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25/05/2022
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A propósito del IV Domingo de Pascua.

A propósito del IV Domingo de Pascua.

Evangelio: Juan 10, 27-30.

Por el Padre Alberto Reyes Pías, Sacerdore cubano.

Nos presenta el Evangelio de hoy una de las imágenes más queridas por el mundo cristiano: Jesús buen pastor.

Y en este Evangelio, Cristo define quién es su oveja, quién es la persona que ha entendido cómo es la comunicación con su pastor.

La oveja es la que sabe a quién escucha, sabe a quién sigue, porque la oveja busca la vida.

Es verdad que el pastor quiere que la oveja viva, no que sobreviva. El pastor quiere que la oveja sea plena, pero la oveja también busca eso. Por eso, la oveja que es discípula, la oveja que ha entendido, es aquella que escucha, que está atenta a lo que dice su pastor y, por tanto, puede elegir y elige lo que quiere su pastor, porque entiende que en esa elección está el camino de una vida más plena, está la verdad que busca, está lo que es justo, y al elegir esto, se hace libre.

Por supuesto, podría elegir otras cosas, porque siempre que se habla de elección tiene que haber opciones, que incluso pueden ser contrapuestas. La oveja podría no elegir lo que su pastor le pide, podría preferir actuar haciendo lo que hace todo el mundo, buscando lo que más le guste o lo que no le traiga ningún problema. La pregunta es si esta opción te hace libre y te lleva a la vida que buscas y necesitas, porque la cuestión fundamental de toda elección es esta: a mí, ¿qué me hace tener una vida plena como persona y, desde mi persona, como familia y como ser social?, ¿qué me permite a mí, a mi familia, a mis compañeros de estudio o trabajo, a mi pueblo tener una vida más humana, sin trabas en la elección de lo que está bien, de lo que es verdadero y justo?, ¿qué elección me hace libre para el bien y hace libre a mi pueblo?

Toda persona que quiera ser discípula de Jesucristo tiene que aprender a elegir aquello que va en esa línea, si no, no se llega a la vida, si no se sobrevive, no se vive, y no olvidemos que el ser humano tiene una increíble capacidad de adaptación, y que en la medida en que nos acostumbramos a sobrevivir, nos acomodamos y dejamos de elegir lo que nos hace vivir, pero eso no es lo que quiere el pastor.

Por supuesto, para elegir la vida, habrá en algún momento que superar cosas que siempre han estado presentes como venerables, como verdades intocables que no hacen bien, que no llevan a la vida, pero que son criterios con los cuales se ha vivido siempre, o durante mucho tiempo. Puede que, para elegir lo que lleva a la vida, haya que romper “lo que siempre ha sido así” y lo que muchos creen que “tiene que seguir siendo así”.

Porque, si no es lo mejor, si no es lo que más lleva a la vida, si no es lo que más ayuda a seguir al pastor, ¿por qué tiene que seguir siendo así? Obviamente, esta actitud puede significar que venga la tribulación, que pasemos trabajo, que seamos perseguidos por habernos convertido en la nota discordante ante gente que no entiende y que no acepta la voz del pastor, pero según el Evangelio, si quieres ser la oveja que pertenece a su Señor, tienes que plantearte una elección que no mire a lo que puede traerte problemas, o a lo que más te conviene, o a lo más fácil, o a lo que hace todo el mundo porque, ¿me lleva eso a la vida?, ¿me hace más pleno?, ¿me libera el alma?, ¿me agranda el espíritu?, ¿me hace feliz?, ¿me hace estar bien conmigo mismo y con los demás?

Si la respuesta es “no”, habría que preguntarse entonces si no vale más la pena entrar en la tribulación, si esa tribulación es lo que lleva a la libertad del espíritu, a la libertad de la vida, a la plenitud que necesitamos, como personas y como sociedad.

Aplicación a nuestra vida.

1.- Revisa tu modo habitual de proceder. De lo que habitualmente eliges hacer, ¿qué te está dando vida y qué te está quitando vida?

2.- ¿Qué elección en tu hoy podría hacerte más libre para el bien y menos esclavo de tu entorno?

3.- ¿Convives con alguna traba “venerable”, “intocable”, que no te ayuda a seguir al Buen Pastor pero que no te atreves a cuestionar o a enfrentar?

4.- ¿Qué valor, qué cosa para ti importante valdría la pena cualquier tribulación?

Conclusión.

Juntos, en familia, pensarán si hay algo importante para la vida familiar que nunca se han atrevido a hacer, por la razón que sea, y decidirán si quieren hacerlo. Después, siempre tomados de la mano, rezarán juntos un Padre Nuestro y un Ave María. Al finalizar, harán la señal de la cruz mientras uno, en nombre de todos, dice:

“Que nos bendiga Dios Todopoderoso, Padre, Hijo, y Espíritu Santo”. Amén.