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27/06/2022
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“LA GUERRA EN UCRANIA: ¿LA ANTESALA DE LA TERCERA GUERRA MUNDIAL?” Primera parte.

“No tenemos la más minina intención, ni interés de violar las fronteras de Ucrania”

- Sergei Lavrov, Ministro del Exterior de Rusia -

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   I INTRODUCCION

Entre los días 16 y 28 de octubre de 1962, el mundo enfrentó por primera vez durante la Crisis de los Misiles de Cuba el armagedón del final de los tiempos. En aquellos “trece días” que Robert Kennedy recogería para la historia en su libro “Trece Días: Un Recuento Sobre la Crisis de los Misiles de Cuba” que fue publicado al año de su asesinato en la ciudad de Los Ángeles el 5 de junio de 1968, la Union Sovietica y Estados Unidos se enfrentaron por causa del pretendido expansionismo nuclear soviético hacia el Hemisferio Occidental. La posibilidad real que entonces estallara un conflicto bélico de consecuencias insospechadas para la humanidad sería reconocida por el entonces Secretario de Defensa de los Estados Unidos Robert S. McNamara, quien manifestó durante una entrevista en 1992 con ocasión del trigésimo aniversario de la Crisis: “Llegamos muy cerca. Mucho más cerca de lo que entonces supusimos”.(1)

Hoy, 60 años despues, el fatídico “Reloj del Día del Juicio Final” (2) se acerca a la hora del fin de los tiempos como consecuencia de la invasión lanzada el 24 de febrero de 2022 por la Federación Rusa contra la República de Ucrania. Esta aventura bélica de Vladimir Putin que ciertamente no ha resultado conforme lo planificado por los estrategas del Kremlin y que ha llevado a la imposición de severas sanciones financieras, económicas y políticas contra Rusia por las democracias Occidentales, puede conducir, según se refleja de las declaraciones de los principales actores del conflicto, al eventual uso de armas de destrucción masiva - nucleares, químicas y biológicas - y a una ampliación del actual teatro de operaciones, fuera de las fronteras de Ucrania.

Tal posibilidad surge de la respuesta dada por el Presidente de Ucrania Volodymyr Zelensky al periodista Jake Tapper de la Cadena CNN durante una entrevista transmitida el viernes 15 de abril de 2022. Al preguntársele a Zelensky si le preocupaba lo declarado el día anterior por el Director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) William Burns, quien planteó la posibilidad que Vladimir Putin recurra al uso de armas nucleares tácticas en respuesta a los reveses y pérdidas sufridas por las fuerzas rusas, el Presidente Zelensky contestó, “No solo yo, pienso que todo el mundo, todos los países, deben estar preocupados ante esta posibilidad”, complementando su respuesta añadiendo que Rusia tambien podría recurrir al uso de armas químicas dado el “…poco valor que le da a la vida de los ucranianos”. Esta advertencia fue reiterada por el propio presidente Zelenski durante una conferencia de prensa el 23 de abril en la que manifestó que si Vladimir Putin llegase a perder el contacto con la realidad, puede recurrir a las armas nucleares. “¿Es esto posible?”, preguntó de forma retorica el presidente ucraniano, respondiendo de seguido, “Si que lo es”. Por su parte, el embajador de Estados Unidos ante la Organización Para la Seguridad y la Cooperación en Europa OSCE, Michael Carpenter, denuncio ante la Organización el mismo 23 de abril que existía evidencia que Rusia había utilizado armas químicas en la ciudad-puerto de Mariupol, en el Sureste de Ucrania, con la intensión de neutralizar a los defensores ucranianos civiles y militares que han impedido con su obstinada resistencia la toma definitiva de su ciudad por tropas rusas.

II LA PRETENSION IMPERIAL DE PUTIN

“La disolución de la Union Sovietica fue la mayor catástrofe geopolítica del Siglo XX."

