Menu
18/11/2019
A+ A A-
Bienvenido, Invitado
Nombre de Usuario: Contraseña: Recordarme

TEMA: Los viejos camaradas

Los viejos camaradas 17 Ago 2010 12:41 #3378

Por Eduardo Mesa
www.lacasacuba.com/

En estos días los viejos camaradas que andan por el exilio están molestos, algunos dicen que la mediación no es mediación, otros insisten en que la Iglesia es una institución débil y chantajeada; incluso alguno de ellos ha interpretado el editorial "Libertad y liberalizaciones" de Orlando Márquez como un "sí" al socialismo de la Iglesia cubana, una interpretación muy desafortunada porque el editorial de Márquez, simple y llanamente, no dice eso.

¿Qué les ocurre a los viejos camaradas? ¿Por qué andan tan molestos y activos en estos días? La verdad no lo sé pero imagino que les resulta insoportable el hecho de esa que esa Institución "débil y chantajeada" publique dentro de Cuba editoriales pidiendo libertad, les molesta que el cardenal Ortega se reúna con altos funcionarios del Departamento de Estado y del gobierno del presidente Obama , les molesta sobremanera el protagonismo de unos curas que también fueron sus víctimas, cuando ellos eran los obreros de la alineación ideológica y contribuyeron a crear el ambiente propicio para vigilar, amenazar e intentar doblegar a tantos creyentes de diversas confesiones.

Algo anda mal o quizás algo anda bien, porque los viejos escribanos del castrismo y los "super-duros" del exilio lanzan al mismo tiempo diatribas muy parecidas contra la Iglesia. Los primeros fueron entrenados para una batalla que nunca ocurriría y los segundos no quieren renunciar a la idea de una batalla que el tiempo ha hecho imposible; ambos extremos apuestan por una compulsión que desemboque en el final del castrismo, sin calcular el riesgo de que ese abrupto final puede conducir al linchamiento y a la barbarie con todo lo lamentable que habría en ello. A ambos grupos tampoco parece importarles que un escenario de tal naturaleza pueda provocar una intervención armada de los Estados Unidos de América, una intervención no deseada por el vecino del Norte pero inevitable si llegara a producirse ese vacío de poder que muchos, con los machetes afilados, esperan. Es verdad que una intervención nos libraría de los hermanos Castro y concluiría esta fatigosa etapa, pero también reforzaría la idea de que somos incapaces de resolver nuestros asuntos y otra vez nuestra historia estaría signada por la violencia y el derramamiento de sangre, de todo esto ya sabemos.

Los viejos camaradas y los super-duros del exilio recelan de las gestiones de la Iglesia; ellos no aceptan otra lógica que la del poder que han experimentado, ni otra compresión de la realidad que no sea la suya. Ellos tienen en común con la tiranía el asumir la representación de todos los cubanos en sus discursos; ambos, con sus acciones, atentan contra los ideales de soberanía y nacionalismo que dicen defender; ambos reflejan la vocación totalitaria del Castrismo.

No importa que políticos decentes como Carlos Alberto Montaner o reconocidos activistas por los Derechos Humanos como Ariel Hidalgo valoren positivamente la gestión de la Iglesia y en particular el rol del cardenal Ortega. No importa que otras voces se alcen para apoyar unas gestiones que procuran aliviar a corto plazo la situación de los presos y a largo plazo favorecer la democratización gradual de la sociedad cubana. No importa lo que otros digan, ni importan las ideas, ni los matices porque estos intérpretes de la realidad están decididos a contrarrestar el peso institucional que la Iglesia pudiera ganar, un peso institucional que favorecería la consecución de esa gradualidad democrática que por alguna razón los incomoda.

La Iglesia que el cardenal representa no tiene dudas sobre la necesidad de restablecer el orden democrático en Cuba, aunque le parezca más conveniente que ese orden se instaure gradualmente; la Iglesia que el cardenal representa no es socialista, ni democristiana, ni liberal, ni socialdemócrata, no es de ningún modo comunista, no favorecerá, llegado el momento, a ninguna opción política en particular.

La Iglesia no se puede separar de nuestra historia, ni de nuestra cultura, ni se puede reducir a una mera institución caritativa; no se debe subestimar su conocimiento de la realidad, ni su organización, ni su capacidad de convocatoria. La Iglesia que el cardenal representa es cubana y quiere el bien de la nación cubana, no se debe pasar por alto que su fortalecimiento institucional contribuirá a corto o mediano plazo al fortalecimiento de otras realidades de la sociedad civil, algo que el castrismo parece no tener más remedio que aceptar, aunque sea a regañadientes.

En estos días los ataques a la Iglesia y al cardenal han arreciado, el comandante celebra su ochenta y cuatro cumpleaños con retorica anti yanqui y camisa verde oliva (que en estos tiempos tiene un diseño más de camisón y de mortaja que de atuendo castrense). La represión en la isla se mantiene firme con una sofisticada administración de altas y bajas, han dejado salir seis presos más, el presidente Martinelli y la senadora Piedad Córdova pasan por la Habana,aunque parezca increíble Moratinos calla. ¿Qué será lo que ocurre en estos días? Abundan las conjeturas pero a ciencia cierta nadie lo sabe, ni siquiera los viejos camaradas.
El administrador ha desactivado la escritura pública.
Tiempo de carga de la página: 0.087 segundos
Powered by Kunena Forum