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06/07/2020
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LA GUERRA FRIA II (primera parte)

El conflicto es inevitable entre la potencia emergente y la potencia decadente.

Xi Jinping Presidente de la República Popular China

Por intención u ocasión la República Popular China dirigida por Xi Jinping, ha asumido un curso de acción que la encamina hacia una previsible confrontación de carácter bélico con los Estados Unidos.

Ya no se discute el origen chino del virus SARS-CoV-2 que desató la epidemia que se convirtió en la plandemia de COVID-19, la cual, para esta fecha, tal y como fue previsto por las autoridades comunistas chinas, ha causado el caos socio económico que vivimos y más de 400.000 muertes a nivel mundial, una cuarta parte de ellas en los Estados Unidos. Se da como un hecho cierto que el primer humano transmisor del virus SARS-COV-2 fue una técnica del Laboratorio de Virología de Wuhan quien accidentalmente se contaminó mientras manipulaba muestras del virus SARS - originario en su estadio natural del murciélago - que eran estudiadas en el Laboratorio (1). Posteriormente, esta mujer contagió a su pareja iniciándose así la cadena transmisora que se convertiría en pocas semanas en pandemia cuando se les permitió a decenas de miles de personas que habían viajado a Wuhan para las festividades del Año Nuevo Lunar regresar a sus hogares de residencias en países del exterior. Tampoco se pone en duda que las autoridades chinas decidieron callar sobre la “neumonía atípica” que fue diagnosticada en el Hospital de La Unión de Wuhan el 16 de diciembre a la paciente Wei Guixian (2), pese a que médicos como los doctores Li Wenliang y Ai Fen levantaron su voz de alerta de que algo grave sucedía en Wuhan, siendo reprimidos, obligados a callar y asesinado en el caso del Dr. Wenliang.

La conducta alevosa y premeditada de la dirigencia china de silenciar y encubrir lo que ocurría en Wuhan y de no informar oportunamente sobre lo que ya entonces se conocía con relación a la transmisión entre humanos del SARS-CoV-2, se manifestó desde el mismo comienzo de esta inédita crisis. Este criminal silencio sería puesto en evidencia por el servicio de inteligencia aleman BND, el que reportó que Xi Jinping, el Jefe de Estado chino, habló con el director de la OMS - el eritreo Tedros Adhanom - el 21 de enero de 2020 (3) instruyéndole a no informar acerca de la transmisión del SARS-CoV-2 entre humanos y ordenándole retrasar la declaratoria de “emergencia mundial” del COVID-19, alerta que en efecto no se produciría sino el 30 de enero de 2020 cuando ya se habían reportado casos de SARS-COV-2 en Estados Unidos (4), Japón, Corea del Sur y Tailandia. La información revelada por el servicio de inteligencia aleman fue la base para que el 29 de mayo de 2020 el presidente Donald Trump rompiera toda vinculación con la Organización Mundial de la Salud.

Cumplido el propósito inicial de la dirigencia comunista china de paralizar - repito, por intención u ocasión - las economías de países occidentales, la estrategia de Beijín ahora parece estar dirigida, según se ha evidenciando en los últimos días, hacia una nueva etapa caracterizada por la confrontación que lleva implícita la posibilidad real de un enfrentamiento bélico como consecuencia de la ejecución por parte de China de acciones dirigidas a asegurar el control de zonas geoestratégicas consideradas por Beijín como vitales para su seguridad nacional. Concretamente señalamos como los probables focos de conflicto a

1.- Hong Kong;

2.- Taiwán;

3.- el Mar del Sur de China, que incluye los islotes artificiales fortificados por China en las Islas Spratly y el Archipiélago Paracelso;

4.- la zona limítrofe con la India en el Himalaya que recientemente ha sido escenario de incidentes que han llevado a ambos países a reforzar con blindados y artillería pesada sus respectivas posiciones fronterizas y, por último,

5.- la República Popular de Vietnam.

