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20/09/2018

La Propiedad Privada en el magisterio del Papa Francisco: Mística y fundamentos en la Tradición Cristiana

SEMANA SOCIAL 2018
ARQUIDIÓCESIS DE MIAMI
LA PROPIEDAD PRIVADA EN
EL MAGISTERIO DEL PAPA FRANCISCO:
MÍSTICA Y FUNDAMENTOS EN LA TRADICIÓN CRISTIANA
DR. SIXTO J. GARCÍA
INTRODUCCIÓN
A. PRE-NOTANDOS METÓDICOS
1) La Gran Falacia: “La Iglesia no debe meterse en política”
Inicio mi plática con un tema que confío, y espero, que sea innecesario para ustedes. Me es lícito presuponer un nivel suficiente de formación y sofisticación en mi distinguida audiencia que me permita decir que ninguno de ustedes acepta esta manida y superficial crítica de la Doctrina Social de la Iglesia. Pero aún asumiendo lo que tengo derecho a asumir, no creo que esté de más un cierto repaso de principios fundamentales.
2) Los grandes doctores de la Escolástica distinguían dos formas o clases de actos humanos:
a) El actus humanus, el “acto humano” propiamente dicho, aquel que emplaza toda la persona del ser humano: la mente, la voluntad y la afectividad.
b) El actus homini, el “acto del hombre,” actos casuales: bostezar, caminar, dormir, etc.

B. TEOLOGÍA, POLÍTICA Y COMPROMISO SOCIAL
1) Tanto en cuanto la actividad política y social embarga a toda la persona
humana – como han afirmado los grandes pensadores dese la antigüedad clásica: Platón, Aristóteles, San Agustín – o sea, es un actus humanus, y conlleva un signo moral, o sea, está guiado por principios éticos, positivos o negativos, de alguna forma, es, no solamente el derecho, sino el deber de la Iglesia hablar magisterialmente sobre dichos actos. Resuelto del problema.
2) La Iglesia, por lo tanto, claudicaría gravemente en su misión de evangelizar, si optara por ignorar las dimensiones sociales y políticas del Evangelio de Jesús, el Cristo.

 