- Vladimir Putin –

Vladimir Putin, ex teniente coronel de la KGB soviética y testigo presencial de la caída del infame Muro de Berlin en noviembre de 1989, asumió el poder en la Federación Rusa en 1999.(3) Como se infiere de lo dicho por Putin sobre la desaparición de la Union Sovietica - acontecimiento que calificó como la “mayor catástrofe geopolítica del Siglo XX”- su intención ha sido revestir a la Federación Rusa con el manto de potencia mundial.(4) Para lograr esa pretensión y su aspiración de fundar un “imperio eslavo-cristiano euroasiático”(5), Putin necesita no solo recuperar los territorios que se fragmentaron en estados independientes a partir de la disolución de la Union Sovietica en 1991, sino tambien, como se planteó en un artículo publicado en el diario The Washington Post el 23 de febrero de 2022, traspasar las fronteras soviéticas, “replanteando fronteras para forjar una nueva nación y gentilicio, surgido de la unión de rusos, bielorrusos y ucranianos, sin importar el costo humano que ello conlleve”. (6)

La cruzada expansionista de Putin tuvo su primera manifestación en Ucrania durante el proceso electoral presidencial celebrado el 24 de noviembre de 2004. En esa elección se dio como ganador al candidato pro ruso Viktor Yanukovich sobre el nacionalista Viktor Yushchenko.

Pero el proceso electoral se vio cuestionado en su integridad y legitimidad por graves denuncias de fraude, corrupción e intimidación a los votantes, lo que generó grandes protestas y huelgas que llevaron al estallido de la llamada “Revolución Naranja”. El Tribunal Supremo de Ucrania, ante la evidente manipulación de los resultados electorales en favor del candidato pro ruso Yanukovich, ordenó una nueva elección que se celebró el 26 de diciembre de 2004, resultado ganador Viktor Yushchenko. Aunque Vladimir Putin supo aceptar aquella derrota política en Ucrania, cuatro años despues cambio de tactica al decidir utilizar la fuerza contra su próximo objetivo: la Republica de Georgia. El 7 de agosto de 2008, tropas rusas apoyaron las autoproclamadas republicas de Osetia del Sur y Abjasia, zonas georgianas de mayoría étnica rusas. Ambos territorios secesionistas serian reconocidos por Moscú que logró su propósito expansionista sin mayores costos, contando con el visto bueno de la Union Europea. Ante la invasión a Ucrania el 24 de febrero de 2022 y el peligro que representa Vladimir Putin para su soberanía, la Republica de Georgia presentó el 3 de marzo de 2022 su solicitud formal de ingreso a la Union Europea.

En noviembre de 2010 resultaría electo limpiamente en Ucrania el candidato pro ruso Viktor Yanukovich, quien había sido derrotado en la anterior elección celebrada en el 2004. Durante el mandato de Yanukovich continuaron las negociaciones en curso para la incorporación de Ucrania a la Union Europea. Esas negociaciones culminaron favorablemente en el mes de noviembre de 2013, pero Vladimir Putin, quien había retomado el poder en Moscú el año anterior, presionó al Presidente Yanukovich para que rechazara los Acuerdo de Asociación y Libre Comercio con la Union Europea. En respuesta a la presión rusa, el 20 de noviembre de 2013, Yanukovich anunció la suspensión de la firma de los Acuerdos con la Unión Europea y su intención de estrechar lasos con la Federación Rusa e incorporar a Ucrania a la Unión Aduanera Euroasiática, grupo creado el 1º de enero de 2010 entre Bielorrusia, Kazajistán y la Federación Rusa. Al día siguiente, comenzaron las protestas en Kiev que se conocieron como el “Euromaidan” debido a que la mayoría de los manifestantes europeístas se concentraron en la gigantesca “Plaza de La Independencia” de Kiev, conocida por los ciudadanos simplemente “Maidan” (La Plaza). A diferencia de las protestas acontecidas durante “La Revolución Naranja” del año 2005, el Euromaidan tuvo carácter violento, registrándose durante su desarrollo un centenar de muertos. Víctor Yanukovich huyó hacia Rusia el 23 de enero de 2014, siendo destituido como Presidente un mes despues, el 22 de febrero de 2014.

