Menu
18/12/2018
A+ A A-

CUBA: CON EL DEDO EN LA LLAGA

Una sociedad que olvida a sus ancianos está condenada a olvidarse de sí misma y perecer

 

Abro una nueva ventana con este sugerente título pues pretendo tocar temas álgidos y en pleno desarrollo con el permiso de Walter Martínez, esperando su anuencia. Y sin más preámbulos les propongo dialogar sobre el tema de la jubilación.

A vox populi todos los jubilados recibimos una cuantía mensual que no llega ni a $11.00 CUC[1] en valor real de la moneda, pues hoy el 90% de los productos se venden equivalentes a los precios del mercado mundial. Y aclaro, estoy refiriéndome a la jubilación y no digo “pensión”, porque esto pudiera entenderse como que se ejerce la caridad pública a favor de aquellos que por alguna discapacidad u otra situación no pudieron aportar nada a la Seguridad Social, estoy hablando de quienes dedicamos la mejor parte de nuestras vidas como trabajadores para ofrecer todo a la sociedad sin pedir nada a cambio, y contribuimos todos los meses durante 30, 40 o más años un porciento de nuestros salarios para garantizar en nuestra vejez una mensualidad que nos posibilitara vivir nuestros últimos días “en paz y con dignidad”.

Cuando éramos todavía jóvenes se puede decir, hace 25 o 30 años atrás con un retiro de $150,00 o $170,00 pesos podía garantizarse esa condición, pero al ser devaluada nuestra moneda 25 veces: ¿qué podemos garantizar con un peso que vale 25 veces menos y unos productos que cuestan 25 veces más?, ¿a qué nos están obligando?, ¿quién va a acabar de enfrentar esta realidad y buscar una alternativa acorde a nuestra situación económica, que al menos nos permita comprar nuestros alimentos, ropas… de forma humilde pero suficiente?; o es que: ¿están esperando nuestro fallecimiento para así evitar el desembolso que obligaría a apretar un poquito el cinturón de los que más ganan?

Este asunto no aguanta más “vaselina”, dicho en buen cubano.

Nuestros gobernantes, legisladores, todo el aparato pensante debe acabar de solucionar este problema, es más que bochornoso, por respeto a todo en lo que hemos creído y creemos.

Una sociedad que olvida a sus ancianos está condenada a olvidarse de sí misma y perecer, pues los jóvenes de hoy serán los ancianos del mañana, ley primaria de la vida que no se debe olvidar.

Tomado de: Laborem, Voz del Movimiento de Trabajadores Cristianos de la Arquidiócesis de La Habana.

Año 18 No. 67, julio-septiembre de 2018.

 E-mail: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..



[1]Nota de la Redacción: En Cuba existe una doble circulación monetaria: el denominado CUC, moneda fuerte con cambio a  divisas  internacionales y el CUP o peso cubano. La relación aproximada entre ambas es de 25 CUP por 1 CUC. Los trabajadores, jubilados y pensionados cubanos reciben sus salarios o pensiones en CUP.