I. EL MAGISTERIO SOCIAL DEL PAPA FRANCISCO: FUENTES CONCILIARES
1) El Magisterio de Francisco ha sido definido por algunos teólogos
contemporáneos como “una exégesis, nueva y radical, del Concilio Vaticano II,” más en concreto, de la “Constitución Pastoral sobre la Iglesia en el Mundo Moderno,” conocida por su título más común, “Gaudium et Spes.”
2) Francisco ha señalado en múltiples ocasiones que, para un cristiano en la tradición e historia católica romana, el Magisterio del Concilio Vaticano II (octubre 11, 1962-diciembre 8, 1965) es normativo de una forma especial. Para la fe católica, un Concilio Ecuménico es la forma más alta y normativa del Magisterio de la Iglesia.
3) Entre los 16 documentos promulgados por el Concilio (4 Constituciones, 9 Decretos, 3 Declaraciones), la Constitución “Gaudium et Spes” (Constitución Pastoral sobre la Iglesia en el Mundo Actual) constituyó, en sí misma, un evento histórico muy singular. Fue redactada por los padres conciliares como un mensaje a aquellas espacios sociales que desde el Siglo de la Ilustración habían empezado a derivar lejos de la Iglesia: el mundo obrero, el mundo del arte, la economía, la política, la ciencia, la cultura en general – afirmando y aclarando, con un tono de indiscutible urgencia, la verdadera posición de la Iglesia ante ellos.
4) El corazón palpitante de la Constitución es Cristocéntrico – el documento tiene una espiritualidad y mística profunda y bella (nota: reproduzco el texto de la versión oficial: donde dice “hombre,” entiéndase el ser humano): “Realmente, el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo Encarnado . . . Cristo, el Nuevo Adán, en la misma revelación del misterio del Padre y de su amor, manifiesta plenamente el hombre al propio hombre, y le descubre la grandeza de su vocación . . . Él mismo, el Hijo de Dios, con su encarnación, se ha unido, en cier to modo, con todo ser humano. Trabajó con manos humanas, pensó con inteligencia humana, obró con voluntad humana, amó con corazón humano” (GS 22).
5) Precisamente porque Cristo “se ha unido al ser humano” en su encarnación, se ha unido al mundo de la cultura y la política. “Gaudium et Spes” nos dice:
a) “Se alejan de la verdad quienes, sabiendo que no tenemos aquí una ciudad permanente, sino que buscamos la futura, piensan que pueden por eso descuidar sus deberes terrestres, sin comprender que ellos por su misma fe están más obligados a cumplirlos, cada uno según la vocación a la que ha sido llamado. . . . La separación entre la fe que profesan y la vida cotidiana de muchos debe ser considerada como uno de los errores más graves de nuestro tiempo . . . Así pues, cuando individual o colectivamente actúan como ciudadanos del mundo, no solamente deben respetar las leyes propias de cada disciplina, sino que también deben esforzarse por adquirir verdadera competencia en esos campos . . . “ (GS 43)
b) “La misma propiedad privada tiene también un carácter social por su propia naturaleza, que se funda en la ley del destino común de los bienes. Cuando se descuida este carácter social, la propiedad privada muchas veces llega a convertirse en ocasión de ambiciones y de graves perturbaciones, hasta el punto de que se da un pretexto a sus impugnadores para poner en peligro del derecho mismo” (GS 71; Pío XII, “Radiomensaje,” Pentecostés 1941; Juan XXIII, Encíclica “Mater et Magistra,” 19 – cf. también, Pablo VI, “Populorum Progressio,” 24; Juan Pablo II, “Solicitudo Rei Socialis,” 42; Francisco, “Evangelii Gaudium,” 181-216; “Laudato Si,” 93).
c) “Para instaurar una vida política verdaderamente humana no hay nada mejor que fomentar el sentido interior de justicia, benevolencia y servicio del bien común y fortalecer las convicciones fundamentales sobre la verdadera índole de la comunidad política . . . “ (GS 73)
d) “La comunidad política existe para aquel bien común, del que obtiene su plena justificación y sentido y del que deriva su derecho primigenio y propio. El “bien común” abarca el conjunto de aquellas condiciones de vida social con las que los hombres, familias y asociaciones pueden lograr más plena y fácilmente su perfección propia . . . Así pues, para que, al seguir cada uno su opinión, la comunidad política no se desintegre, se requiere una autoridad que dirija las fuerzas de todos los ciudadanos hacia el bien común . . . como fuerza moral que se basa en la libertad y en la conciencia de la tarea y obligaciones que reciba . . . Se sigue también que el ejercicio de la autoridad política, ya sea en la comunidad como tal o en instituciones que representan al Estado, debe realizarse siempre dentro de los límites del orden moral para procurar el bien común . . . “(GS 74).
e) “Por tanto, todos los ciudadanos deben recordar que tienen el derecho y el deber de utilizar su sufragio libre para promover el bien común . . . Entre estos (los deberes que obligan a cada ciudadano) conviene recordar el deber de prestar al Estado los servicios materiales y personales requeridos para el bien común . . .Todos los fieles cristianos, en la comunidad política, deben sentir su vocación especial y propia, con la que deben dar ejemplo en cuanto que están obligados por la conciencia de su deber y sirven al cultivo del bien común . . . (GS 75).
f) “La comunidad política y la Iglesia son entre sí independientes y autónomas en su propio campo. Sin embargo, ambas, aunque por diverso título están al servicio de la vocación personal y social de los mismos hombres Este servicio lo realizarán tanto más eficazmente en bien de todos cuanto procuren mejor una sana cooperación entre ambas . . . “ (GS 76).