La situación de inestabilidad socio-política entonces imperante en Ucrania sería aprovechada por Vladimir Putin quien decidió recurrir a la fuerza, aplicando exitosamente la fórmula que le había resultado efectiva 6 años antes en Osetia del Sur y Abjasia.

Los elementos rusoparlantes en el Sur de Ucrania que contaban con el apoyo del Kremlin, se negaron a aceptar la incorporación de Ucrania a la Union Europea, iniciando protestas y manifestaciones que llevaron a los sectores pro rusos en Crimea a reclamar su separación de Ucrania y la integración a la Federación Rusa. Esta situación fue la escusa invocada por Vladimir Putin para enviar el 16 de marzo de 2014 tropas a ocupar Crimea y Sebastopol, bajo la excusa de garantizar la “integridad” de los rusos étnicos en la Península, quienes habían declarado su independencia de Ucrania y la anexión a la Federación Rusa el 6 y 11 de marzo de 2014, respectivamente. Un año despues de la anexión de Crimea y Sebastopol, el 15 de marzo de 2015, un arrogante Vladimir Putin manifestaría públicamente que él había dirigido personalmente todo lo relacionado con “la reunificación de Crimea”. A diferencia de lo acontecido con Georgia en el 2008, la anexión de Crimea fue rechazada por Estados Unidos y la Unión Europea y llevó a la imposición de tibias sanciones económicas entre las que resaltó la exclusión de Rusia del “Grupo de los 8”.

Imbuido por el éxito obtenido en Crimea y en ejecución de su proyecto de apoderarse de Ucrania para incorporarla a su pretendido “Imperio Euroasiático”, Vladimir Putin intervino directamente en la llamada “Guerra del Dombás”, recurriendo al exitoso libreto aplicado en Georgia y Crimea. En rechazo al movimiento pro europeo Euromaidan, elementos pro rusos en las autoproclamadas “Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk”, enclavadas en la región del Dombás en el Este de Ucrania, desataron enfrentamientos armados con las fuerzas ucranianas a partir del 6 de abril de 2014. El 12 de febrero de 2015, bajo el patrocinio de Alemania y Francia, se firmó el llamado “Acuerdo de Minsk II” entre Rusia y Ucrania, mediante el cual se acordó un efímero alto al fuego, pues este fue irrespetado por los rebeldes pro rusos de Donetsk y Lugansk, quienes continuaron con la violencia que causó más de 14,000 muertes y miles de desplazados entre la población civil. En el año 2018, ante la continuación de la violencia y el aumento de la infiltración rusa en las zonas de conflicto en el Dombás, el entonces Presidente de Ucrania Petro Poroshenko, prohibió la entrada a su país de varones rusos entre los 15 y 60 años y pidió apoyo a OTAN para que se garantizará el libre tránsito en el Mar de Azov, donde se encuentra la hoy sitiada y semidestruida ciudad-puerto de Mariupol.

Con la elección de Volodymyr Zelensky como Presidente de Ucrania en diciembre de 2019, la tensión entre Kiev y Moscú pareció bajar de tono, lo que permitió a los ciudadanos de Ucrania por vez primera desde el 2014, disponer de cierta tranquilidad vital. En mayo de 2020 se firmó un armisticio que impuso un alto al fuego en el Dombás que traería un muy breve respiro de tranquilidad para los habitantes del conflictivo este ucraniano.

III LA CRISIS DE UCRANIA Marzo 2021- Febrero 2022

“Ucrania nunca ha tenido una tradición de Estado genuino, siempre fue parte de Rusia”

- Vladimir Putin -

A finales de septiembre del 2020, el nuevo Presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, aprobó una Política de Seguridad Nacional que tenía como objetivo establecer una alianza de intereses con la OTAN con el fin último de incorporar a Ucrania como Miembro Pleno de la Organización, lo cual estaba previsto a ser considerado en la siguiente Cumbre de lideres de la OTAN a celebrarse en Madrid a mediados del año 2022 . Esta acción del muevo Presidente ucraniano prendió las alarmas en el Kremlin y dio comienzo a la cuenta regresiva para el inicio de la “operación militar especial” rusa en Ucrania que sería lanzada el 24 de febrero de 2022 y que hoy se refiere como la “guerra en Ucrania”.