El alistamiento de China para un posible enfrentamiento armado quedó en clara evidencia por la declaración del propio presidente Xi Jinping quien en su alocución ante el Congreso Nacional del Pueblo el pasado 25 de mayo, instó a las fuerzas armadas a prepararse para la guerra, manifestando en términos inequívocos lo siguiente:

“Es necesario apurar la preparación para el combate armado, ejecutar ejercicios y entrenamiento de combate y perfeccionar nuestra capacidad de cumplir misiones militares”

Repasemos a continuación desde la perspectiva histórica y de importancia geoestratégica para China, los potenciales puntos de conflicto en los que una acción de fuerza emprendida por China puede llevar a un enfrentamiento directo con los Estados Unidos y sus aliados agrupados en el llamado Grupo de los Siete o G7. (5)

TAIWÁN

La Isla nación de Taiwán, ubicada a 160 kilómetros de la costa sureste de China, fue descubierta por navegantes portugueses quienes le dieron su nombre original de “Formosa” que significa “la isla hermosa”. Entre los Siglos 16 y 17, Formosa fue ocupada y explotada por España y Holanda. A partir de 1683, Taiwán sería anexada por China hasta 1895 cuando fue cedida al Japón como resultado de la derrota China en la Primera Guerra Chino - Japonesa. Con la rendición de Japón en la Segunda Guerra Mundial, Taiwán fue entregada el 25 de octubre de 1945 al gobierno nacionalista de la Republica China, entonces dirigido por Chiang Kai-shek. Ese mismo año, se reinició la guerra civil en China que había comenzado en 1927 entre las fuerzas del Kuomintang de Chiang Kai-shek y las del Partido Comunista dirigido por Mao Zedong.(6) Para el 10 octubre de 1949, día en que se seria proclamada por Mao Zedong la República Popular China, Chiang Kai-shek había sido derrotado por los comunistas y huiría con el remanente de sus fuerzas hacia Taiwán, estableciendo la capital provisional de la República China en Taipéi. El gobierno de la Republica China tiene en la actualidad jurisdicción sobre las islas Matsu y Quemoy, ubicadas frente a las costas de China, así como sobre 22 islas menores que se agrupan alrededor de Taiwán y, además, otras 64 islas ubicadas hacia el oeste en el Mar de China que forman el Archipiélago Pescadores.

A partir del momento mismo de la instalación del gobierno de la Republica China en Taiwán comenzó el enfrentamiento conBandera de la República de China la República Popular China de Mao Zedong que reclamaba como propia a Taiwán. A su vez, el gobierno de Chiang Kai-shek pretendía el territorio continental chino como suyo. En 1990, Taipéi renunciaría a su reclamación sobre el territorio de China continental, pero Beijín mantuvo - y mantiene - su pretensión sobre Taiwán, basada en la política de “Una Sola China”. Para 1975 la mayoría de los países del mundo, incluyendo los Estados Unidos y los organismos y agencias Internacionales como la ONU, la OMS, la FAO y la UNESCO, reconocerían al gobierno comunista en Beijín como el representante legítimo del pueblo chino. Actualmente la Republica China o China Nacionalista solo es reconocida como país soberano por 15 naciones que incluye a Honduras, Guatemala, Nicaragua y Belice en Centro América; Paraguay en Sur America; Haití, la Federación de San Cristóbal y Neves, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas en el Caribe; Palau, Islas Marshall, Nauru, y Tuvalu en Oceanía; Suazilandia en Africa y la Santa Sede. En reciprocidad la Republica Popular China no reconoce diplomáticamente a ninguno de estos Estados, aunque a partir del año 2018 se inicio un acercamiento entre Beijín y la Santa Sede que busca la normalización de relaciones. (7)

Prácticamente desde el mismo momento de la instalación de la República China en Taiwán, la República Popular China comenzó a ejercer acciones agresivas en el plano militar que fueron conocidas colectivamente como “Las Crisis del Estrecho de Taiwán”. La primera de estas crisis se produjo entre septiembre de 1954 y mayo de 1955 cuando Mao Zedong ordenó al Ejército Popular atacar con artillería las islas ocupadas por los Nacionalistas en el estrecho de Taiwán, especialmente la isla de Quemoy. Los Estados Unidos acudieron en apoyo de Taiwán amenazando a Beijín con el uso de armas nucleares. La amenaza nuclear de Washington serviría de excusa para que la República Popular China iniciara el desarrollo de misiles y armas nucleares, probando con éxito su primera bomba atómica en 1964. La Segunda Crisis del Estrecho de Taiwán se produjo entre agosto y septiembre de 1958 cuando se vieron las caras fuerza de ambas Chinas. Tras 3 semanas de enfrentamiento las fuerzas comunistas se retiraron al igual que sucedió en la Primera Crisis en 1954 - 1955. La tercera y última crisis se produjo entre julio de 1995 y marzo de 1996 y se materializó con la prueba de misiles balísticos efectuadas por Beijín en guas circundantes a Taiwán en el Estrecho del mismo nombre. Esta modalidad intimidatoria practicada por China comunista contra Taiwán seria repetida 20 años después por Corea del Norte al realizar pruebas de misiles balísticos en el Mar de Japón.