II. EL MAGISTERIO SOCIAL DEL PAPA FRANCISCO: FUENTES EN LA HISTORIA DE LA TEOLOGÍA Y LA MÍSTICA
A. SAN FRANCISCO DE ASÍS (1181/2-1226)
1) En su Carta Encíclica “Laudato Si” el papa Francisco plantea, como el contexto espiritual definitorio del documento, la centralidad de la mística de San Francisco de Asís – cuyo nombre escogió “como guía e inspiración” (LS 10) al ser electo a la Silla de Pedro el 13 de marzo del 2013.

2) Francisco afirma:
a) “Él (San Francisco) manifestó una atención particular hacia
la creación de Dios y hacia los pobres y. .. abandonados. Amaba y era amado por su alegría, su entrega generosa, su corazón universal. Era un místico y un peregrino que vivía con simplicidad . . . En él se advierte hasta qué punto son inseparables la preocupación por la naturaleza, la justicia con los pobres, el compromiso con la sociedad y la paz interior . . . ” (LS 10)
b) “Si nos acercamos a la naturaleza y al ambiente sin esta
apertura al estupor y la maravilla, si ya no hablamos el lenguaje de la fraternidad y de la belleza en nuestra relación con el mundo, nuestras actitudes serán las del dominador, del consumidor o del mero explotador de recursos, incapaz de poner un límite a sus intereses inmediatos . . . La pobreza y la austeridad de san Francisco no eran un ascetismo meramente exterior, sino algo más radical: una renuncia a convertir la realidad en mero objeto de uso y de dominio” (GS 11).
c) “Por otra parte, san Francisco, fiel a la Escritura, nos propone
reconocer la naturaleza como un espléndido libro en el cual Dios nos habla y nos refleja algo su hermosura y de su bondad . . . El mundo es algo más que un problema a resolver, es un misterio gozoso que contemplamos con jubilosa alabanza” (GS 12).


B. SAN IGNACIO DE LOYOLA (1491-1556)
1) Francisco es jesuita – como tal, es fiel seguidor de la mística de los Ejercicios Espirituales del fundador de la Orden, San Ignacio de Loyola.
2) El centro vital de los Ejercicios lo encontramos en las Tres Maneras (o Grados) de Humildad, en la Segunda Semana de los Ejercicios (EE 165-167). Después de considerar la Primera Manera, la más fundamental: reconocer que Dios es Señor de todo y requiere obediencia a su ley, y la Segunda (“más perfecta humildad”), el hacernos indiferentes a lo que acontezca, a no querer más riqueza que pobreza, honor que deshonor, San Ignacio dice de la Tercera Humildad:

“La 3ª es humildad perfectísima, es a saber, cuando incluyendo la primera y la segunda, siendo igual alabanza y gloria de la divina majestad, por imitar y parescer (sic) más actualmente a Cristo nuestro Señor, quiero y elijo más pobreza con Cristo pobre que riqueza, oprobios (sic) con Cristo lleno de ellos que honores, y desear más de ser estimado por vano y loco por Cristo, que primero fue tenido por tal, que por sabio ni prudente en este mundo” (EE 167).
3) Se hace evidente el papel seminal que juega la Cristología de la tradición mística cristiana en el pensamiento social de Francisco. Esto es aumentado por un texto clave de su Carta a los jesuitas de Padua, de agosto 7 de 1547 (conocida como “la Carta de la Pobreza”):

“Sólo esto diré: que aquellos que aman la pobreza, deben amar el
Séquito de ella, en cuanto de ellos dependa, como el comer, vestir,
dormir mal y el ser despreciado. Si, por el contrario, alguno amara la
pobreza, mas no quisiera sentir penuria alguna, ni séquito de ella, sería
un pobre demasiado delicado y sin duda mostraría amar más el título
que la posesión de ella, o amarla más de palabra que de corazón”
4) Vemos de nuevo el centro de gravedad Cristológico del Magisterio de Francisco sobre la propiedad privada: se fundamenta en la relación personal del “Yo” al “Tú” con Jesucristo, formando un “Nosotros,” en la cual “quiero y elijo,” como “Opción Fundamental” (Karl Rahner) el vivir como Cristo, el no desear poseer ningún ídolo por arriba de él - ¡Este es un fundamento clave de la mística que define el Magisterio de Francisco sobre la Propiedad Privada.