Los meses de marzo y abril de 2021 vieron el mayor despliegue de tropas, blindados, artillería y misiles por la Federación Rusa hacia las fronteras con Ucrania desde la anexión de Crimea en marzo de 2014, contabilizándose más de 100.000 efectivos apostados en los limites Sur (Crimea) y Este (Dombás) de Ucrania. La retórica y las provocaciones de Moscú forzaron a los países de la Alianza Atlántica que apenas comenzaban a superar los estragos causados por la Plandemia del Virus Chino, a prepararse ante la perspectiva de una guerra en Europa, a consecuencia de la esperada invasión a Ucrania por la Federación Rusa. El contingente de tropas rusas desplegado en el Sur y el Este de Ucrania sería parcialmente desmovilizado en junio de 2021.

RETIRADA DE LA OTAN DE AFGANISTAN

Entre el 2 de julio y el 30 de agosto de 2021 comenzaría y concluiría en el aeropuerto “Hamid Karzai” de Kabul la ignominiosa retirada de las fuerzas de la OTAN de Afganistan, ejecutada de forma atropellada y en desbandada al punto que mereció el calificativo de “imbecilidad” que le espetó el ex Primer Ministro Británico Tony Blair.(7) Apenas transcurridos 30 días de los eventos en Kabul, Vladimir Putin dio orden de desplegar nuevamente tropas, artillería y carros de combate en las fronteras de Ucrania, totalizando ese nuevo despliegue cerca de 125,000 efectivos. Muchos se plantearon si aquella nueva escalada de la crisis entre Ucrania y Rusia estuvo estimulada por la apresurada retirada de Estados Unidos y sus aliados de la OTAN de Afganistán. Todo parece indicar que en efecto la retirada Aliada de Afganistan hizo presumir a Vladimir Putin que su entrada en Ucrania no traería más que vacías protestas por parte de los Estados Unidos y las naciones de Europa. Ello así se deprende de lo declarado por dos altos personeros del sector político y militar de Estados Unidos. El primero de ellos, fue el Jefe de la Minoría Republicana en el Senado, Mitch McConnell, quien comentó lo siguiente en una rueda de prensa ofrecida en su estado natal de Kentucky el mismo 24 de febrero de 2022:

“Creo que la precipitada salida de Afganistan en agosto pasado fue una señal para Putin, así como para el Presidente Xi Jinping, que Estados Unidos estaba en retirada; que con Estados Unidos no se podía contar y constituyó una invitación a los autócratas del mundo para aprovechar y actuar” (8)

Por su parte, el General Tod Wolters, Comandante de las Fuerzas norteamericanas en Europa, compartió el criterio que la apresurada retirada Aliada de Afganistan influyó en la decision de Vladimir Putin de invadir Ucrania. En una interpelación efectuada el pasado 30 de marzo ante el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes en Washington, el General Wolters manifestó que en su opinión “ Vladimir Putin pretendió tomar ventaja de las diferencias internas que surgieron en la OTAN despues de Afganistan” (9)

El nuevo año 2022 fue recibido por un Putin “guapo y apoyado” que presentó dos propuestas de “Tratados de Seguridad” que incluían una garantía vinculante que Ucrania no se incorporaría a la OTAN y la exigencia de una reducción cualitativa y cuantitativa de efectivos de la OTAN estacionados en los países de la Europa del Este. Esas propuestas fueron acompañadas de una amenaza de respuesta militar “no especificada” en caso de que no fuesen estas aceptadas por la OTAN. En aquella ocasión Vladimir Putin puso sobre la mesa de conflicto por vez primera el uso de armas no convencionales en caso de estallar una guerra con Ucrania. Así quedó confirmado por Sergei Ryabkov, Viceministro del Exterior de Rusia, quien durante la reunión sostenida entre representantes de Rusia y Estados Unidos celebrada el 10 de enero de 2022 en Ginebra, Suiza, asimiló los acontecimientos en torno a Ucrania con lo que hace 60 años llevó al mundo al borde de la Tercera Guerra Mundial durante la Crisis de los Misiles de Cuba de 1962.

