperado trabajo (ahora los han puesto a estudiar natación por correspondencia, porque en eso de la educación si estamos a la vanguardia) y entretanto a seguir “inventando” para sobrevivir en medio de esta crisis que nunca termina.

Espero no haberte aburrido con esta perorata, deseo que estés bien en unión de los tuyos y no olvides mandarnos las cosas que te pedimos especialmente la pasta de dientes, ¡recuerda lo que le pasó al elefante!, (y sigue una lista de cosas que necesita con urgencia),

Te quiere siempre tu prima,

Hermelinda

© Dr. Antonio Llaca.

Prohibida la reproducción total o parcial salvo autorización expresa del autor.


RESPUESTA A “LA ÚLTIMA CARTA DE MI PRIMA HERMELINDA”.

Tinguarito, Venezuela. Octubre de 2010.

Querida Prima:

No te imaginas cuánto me ha alegrado tu carta, cierto es que las noticias llegan con retraso como igual te llegarán estas ya que estoy siguiendo tu método (papel, lápiz, sobre y sellos) no porque me haya olvidado de la computadora, al contrario, muchísimo que la echo ( sin H) de menos, sino por el hecho (este si va con H) de que ya no tengo, ¿te sorprendes?, pues así es, supongo querrás saber el por qué y paso a explicártelo aunque tratando de ser breve, no por pereza (que se escribe con z y entiendo tu confusión porque nosotros los guajiros si algo no somos es perezosos y se nos olvida esta palabra) sino por no resultarte aburrido.

Siempre he creído, y mucho, que la “Ley de la Serie” existe; ¿te acuerdas cuando éramos niños y andábamos correteando por ahí?, si alguno de los muchachos se caía, ahí se caía otro; si conseguíamos un dulce –casi siempre eran aquellos “masarreales”, solo harina y un poco de azúcar, eran malísimos pero mataban el hambre de una manera formidable- entonces aparecían dos o tres más para compartir con los chiquillos, o cuando Pepe y el Chicho se fajaban, al cabo del rato había unos cuantos más yéndose a las manos; ¿y qué de cuando alguien se “hacía pipí” en los pantalones?, de inmediato la muchachería comenzaba a gritarle: ¡ te measte, te measte!, pero enseguida le ocurría lo mismo a alguno o alguna, porque a ustedes también le sucedía y creo que a ti te pasó una vez.

!Qué tiempos aquellos!, a pesar de todas las necesidades que pasamos los rememoro con mucho cariño, pero como te decía, lo de la Ley de la Serie existe, ¡no me cabe la menor duda! y ahora con unos cuantos años más encuentro nuevos ejemplos, fíjate : cuando se cae un avión por acá seguro que a las pocas horas o días se cae otro, será por allá por Europa, Siberia o por África, pero se cae; lo mismo pasa con los terremotos o los ciclones, pasan por acá y ocurre otro, quizás lejos pero ocurre, ¡hasta con el dinero!, hay veces que uno permanece semanas sin que le caiga un kilo prieto en el bolsillo y de buenas a primeras aparece un poco y otro poco o un montón de dinero en efectivo o unos cheques, y en la política -lo que ya es mucho decir- ocurre igual, cuando aparece el comunismo por algún lado ahí aparece por otro y a veces hasta por otro más pero cuando se cae en un lado también sucede lo mismo en otro, y te digo todo esto porque he visto la difícil situación en que se encuentran por allá, la mía está igual.

Te cuento: como sabes vine para acá hace un montón de años y desde que llegué me he dedicado a trabajar como un esclavo, hice una pequeña fortuna con el negocio de cría de peces, pero no de esos que se ponen en las peceras para admirarlos dando vueltas constantemente, ¿recuerdas la que teníamos en casa llena de gupis, colisables y goldfishs?, siempre los mismos pececitos dando las mismas vueltas en la misma pecera, algo así como lo del elefante del zoológico o nosotros, dando vueltas por el parque de Camajuaní, las mismas vueltas en el mismo parque con la misma gente, parece ser que la vida nuestra es así al menos hasta un día, como cuando los pececitos decidieron salir de la pecera en masa –parecía un suicidio pero era una escapatoria colectiva- o muchos de los que andábamos por el parque decidimos montarnos en una balsa y buscar otros horizontes, cosa que no pudo hacer el elefante porque a pesar de su corpulencia la cadena resultó demasiado para él, pero bien, sigo con los peces, aquí me dedicaba a criarlos pero de los grandes, para comer: cachama, tilapia, truchas, y me iba bien, me había hecho de una finquita en la cual construí varias lagunas artificiales, ahí se echaban los alevines -los pececitos muy chiquitos- y el resto solo era alimentarlos, en pocas semanas ya tenía listo un alimento excelente que vendía en los mercados de los alrededores pero todo esto se acabó, y mi desgracia se debió a un hueco –no te rías ni seas morbosa, no es de los huecos que estás pensando- sino de uno de verdad que comenzaron a hacer en unas tierras aledañas.