C. LOS PADRES DE LA IGLESIA
1) ¿Quiénes son los Padres de la Iglesia? Breve reflexión.
2) Algunos autores sostienen que la visión social de los Padres de la Iglesia
se limita a la práctica de la limosna, y añaden que, se suyo, los Padres no proponen cambios de las estructuras injustas de la época. Esto no es cierto. Aunque es cierto que, en conjunto, los Padres no ofrecen sistemas político-sociales nuevos, sin embargo, como se ve en los textos citados a continuación, tenían una conciencia y una intuición teológico-social clara y radical sobre los tres puntos clave sobre los cuales descansa lo que más adelante sería llamada Doctrina Social Católica, a saber:
a. La dignidad humana: el ser humano está definido por su deseo,
hambre y ansia connatural, esencial, de conocer y amar a Dios en todo: Esto es común al ateo y al místico, al santo y al pecador. No es algo que se adquiere, es lo que es todo ser humano desde el momento de su concepción. Así, San Agustín (354-430), Sto. Tomás de Aquino (1224/25-1274), Karl Rahner, S.J. (1904-1984), Gabriel Marcel (1889-1973), y otros.
b. El bien común: DEFINICIÓN DE BIEN COMÚN: Se han dado y
propuesto muchas, tanto en libros como en documentos sociales de la Iglesia. Se pueden resumir diciendo: El Bien Común es el bien de cada una de, y de la comunidad de todas las personas que forman la “polis,” la comunidad humana congregada social y políticamente. Aquí la palabra clave es persona. La persona no es el individuo aislado, La persona es el “Yo” de cada uno de nosotros, que se abre, necesaria y connaturalmente al “Tú,” formando un “Nosotros.” El concepto de persona es, por ende, un concepto comunitario: LA PERSONA ES COMUNIDAD.

3) SAN AMBROSIO DE MILÁN (330-397)
“Ustedes, los ricos, ¿hasta dónde van a llevar su loca avaricia? . . . Cuando le
dan al pobre, no le están dando lo que es de ustedes; más bien, Uds. le están pagando lo que le pertenece al pobre. En verdad, lo que es común a todos, y ha sido a todos para usar, Uds. han usurpado para Uds. solamente. La tierra le pertenece a todos, y no solamente a los ricos . . . Uds., por lo tanto, le están pagando (al pobre), lo que Uds. le deben; Uds. no dan gratuitamente lo que Uds. no poseen” (Sermón sobre Naboth”).
4) SAN BASILIO DE CESAREA (30- 379)
¿Cuáles son, díganme Uds., los bienes que Uds. pretenden poseer? ¿Hasta
qué punto son parte esencial de vuestras vidas? El problema con los ricos es que son como el hombre que toma asiento en el teatro, y entonces le niega la entrada a otros, usurpando de ese modo, y apropiándose para sí mismo lo que ha sido destinado para el uso común. Los ricos consideran como posesión exclusiva aquellos bienes que han adquirido antes que los demás, por la única razón de haber sido los primeros en adquirirlos. Si cada uno de nosotros tomara solamente lo que es necesario para subsistir, dejando lo que es superfluo para el indigente, entonces no habría distinción entre ricos y pobres. Te has convertido en un explotador al apropiarte para ti mismo los bienes que fuiste llamado a administrar. El pan que guardas para ti le pertenece al hambriento; al desnudo le pertenecen las ropas que acumulas en tu ropero; al descalzo le pertenecen los zapatos que acumulan polilla en tu casa; el indigente tiene derecho al dinero que escondes en tus cofres . . . (Homilía “Sobre la avaricia, Sobre el texto de Lucas: ‘Destruiré esta casa y construiré una más grande´”
5) SAN JUAN CRISÓSTOMO (349-407)
DE SU SEGUNDA HOMILÍA SOBRE LA PARÁBOLA DE LÁZARO Y EL HOMBRE RICO
“Les ofrezco testimonio de las Escrituras divinas, que dicen que no
solamente el hurto de los bienes de otros, sino también el rehusar compartir los bienes propios con otros es robo y estafa y fraude. ¿Cuál es este testimonio? Dios, acusando a sus enemigos por medio del profeta, dice: “La tierra ha producido sus frutos, pero tú no has pagado tus diezmos; pero el robo cometido contra el pobre está en tus hogares . . . Privar a otros es arrebatar lo que pertenece a otros; se le da el nombre de desposesión cuanto tomamos y nos quedamos con lo que pertenece a otros. Porque nuestro dinero es del Señor, no importa cómo lo hayamos adquirido.”