Es de esperar que una probable cuarta crisis en el Estrecho de Taiwán se esté gestando, sobre todo si vemos esa posibilidad como una consecuencia inmediata de la crisis mundial generada por la pandemia del virus SARS-CoV-2 que ha afectado seriamente las economías de los países occidentales. Taiwán constituye para la República Popular China un tema no resuelto que ocupa un lugar preponderante en el proyecto geoestratégico de Beijín, cuya resolución definitiva es coyunturalmente favorecida por la actual situación socio - económica y política que enfrenta Estados Unidos.

Con el propósito de “justificar” legalmente una eventual acción militar de ocupación de Taiwán, el 14 de marzo de 2005, en la III Sesión de la X Asamblea Popular Nacional de la República Popular China se aprobó la llamada Ley Anti - Secesión, en la cual se establece el supuesto de hecho legal que justificaría la ocupación de Taiwán en el caso que Taipéi declarase su independencia de China. Curiosamente, en los 70 años de existencia de Taiwán como sede territorial de la Republica China nunca se ha producido una declaración formal de independencia pues Taipéi considera que la República China es la legítima representante de todo el pueblo chino y que la República Popular China constituye una entelequia usurpadora que ocupa ilegalmente el territorio continental de China. El articulo 1 de la Ley Anti - Secesión refleja a las claras el propósito de someter a Taiwán al control del Partido Comunista chino, estableciendo al respecto lo siguiente:

“Artículo 1: Esta Ley está elaborada, de acuerdo con la Constitución, para contener y luchar contra la secesión de Taiwán de China por parte de los secesionistas en nombre de la " independencia de Taiwán", promover la reunificación pacífica nacional, mantener la paz y la estabilidad en el estrecho de Taiwán, salvaguardar la soberanía nacional y la integridad territorial de China, y defender los intereses fundamentales de la nación china.”

El 26 de marzo pasado, en pleno desarrollo de la pandemia causada por el que Donald Trump calificó como el “Virus Chino”, se puso el “ejecútese” en Washington a la llamada “Ley de Iniciativa de Protección y Mejora Internacional de los Aliados de Taiwán”, conocida como Ley TAIPEI, la cual tiene como objetivo primario afianzar la presencia y el reconocimiento internacional de Taiwán. La Ley TAIPEI, fue aprobada el 5 de marzo por la Cámara de Representantes de Estados Unidos y el 11 del mismo mes de mayo por el Senado. La Ley TAIPEI autoriza al Ejecutivo norteamericano a aplicar como sanción la reducción de sus compromisos económicos, de seguridad y diplomáticos con las naciones que toman medidas serias o significativas para socavar la institucionalidad internacional de Taiwány expresa su apoyo al reconocimiento de Taipéi cuando interactúa con Beijín, lo que evidentemente constituye un desconocimiento de Washington a la política de la República Popular China de “Una Sola China”. La respuesta a este desafío de Estados Unidos no tardó en producirse y se materializó en la ratificación de la política de estado que considera a Taiwán como una provincia rebelde cuya secesión debe ser enfrentada. En tal sentido, el 29 de mayo de 2020 el General Li Zuocheng, Jefe del Departamento del Estado Mayor Conjunto del Ejército Popular de China, emitió un claro aviso sobre lo que puede acontecer en un futuro cercano con relación a “la secesión de Taiwán de China

General Li ZuochengNo nos comprometemos a renunciar al uso de la fuerza, y nos reservamos el derecho de adoptar cualquier medida para estabilizar y controlar la situación en el Estrecho de Taiwán”

 

Aparentemente el General Li Zuocheng no hablaba en broma pues el 9 de junio pasado, según la agencia Reuter, el ministerio de la defensa de Taiwán informó que aviones de combate del Ejercito Popular de China entraron brevemente al espacio aéreo de Taiwán.