Aunque Estados Unidos y la OTAN rechazaron las demandas de Putin, ciertamente no lograron detener los acontecimientos en marcha, ni mucho menos amilanar su propósito manifiesto de invadir Ucrania. A Putin no le preocupaban las amenazas de sanciones económicas y financieras pues contaba con que países claves de la Alianza Atlántica como Alemania que dependía energéticamente de Rusia y Hungría, cuyo Presidente Víctor Orbán se identifica con Vladimir Putin, impidieran las sanciones o diluyeran su efectividad, Pero lo que sí preocupaba al Presidente ruso era la posibilidad que la OTAN desplegara tropas en Ucrania para enfrentar la invasión rusa. Esa posibilidad quedó descartada de plano por la declaración emitida por el Secretario General de la OTAN Jens Stoltenberg quien reiteró que un principio básico de la Alianza Atlántica lo constituye la política de “puertas abiertas“ al ingreso de las naciones democráticas que quieran incorporarse a la OTAN, aclarando sin embargo, que si bien Ucrania era un socio de la OTAN que merece apoyo “…debemos reconocer que Ucrania no es un aliado de la OTAN. No tenemos planes de enviar tropas de la OTAN a Ucrania”.(10) Sin duda, esta declaración del Secretario Stoltenberg debió causar estupor en Kiev y tranquilidad y confianza en Moscú.

La Deutsche Welle - La Voz de Alemania - informó el 18 de enero de 2022 sobre él envió de tropas rusas a Bielorrusia para realizar del 10 al 20 de febrero de 2022 los ejercicios militares conjuntos denominados “Determinación Aliada 2022” que arrancarían en la frontera Oeste de Bielorrusia con Polonia y las Repúblicas Bálticas (naciones miembros de la OTAN), culminando en la frontera Sur con Ucrania el 20 de febrero. Según el despacho noticioso de la Voz de Alemania antes citado, el Vice Ministro de Defensa de Rusia Alexander Fomin informó que Rusia enviaría a Bielorrusia un número no revelado de tropas, además del siguiente equipo pesado: 12 cazas SU-35; dos divisiones de misiles antiaéreos S-400, una división de Sistemas Pantsir-C que combinan cañones y misiles antiaéreos y baterías de misiles crucero tácticos “Iskander” con capacidad nuclear y un alcance de 200 kilómetros. Según un despacho de la Agencia Reuters fechado el 4 de febrero de 2022, el Secretario General de la OTAN Jens Stoltenberg, informó que Rusia tenía desplegados en Bielorrusia 30,000 efectivos con su armamento para combate, incluyendo fuerzas especiales o Spetsnaz. Stoltenberg tambien adelantó que por orden del Presidente Biden, el Pentágono enviaría 3.000 tropas norteamericanas adicionales para su acantonamiento en Polonia y Rumania. Con el despliegue del material de guerra y tropas rusas y bielorrusas en la frontera con Ucrania (a solo 130 kms. de Kiev), se completaría el cerco estratégico a Ucrania por el Norte (Bielorrusia), el Sur (Crimea) y el Este (Rusia)

El siguiente paso de Vladimir Putin lo llevó a asegurar el vital apoyo de la República Popular China - el principal socio comercial de la Union Europea - a su aventura en Ucrania, para lo cual se trasladó a Beijín con el objeto de reunirse con Xi Jinping el 4 de febrero, horas antes que comenzara la Sesión Inaugural de los Juegos Olímpicos de Invierno. La importancia para Putin del apoyo de China sería referida en una transmisión de la BBC de Londres desde Moscú el viernes 4 de febrero. En esa transmisión, la corresponsal de la emisora británica en la capital rusa Caroline Davis, reportó que el viaje de Putin a Beijín en medio de la crisis en Ucrania, “…evidencia que los estrategas en Moscú están conscientes que sin el apoyo y asistencia de China, Rusia no podría confrontar a Occidente.”