“Pablo alaba a Abrahám con admiración, diciendo: “No te olvides de ofrecer
hospitalidad al forastero, porque de esa forma algunos han albergado, sin saberlo, a ángeles” (Cita de Hebreos 13: 2)

“Si no puedes recordarlo todo, te suplico, en vez de recordarlo todo,
recuerda esto sin falta: no compartir nuestra fortuna con los pobres es robarle al pobre y privarlo de sus medios de subsistencia: lo que poseemos no es nuestra fortuna, sino la de ellos” (Citado por el Papa Francisco en “La Alegría del Evangelio,” 57.

DE SU HOMILÍA 50 SOBRE EL EVANGELIO DE SAN MATEO
(Segunda Lectura del Oficio de Lecturas, Sábado, 21 Semana del Tiempo Ordinario).
“¿Deseas honrar el cuerpo de Cristo? No lo desprecies, pues, cuando lo
contemples ,desnudo en los pobres, ni lo honres aquí, en el templo, con lienzos de seda, si al salir lo abandonas en su frío y desnudez. Porque el mismo que dijo: Esto es mi cuerpo, y con su palabra llevó a realidad lo que decía, afirmó también: Tuve hambre, y no me disteis de comer, y más adelante: Siempre que dejasteis de hacerlo a uno de estos pequeñuelos, a mí en persona lo dejasteis de hacer . El templo no necesita vestidos y lienzos, sino pureza de alma . . . Pues Dios no tiene ciertamente necesidad de vasos de oro, pero si en cambio, desea almas semejantes al oro . . . ¿De qué serviría adornar la mesa de Cristo con vasos de oro, si el mismo Cristo muere de hambre? Da primero de comer al hambriento, y luego, con lo que te sobre, adornarás la mesa de Cristo . . . ¿Quieres hacer ofrendas de vasos de oro y no eres capaz de dar un vaso de agua? Y, ¿de qué serviría recubrir el altar con lienzos bordados de oro, cuando niegas al mismo Señor el vestido necesario para cubrir su desnudez?

“Piensa, pues, qué es lo que haces con Cristo, cuando lo contemples errante, peregrino y sin techo, y, sin recibirlo, te dedicas a adornar el pavimento, las paredes y las columnas del templo.

D. SANTO TOMÁS DE AQUINO (1224/25-1274)
PRENOTANDOS
Sto. Tomás vive en el siglo XIII, el siglo más revolucionario en la historia de
Occidente hasta el siglo XX. Nacen en este siglo: Las universidades, con células pontificias o imperiales; la economía de mercado; las ciudades, partiendo de las villas feudales. Se empieza a desmoronar el sistema feudal. Las exploraciones de Marco Polo y otros en Oriente (1271-1295) revelan que los europeos no están solos.
Ocurren revoluciones en la Iglesia: comienza aquí una nuevaevangelización:
surgen las órdenes mendicantes: Dominicos (1216), Franciscanos (1221-23), formadas para evangelizar en el polvo y el lodo de las nuevas ciudades: aunque de perenne importancia, las órdenes contemplativas (Cistercienses, Cartujos, otros) no bastan para enfrentar las nuevas situaciones socio-políticas.
Los textos que siguen están tomados directamente de las obras de Santo
Tomás de Aquino, principalmente de su Summa Theologiae, la edición crítica en latín de la Biblioteca de Autores Cristianos, y traducidos por mí.

