Menu
23/09/2019
A+ A A-
Bienvenido, Invitado
Nombre de Usuario: Contraseña: Recordarme

TEMA: La Polarizacion, en los EEUU y en Latinoamerica

La Polarizacion, en los EEUU y en Latinoamerica 07 Ene 2017 12:44 #9736

Los "zorros", con su propaganda, pretenden manipularnos ante cada imagen o acontecimiento, hundiéndonos cada vez mas en una polarización sin salidas:
www.elnuevoherald.com/opinion-es/article125038059.html
El administrador ha desactivado la escritura pública.

La Polarizacion, en los EEUU y en Latinoamerica 05 Ene 2017 00:45 #9732

A veces, cuando amanece y prendo la radio o el televisor, me parece que estoy de nuevo en la Argentina de mi niñez. Nuestros políticos, no solo los de Miami sino en los EEUU en general, me parecen idénticos a aquellos que confundieron mi juventud con sus palabras huecas y sus promesas vacías.

A pocos días de la inauguración de Barack Obama, el senador Mitch Mc Connell, que es algo así como el monumento –la estatua pedestre- a la decadencia y el deterioro acelerado del “sistema político” de los EEUU, dijo públicamente que su misión era asegurar el fracaso de la gestión del flamante presidente.

Ocho años después, y a la espera todavía de la inauguración del sucesor de Obama, la mitad mas uno (por ciento) de una nación cada vez mas polarizada parece entregada al mismo tipo de estímulos obstruccionistas que llevaron al Mitch a abonar con su egregio disparate dicha polarización, y no son pocos los que justifican esa dedicación anticipada a garantizar el fracaso de la gestión de Trump justamente citando al senador por Kentucky: “tomà pa’ vos”, parecen decir, desde el revanchismo que, aparentemente, los mueve.

Aun “empatizando” con las razones y motivos de quienes se sienten obligados a ejercer la función de “maquis” contra el gobierno en ciernes (el gobierno que supimos conseguir entre todos, los que votaron y los que no se tomaron el trabajo de votar, no nos equivoquemos…) y compartiendo su rechazo a muchas de las caóticas e incoherentes opiniones vertidas y los malos ejemplos dados por el candidato republicano (y hasta hoy subsiste el caos ideológico que hace impredecible el sesgo que tendrá su gestión), no comparto ni simpatizo con actitudes que llevan, indefectiblemente, a una polarización todavía mayor de nuestra sociedad.
Y es el espejo el que me impide sumarme a la resistencia.
Si me sumo a la resistencia antes de que el nuevo presidente tenga la oportunidad de poner en marcha sus programas –cualesquiera resulten ser esos programas, todavía sin programar a juzgar por los ecos que se escuchan desde la Torre de Babel o “Trump Tower”-, la imagen que veo es la del inefable Mc Connell, con quien no quisiera tener parecido alguno.

Si me sumo a quienes critican la “injusticia” de subordinar el voto popular a una vetusta institución como el “colegio electoral”, el espejo me muestra la imagen de un candidato presidencial que hacia suyos esos mismos argumentos mientras pensaba que su elección era una quimera.

Si me sumo a quienes sostienen que hubo trampa en las elecciones –ya sea por parte de los “hackers” rusos o a través de la supresión de cierto tipo de votantes- el reflejo en el espejo es la carota de ese mismo caballero, que también nos avisó que gritaría “trampa” si los comicios le eran adversos.

En fin, si cuestiono la independencia del FBI y condeno a su director como el facilitador del gobierno que supimos conseguir, no hago otra cosa que el mismo ridículo que han hecho durante los últimos meses los mas agitados partidarios de los dos bandos que conforman los hoy EEDD (Estados Divididos), saltando de una conclusión absurda a la exactamente opuesta sin ton, son o rastro alguno de coherencia.

Es el espejo el que me permite preservar un mínimo de sanidad mental en medio de este desguace progresivo de la credibilidad de nuestro maltratado “sistema político”, y de las instituciones sobre las cuales se asienta.

Y es el maltrato de esas instituciones, no necesariamente las instituciones en si, lo que pone en entredicho la salud mental de una sociedad otrora admirada por muchos. Una sociedad donde la convivencia se sustentaba en lo mucho que compartíamos, aun tratándose de un crisol de razas y de credos, como siempre fueron los EEUU. Una sociedad que durante décadas avanzó decididamente en pos de cimentar aquellos valores que nos aglutinan mas allá de nuestras diferencias, venciendo los muchos miedos que tienden a separarnos y reconociendo que el “pursuit of happiness” no es tan solo un derecho individual sino la labor de todos y para bien de todos.

Y es ese mismo espejo que no me deja caer en las incoherencias que son plaga entre mis amigos del prefijo “liber”, el que me fuerza a tomar conciencia de la importancia que tiene, todavía hoy, cualquier esfuerzo que podamos hacer para rescatar la idoneidad de esas mismas instituciones. Y ese esfuerzo, que bien vale la pena, empieza por respetar esas instituciones, y lo tenemos que hacer todos juntos, unidos, sin dejarnos polarizar aun mas por los muchos “zorros” dedicados a dividirnos, porque ese, el de la polarización, es su negocio mas rentable: el archiconocido divide y reinaras.

Escuchaba hace poco a uno de esos “zorros” hablar empalagosamente sobre el estado de derecho, en su afán de usarlo como escudo. Pero las instituciones también son espada, y es en ese marco institucional donde debe darse, cívica y civilizadamente, la batalla contra la polarización y contra todo aquello que nos haga desandar el camino recorrido hacia la sociedad inclusiva que somos (o que éramos hasta hace muy poquito tiempo).

Y esa batalla contra la polarización la deben dar todos los pueblos del mundo, y, en nuestro fuero interno, cada uno de quienes habitamos ese mundo, pero especialmente en nuestro hemisferio occidental, quizás la región mas polarizada del orbe.

Es demoledor el efecto que tienen los cambios de signo político en cada una de nuestras naciones cuando, a pesar de un margen mínimo de ventaja en las elecciones, resultan en un rechazo total y absoluto a aquello que la mitad de la sociedad atesora como el resultado beneficioso (para la felicidad de esa mitad al menos) de la gestión del gobierno anterior.

Miami esta llena de polarizadores dedicados a dividir y parcializar a las sociedades y naciones de donde provienen, al mejor estilo de Mitch Mc Connell, llámense Cuba, Argentina, Bolivia, Venezuela, Colombia o como se llamen. En muchos casos, esos sujetos, habiendo tenido la oportunidad para hacer mejor el destino de sus pueblos, la malgastaron dedicándose a mejorar exclusivamente su propio destino. Y aqui están, entre nosotros, jugándola de "expertos", dando lecciones a diestra y siniestra sobre democracia y todo tipo de libertades. Su veneno también contribuye a aumentar nuestra polarización, la interna (o individual) y la externa (la de la sociedad en la que vivimos). Frente a ellos también necesitamos utilizar las espadas que representan nuestras instituciones.
El administrador ha desactivado la escritura pública.
Tiempo de carga de la página: 0.085 segundos
Powered by Kunena Forum