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18/11/2018
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Un periodista acorrala a un maltrecho Trump

El periodista que ayudó a tumbar al presidente Ri­chard Nixon en 1974, con sus investigaciones está ahora impulsando el declive del ac­tual Donald Trump.

Bob Woodward, del diario “The Washington Post”, publicará la próxi­ma semana su esperado libro “Fear”, el retrato más perjudicial de la presi­dencia de Trump, escrito hasta ahora.

El columnista Max Boot, del mismo diario, escribe que Trump no es apto para ser presidente de Estados Unidos: “el libro de Woodward lo confirma”.

“Ya es hora de que Trump sea re­movido de la Casa Blanca, median­te la Enmienda 25, porque claramen­te no está capacitado para ejercer las funciones de presidente”, alega el co­lumnista.

Woodward y Carl Bernstein, cuan­do ambos trabajaban para “The Was­hington Post, destaparon en 1972 el lla­mado “Escándalo del Watergate”, que propició, dos años después, la renun­cia de Nixon.

Esta vez, Woodward pinta un re­trato de Trump devastador: paranoi­co, ignorante, vengativo, soez y un em­pedernido mentiroso.

El libro de Woodward está basa­do en entrevistas con más de cien al­tos funcionarios de la Casa Blanca, y exfuncionarios, bajo la condición que en términos periodísticos se llama “deep backgound”, que no los puede identificar.

Lo que se ha filtrado del libro reve­la una Casa Banca caótica, donde los altos funcionarios y los miembros del gabinete rinden una vergonzosa plei­tesía a Trump, pero luego no hacen lo que les ordene el presidente en esas de sus improvisadas y peligrosas “ge­nialidades”.

Como cuando le ordenó al Secre­tario de Defensa, James Mattis, que asesinara al presidente sirio, Bashar al-Assad, tras un ataque de sus tro­pas con armas químicas contra rebel­des. “Vamos a matar al puto ese”, dio Trump, según Woodward.

El periodista revela que, en una re­unión con sus asesores, Mattis les dijo que Trump “actúa y tiene la compren­sión de un escolar”.

Mattis ha desmentido esas frases que le atribuye Woodward y los porta­voces de la Casa Blanca, aún sin haber leído el libro, atacaron la credibilidad de Woodward, a quien le acusan de ha­berse inventado las frases que atribu­ye a altos funcionaros.

En una nota distribuida a los me­dios, Woodward se reafirma en lo que ha escrito. Según Woodward, el Jefe de Gabinete, John Kelly, dijo en una reunión, que Trump era “un idiota”, que era inútil de convencerlo y que este era “el peor trabajo que he teni­do en vida”.

Kelly ha desmentido haber dicho eso. Sobre Jeff Sessions, el Fiscal Ge­neral (Secretario de Justicia), Trump, según Woodward, dijo: “Este tipo es un retrasado mental, es un tonto sureño”.

Eso no lo puede desmentir la Casa Blanca, porque Trump ha dicho pú­blicamente cosas peores de Sessions.

Revela Woodward, que el exjefe asesor económico, Gary Cohn, pensa­ba que Trump era “un mentiroso pro­fesional” y que se dedicaba a robarle documentos al presidente en su escri­torio para que no los firmara.

A Trump, según el libro, le gusta poner apodos a sus ministros y bur­larse de los exmiembros de su gabi­nete. Sobre el general H.R. McMas­ter, exasesor nacional de Seguridad, Trump se burló que siempre vestía “trajes baratos, como un vendedor de cerveza”.

A ese respecto, el columnista Max Boot escribió que si McMaster, un hé­roe de guerra, “hubiera dedicado su vida a vender bienes raíces (como Trump), en vez de defender nuestra nación, posiblemente tendría más di­nero para comprarse trajes más caros”.

El libro de Woodward ha caído co­mo una bomba en Washington y los demócratas repiten ya, que Trump no está “apto para ser presidente” y han desempolvado la olvidada enmienda 25 de la Constitución, que permitiría echarlo de la Casa Blanca.

Publicado en: El País//Honduras

Enlace al artículo original: El País