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18/12/2018
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REPÚBLICA DOMINICANA: LA VIOLENCIA INTRAFAMILIAR

En lo que va del presente año, las distintas fiscalías del país han registrado nada menos que 45 mil 829 denuncias de violencia de género e intra-familiar.  Esta sola cifra bastaría para reflejar la grave crisis por la que atraviesan los hogares dominicanos y el alcance del síndrome machista, si no fuera porque apenas representa una pequeña parte de la cantidad real de casos que tienen lugar en el país. La más reciente investigación sobre el tema evidenció que acciones de violencia intra-familiar tienen lugar al menos  entre un 50 a un 55 por ciento de los hogares dominicanos.

Si bien es cierto que hoy existe una mayor disposición de las personas abusadas a poner el hecho en conocimiento de las autoridades, todavía se trata de una proporción muy reducida.  Es mucho mayor la cantidad de víctimas que por diversas razones se abstienen de hacerlo, prefiriendo callar y soportar lo que en ocasiones llega a culminar en la tragedia del feminicidio.

En muchas mujeres hay una tradición familiar que se hereda de una generación a otra. La abuela vivió sometida, luego la madre y finalmente la hija.  Es una viciosa cadena de abuso tolerado, bajo el falso concepto de que el hombre es el que sostiene el hogar, y eso le concede derecho a cometer todo tipo de excesos, desde el insulto de palabra hasta el maltrato físico.  Es también el mensaje y la enseñanza que reciben los hijos.  Para los varones el de ser la voluntad dominante y el de las hembras el de someterse a sus exigencias.

Pero hay también un componente de temor a la represalia, cuando la mujer desesperada se decide a tratar de romper sus ataduras y acude a las autoridades en busca de auxilio.    Este no siempre resulta lo bastante efectivo y encubridor de su integridad.  No son pocos los casos en que las denunciantes, carentes de la debida protección, pagan su osadía  al precio de la vida.

Una información aparecida en  el Listín Diario es reveladora en este sentido.  Con la muerte de la joven de apenas 23 años Anyelina del Carmen, asesinada de un disparo en el pecho por su ex pareja José Manuel Báez, quien se encuentra prófugo, suman 49 los feminicidios en lo que va del presente año.  Pero como destaca la nota del matutino, muchas de las víctimas habían denunciado las amenazas que recibían las cuales solo se quedaron consignada en un acta policial.  Su acción equivalió a una sentencia de muerte.

Es un fallo del sistema.  De poco o nada valen declaraciones, foros, seminarios, exhortaciones, planes de las autoridades si las denunciantes no reciben la necesaria protección, y luego de presentar su queja quedan libradas a su suerte.

De escaso valor compulsivo también el simplemente aumentar la condena para el feminicida. A quien da muerte a la ex pareja, siguiendo los dictados de un torcido código machista, afrontando el riesgo de sufrir veinte años de prisión, no lo va a detener la amenaza de que le dupliquen el tiempo de encierro.

El gran reto es poder desmontar esa  tradición  tan arraigada de enfermizo machismo en el hombre y sometimiento de la mujer.  Un problema que trasciende con mucho las simples disposiciones del Código Penal para convertirse en un gran reto cultural orientado a lograr un cambio conductual que requerirá de profesionales calificados,  mucho tiempo, dedicación y esfuerzo, y seguramente el paso de mas de una generación.

Pero mientras tanto, hay que brindar a la mujer que se rebela la garantía de que ese hecho, en muchos casos casi heroico, se verá respaldo por una eficaz protección a su integridad y su vida.

 

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