 

HONG KONG

La “Región Administrativa Especial de Hong Kong” está integrada por:

1.- la Isla de Hong Kong;

2.- por el extremo sur de la Península de Kowloon;

3.- por el área conocida como “Los Nuevos Territorios”, ubicada al norte en tierra firme, y

4.- por decenas de islas e islotes circundantes.

La Región Administrativa Especial de Hong Kong tiene un área de 1,040 kms2 y una población de 7.950.000 habitantes. Entre 1842 y 1898, todo este territorio insular y continental que es cotidianamente referido de forma inclusiva como “Hong Kong” fue cedido o arrendado a la Gran Bretaña hasta su reversión a China en 1997 como consecuencia de la “Declaración Conjunta” firmada el 19 de diciembre de 1994 por Beijín y Londres.

En la actualidad, Hong Kong constituye un tema altamente sensible para el gobierno comunista chino pues en junio de 2019 se produjeron manifestaciones contra la intención de Beijing impulsar una ley en la legislatura local que permitiera la extradición a China continental de los ciudadanos de Hong Kong, lo cual fue visto - como en efecto lo era - como una violación a la independencia judicial de Hong Kong. Aunque el proyecto de ley fue retirado en septiembre de 2019, las manifestaciones continuaron hasta el día de hoy, pero ahora se exige la total libertad e independencia de Hong Kong. La reacción de Beijing no se hizo esperar y a finales de mayo de 2020 la legislatura de la Republica Popular China aprobó una ley de Seguridad Nacional aplicable en toda la Región Administrativa Especial de Hong Kong cuyo propósito es, según se lee en su texto, “controlar la sedición, secesión, terrorismo y la inherencia extranjera” en Hong Kong. Como secuela de la política represiva de China, la legislatura de Hong Kong, que ha sido depurada por la fuerza de legisladores opositores, aprobó el jueves 4 de junio una ley que criminaliza el irrespeto al himno nacional de China.

Ignorando la represión ejercida por Beijín, los ciudadanos de Hong Kong continuaron con su desafío libertario y el 4 de junio miles de ellos salieron a conmemorar el 31 aniversario de la masacre en la Plaza Tiananmen, sin importar la represión policial a la que fueron sometidos por orden de Beijín. Cada día se hace más evidente que China ha decidido cortar por lo sano y asegurar el control absoluto sobre Hong Kong, pasando por alto el compromiso asumido en 1984 con Inglaterra de respetar la autonomía y el sistema económico capitalista de Hong Kong por lo menos hasta el año 2047.

Occidente y los Estados Unidos han manifestado su desacuerdo con las acciones tomadas por China en Hong Kong. En tal sentido se expreso el primer ministro británico Boris Johnson el 3 de junio cuando manifestó:

El Reino Unido no le dará la espalda a los ciudadanos de Hong Kong si China les impones sus leyes de seguridad nacional, lo que constituiría una violación a las obligaciones internacionales de Beijín de acuerdo con el Tratado firmado en 1984, el cual está registrado ante la Organización de Naciones Unidas”

Por su parte Japón, por intermedio del Secretario del Gabinete Yoshihide Suga, manifestó su “gran preocupación” sobre lo que acontece en Hong Kong, pero sin ir más allá pues está pendiente una visita de estado por Xi Jinping a Tokio que debió ocurrir en abril de 2020 pero fue suspendida por causa de la pandemia del SARS-CoV-2. Pero sería Washington el primero en tomar acción directa contra China por su proceder en Hong Kong, anunciado la eliminación de cualquier trato preferencial económico o financiero concedido a Hong Kong por Estados Unidos y la suspensión de vuelos comerciales a territorio norteamericano de todas las aerolíneas chinas.

No existe duda que Hong Kong se ha convertido en un escenario de enfrentamiento entre China y Estados Unidos y todo indica que ciertamente estamos en presencia de una nueva edición de la Guerra Fría, esta vez entre la China comunista y los Estados Unidos. Así lo confirmó Chris Patten, el último Gobernador británico de Hong Kong, quien le declaró a la Agencia Reuters el 30 de mayo pasado con relación a las acciones represivas adoptadas por Xi Jinping contra Hong Kong y sus ciudadanos:

“Hace rato pasamos el punto, y sin que ello signifique que queremos una nueva Guerra Fría, que debemos reaccionar ante el hecho evidente que Xi (Jinping) quiere comenzar una”

Fin primera parte.

LA GUERRA FRÍA II