En la reunión en Beijín, Putin le habría confirmado al Presidente Xi que el ataque a Ucrania se produciría despues de concluidos los Juegos de Invierno el domingo 20 de febrero. Esta concesión interesada de Putin a las autoridades chinas había sido adelantada por la Subsecretaria de Estado para Asuntos Políticos de Estados Unidos Wendy Sherman, quien manifestó en una rueda de prensa celebrada en el Departamento de Estado en Washington el miércoles 26 de enero, que “…la celebración de las Olimpiadas de Invierno en Beijín seguramente incidirá en el cronograma de cualquier invasión rusa a Ucrania. El Presidente Xi Jinping no estaría muy contento si los dos eventos coincidieran en el tiempo”.(11) El resultado de la reunión Xi Jinping y Vladimir Putin quedó plasmado en la “Declaración Conjunta” emitida desde Beijín el mismo 4 de febrero en la que se ratificó la alianza Moscú - Beijín en los siguientes términos:

“…ambos países consideran que ciertos Estados, alianzas y coaliciones políticas y militares, pretenden obtener, directa o indirectamente, ventajas militares en detrimento de la seguridad de otros Estados. China y Rusia se oponen a la expansión de la OTAN, y llaman a la Alianza Atlántica a abandonar sus posiciones ideológicas, nacidas de la Guerra Fría, a respetar la soberanía, seguridad e intereses de otros países, la diversidad de su civilización, su historia y cultura, y a mantener una actitud objetiva hacia el desarrollo pacífico de otros Estados” (12)

La Declaración de Beijín tambien incluyó el reconocimiento por Rusia del principio de “Una Sola China” que tiene a Taiwán como parte integral de la República Popular China. En la Declaración Rusia manifestó lo siguiente: “El lado ruso reafirma su apoyo al “Principio de Una Sola China”, confirma que Taiwán es una parte inalienable de China y rechaza cualquier intento de independencia de Taiwán”. (13)

A su regreso a Moscú, Vladimir Putin, durante una rueda de prensa celebrada el 8 de febrero tras su tensa reunión con el Presidente Emmanuel Macron de Francia (quien fue humillado al no permitírsele acercarse a Putin por negarse a que lo inocularán con la vacuna rusa “Sputnik”), nuevamente amenazó a la OTAN con una guerra nuclear si Ucrania ingresaba a la Organización o intentaba recuperar Crimea, manifestando de forma arrogante:

“Por supuesto, el potencial militar de Rusia y la OTAN es incomparable. Lo entendemos, pero tambien entendemos que Rusia es uno de los principales Estados nucleares, y por algunos componentes modernos, incluso superior a muchos”

A partir de ese momento los acontecimientos con relación a Ucrania se desarrollaron de forma acelerada. Se sabía que Rusia invadiría y que el ataque sobrevendría solo despues del fin de los Juegos de Invierno de Beijín el Domingo 20 de febrero. El 17 de febrero los Presidentes Putin y Lukashenko anunciaron la extensión sine die de los ejercicios militares conjuntos “Determinación Aliada 2022”, lo que implicó que más de 30.000 soldados rusos equipados para el combate permanecerían desplegados a lo largo de la frontera con Ucrania. El sábado 19 de febrero, Putin nuevamente asomó la opción nuclear al efectuarse en Rusia ejercicios nucleares en el polígono de Ussuriysk, los que incluyeron el lanzamiento de misiles estratégicos hipersónicos de última generación. El 21 de febrero, como antesala a la invasión a Ucrania ejecutada 72 horas despues, se abordaron los requisitos formales y constitucionales relacionados con la acción militar en puertas, con el propósito de darle “visos de legalidad”. Ese 21 de febrero Moscú reconoció oficialmente a las provincias separatistas de Donetsk y Lugansk en el Dombás como “estados independientes” y desplegó tropas en apoyo a los “nuevos estados”. Al día siguiente, el 22 de febrero, Vladimir Putin desconocería los Acuerdos de Minsk y recibió la autorización del Consejo de la Federación Rusa para el uso de fuerza militar en el exterior.

Fin Primera Parte.