La cosa comenzó cuando al gobierno se le ocurrió la idea de construir una refinería para petróleo o gas –nadie sabe bien- en fincas vecinas a la mía, lo primero que hicieron fue expropiar las terrenos, luego reinaugurar la carretera porque aquí casi todo se reinaugura varias veces , la última fue hace como dos o tres años atrás pero “La vida sigue igual” diría Julio Iglesias, así que nuevamente la pintaron, cortaron la hierba de las orillas, le encasquetaron un gigantesco cartel anunciando las obras que iban a construir y después hicieron un fenomenal acto socio-político al que concurrieron las más altas autoridades del Estado (recuerda que aquí no hay provincias, son estados) con sus mejores discursos y entusiasmo y un montón de gente que trajeron en guaguas de no sé dónde para aplaudir.

Pero bien, las tierras a las que me refiero estaban dedicadas a la cría de ganado por lo que tuvieron que llevarse las reses, eliminar los pastos y las vaquerías, ya sé, me dirás que ahora no tenemos carne, es cierto, y tampoco tenemos mantequilla, leche o queso, también cierto, pero ¡tendríamos gasolina y gas cuando construyeran la refinería!; en esto nos pasamos un montón de meses hasta que al fin un día llegaron los constructores, resulta ser que ¡eran cubanos!.

Me alegró mucho ver muchachos de nuestra tierra por acá y tuve una buena amistad con Manolo, Carmelo, Ramoncito (el Chiqui como le decíamos) y Berta pero también me llamó la atención que fuesen gente nuestra quienes vinieran a llevar adelante este proyecto porque nosotros somos muy buenos cortando caña, sembrando tabaco, jugando dominó y tomando ron pero ¿haciendo refinerías?, ¡eso sí que no va! , que yo recuerde, la de Cienfuegos en la época de los rusos, se pasó como veinte años paralizada hasta que fueron los venezolanos allá a terminarla pero en fin, se ven tantas cosas hoy día que pensé era un problema de ignorancia de mi parte.

Para construir la refinería tenían que hacer un hueco gigantesco y ese es al que me refería –no te rías, ves que era en serio- de unos 600 metros de largo, 125 de ancho y 2 ó 3 de profundidad y a esto nuestros compatriotas lo llamaban “el movimiento de tierras”, eran miles y miles de toneladas las que tenían que mover pero lo más curioso resultó ser que esta gente no traían ni un pico ni una pala ni un camioncito para hacer ese trabajo así que tuvieron que salir a contratar empresas de aquí que tuvieran los equipos y camiones necesarios aunque, cosa curiosa, tampoco tenían ni un centavo para las contratas pero el dinero apareció, dicen que lo puso la empresa petrolera estatal –venezolana-, que se lo dio a los constructores –cubanos- y estos a su vez a las empresas –venezolanas- del hueco lo que me recordó el ilusionismo del mago de tu carta; así las cosas terminaron por hacerlo aunque sin calcular que por estos lados en la época de lluvias llueve de verdad, terminando el hueco y llegando las lluvias fue la misma cosa, resultado, terminó convertido en una gigantesca piscina en la cual se bañaban los muchachones de los alrededores, con el tiempo hasta se organizaban fiestas con conjuntos de música llanera y baile. Cierto es que nuestros compatriotas se afanaron en sacar el agua del hueco pero imposible, mientras más sacaban, más llovía y de nuevo se llenaba.

Ya nos habíamos acostumbrado a la piscina gigante, he de confesarte que hasta yo me di un chapuzón por allá con mi mujer y los muchachos, la pasamos bien, también venían vendedores de perros calientes, hamburguesas y chucherías de todo tipo, refrescos, granizado (que aquí le dicen “raspao”) y la infaltable cerveza; poco a poco aquello se iba convirtiendo en un sitio turístico que duró hasta el día en que se anunció la visita del Presidente, iba a inspeccionar la refinería pero lo único tenían hecho era el hueco y ¡lleno de agua!.

Como comprenderás la noticia originó temblequeo en más de uno, entre ellos las altas autoridades del Estado, los directivos de la empresa petrolera, los mandatarios locales y…los cubanos; nadie sabía cómo explicarle al Presidente que no habían hecho casi nada y que tampoco habían encontrado solución para lo del agua en el hueco; parece ser que a alguien cercano al Gobernador se le ocurrió la idea de mostrar la piscina gigante como estanque para la cría de peces comestibles, por acá está de moda la cuestión esa de la “soberanía alimentaria” y de garantizar los alimentos para el pueblo PERO, como no tenían noción de que era eso de la cría de peces se dirigieron a mi finquita un par de días antes de la anunciada visita para que los asesorara y de paso les prestara los peces que ya tenía en proceso de producción para el acto que iban a hacer y mostrarlos por la televisión, y así hice, no podía negarme a ayudar a las más altas autoridades estatales y a los compatriotas.

El día señalado llegó la visita, el discurso del Gobernador fue de lo más interesante, te transcribo parte del mismo:

Querido Camarada Presidente, es un grandísimo honor tenerlo aquí entre nosotros y escucharlo en sus siempre acertadas orientaciones indicándonos el camino hacia un futuro mejor. La construcción del socialismo y de ese futuro al que tantas veces Usted se ha referido requiere en ocasiones de decisiones audaces, esta es un ejemplo de ellas: originalmente el proyecto era para la construcción de una refinería, pero bien, al concluir la excavación que usted ve acá a mi derecha nos percatamos que podía ser un magnífico estanque para la cría de peces comestibles; la batalla por mejorar la dieta de nuestro pueblo y alcanzar la soberanía alimentaria nos llevaron a realizar los primeros ensayos para desarrollar la piscicultura en este sitio, los resultados fueron impresionantes cifras de producción de estos peces que constituyen un excelente alimento, ¡son miles de toneladas las que hemos producido y estamos en vías de continuar produciendo!, y no solo pensando en la gente de este Estado sino también en la de los estados vecinos y la de toda Venezuela para lo cual ya tenemos el diseño de una red de transporte de camiones refrigerados y puntos de distribución que abarque todo el país pero para alcanzar este objetivo necesitamos el apoyo del Gobierno que Ud. preside…

El Presidente quedó por unos momentos pensativo viendo el magnífico tamaño de mis peces, largó una interminable arenga acerca del hambre en el Tercer Mundo y de cómo esta era una de las mejores formas de luchar contra tan terrible flagelo de la Humanidad-te confieso que hasta me sentí orgulloso- luego de lo cual invitó a los presentes a que se llevaran los ejemplares que pudieran capturar – aquí la gente se lanzó desesperadamente a coger pescado mientras yo no salía de mi asombro de ver cómo se llevaban mis peces sin poder hacer nada-, cantó y bailó unas coplas improvisadas con un grupo de música llanera a las que sus seguidores bautizaron como “El Joropo del Pescao” que a mí me recordó la rumbita aquella de “Si me pides el pescao te lo doy” aunque el “pescao” de la rumba era otra cosa, luego de todo esto decidió aportar un generoso crédito para el desarrollo de la piscicultura que la concurrencia aplaudió delirantemente, despidió su programa de televisión, recogió sus cosas y se marchó pero no sin antes pasar por frente a mi finca –era el camino obligado- donde se detuvo unos minutos para preguntar qué cosa era aquello refiriéndose a los estanques donde hacía mis crías. El Gobernador le explicó que se trataba de una empresa dedicada también a la acuicultura pero de propiedad privada a lo que la respuesta del Presidente no se hizo esperar:

-Pues esto no puede ser, cómo vamos a tener una empresa capitalista, explotadora de los obreros, al lado de una empresa socialista y dedicándose a lo mismo, EXPRÓPIESE de inmediato esa finca y mire Gobernador, yo creo que esos terrenos se ven muy buenos para construir la planta eléctrica que teníamos planificada, ese es un proyecto que tenemos que sacar adelante así que manos a la obra ya…pero vamos a oír la opinión de los camaradas cubanos: ¿qué creen ustedes compañeros, podemos hacer aquí la planta?

-Sí Presidente, -dijeron casi al unísono Manolo, Carmelo, el Chiqui, Berta y todo el grupo cubano-, seguro que la haremos, exclamaron, aunque parece que olvidaron recordarle que el plan original era para una refinería.

De más está que te diga que veinticuatro horas más tarde ya la finquita no era mía, los pescados se los llevaron todos –hasta los pie de crías-, los equipos que antes se dedicaron a abrir el hueco destruyeron los estanques, almacenes y drenajes que tanto trabajo me había costado hacer; solo tuve tiempo para, apurado, recoger algunas de mis cosas, la mujer, los muchachos y salir de la casa antes que también la destruyeran. Como comprenderás ya no tenemos ni vacas ni leche, queso o mantequilla y tampoco carne, pescado, gasolina, gas o petróleo ¡pero conservamos la promesa de que tendremos electricidad!

Aun no me han pagado nada como compensación por lo que me quitaron y ya he perdido hasta las esperanzas de que lo hagan porque la única oferta que he recibido es la de resarcirme con bonos de la Deuda Pública pero como dice un refrán de por estos lados:

Deudas viejas no se pagan
y el que las paga es un loco,
las nuevas se ponen viejas
¡y no se pagan tampoco!

Pero tú sabes que yo soy hombre que nunca me doy por vencido y la idea que me diste sobre los estudios de natación por correspondencia la he tomado muy en serio, tanto que me estoy dedicando a diseñar un curso para estudiar piloto de aviación por computadora sentadito en la casa, en realidad yo no sé nada de aviones -bien sabes que les tengo terror- pero no importa, si lo hago bien atractivo seguro que alguno de los políticos de turno me consigue un buen crédito o aporte para presentarlo como una gran novedad, entretanto necesito que me mandes algunos dolaritos –dicen que por allá más o menos se consiguen- para comprar una computadora nueva y las cosas que te pido a continuación (sigue una larga lista).

Espero no haberte aburrido con mi perorata, deseo estés bien con los tuyos y no olvides mandarme las cosas que te pido, especialmente los dolaritos, recuerda lo de la “Ley de la Serie”.

Te quiere siempre tu primo,

Hermes Lindo

© Dr. Antonio Llaca.
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