“Todos los componentes de la naturaleza (la Creación), que no sean
personas, son recursos que se pueden debidamente usar para el bien de la persona” (ST II-II q. 6 a. 1c ad. 3).
66 a. 2c
“El propósito de la propiedad privada es el bien común. Por lo tanto,
podemos hacer nuestro lo que desde el principio era de posesión común, es decir, a disposición de todos, precisamente para que el dueño que se ha apropiado estas cosas las pueda disponer mejor para, y compartir con, otras personas (aliis communicat)” (ST II-II q. 66 a. 2 obj. 2 y ad. 2).

“La única justificación de la propiedad privada es la “justicia general,” es
decir las ventajas que dicha propiedad privada pueda aportar al bien común” (cf. ST II-II q. 66 a. 2c).

“El uso definitivo de los recursos (de la tierra) debe siempre permanecer
“común” (sin apropiar), y cualquier apropiación (es decir, posesión) de recursos debe estar siempre subordinada a esta verdad” (ST II_II q. 66 a. 2c).
“Cada persona tiene el derecho natural a una justa participación en el uso de
recursos naturales, y nada le pertenece, por naturaleza, a una persona o grupo más que a otro” (ST II_II q. 66 a. 2c).
“Lo que uno posee, lo posee en común (ST II-II q. 6 a. 2c)

“Para cualquiera en necesidad extrema, nada le pertenece en justicia a nadie
en particular, para una persona en tal condición (de extrema necesidad), todos los recursos se convierten en recursos comunes” (Comentario a las Sentencias, IV d. 15 q. 2 a. 1 sol. 4c: ST II-II q. 32 a. 7 ad. 3; q, 187 a. 4c).

“El exceso (de bienes: superflua) se poseen en común (ST II_II q. 87 a. 1 ad.
4: omnia superflua).

“Los bienes poseídos en exceso (superflua) deben estar siempre disponibles
a los pobres, quienes, aún cuando no estén en necesidad extrema o situaciones de peligro, están privadas de los recursos para satisfacer sus necesidades” (cf. abajo: ST II_II q. 87 a. 1).

“La razón práctica (phronesis, prudentia) determina la medida verdadera de
necesidad (de bienes materiales) en una situación dada” (Quodlibetales VI q. 7 1c ad. 1).

“Los gobernantes tienen la responsabilidad de proveer a cada uno de sus
sujetos (ciudadanos) de todo aquello que necesitan para su sustento en sus propias condiciones y situaciones en la vida, y que de otro modo carecerían” (ST II_II q. // a. 4c).

“Siguiendo a Aristóteles, es apropiado que los gobernantes y las leyes
dispongan de la justa distribución de los bienes, para que su uso sea verdaderamente común” (ST I-I q. 104 a.1 ad.1; q. 105 a. 2c ad 3).1.

“El exceso (“superflua”) pertenece en verdad a los demás; cualquier
persona que se guarda el exceso (de bienes) le está robando a aquellos a quienes, por razón de su necesidad, le pertenecen realmente estos viene” (ST II-II q. 67 a. 7c).

III. EL MAGISTERIO SOCIAL DEL PAPA FRANCISCO: FUENTES EN LA TRADICIÓN DEL MAGISTERIO:
A. PAPA PABLO VI: CAMBIO PARADIGMÁTICO EN LA DOCTRINA SOCIAL CATÓLICA SOBRE LA PROPIEDAD PRIVADA: COMIENZOS DE LA DOCTRINA SOCIAL SOBRE ELt DESARROLLO INTEGRAL.

Con Pablo VI, ocurre un cambio paradigmático en la orientación de la
Doctrina Social Católica. Su Carta Encíclica “Populorum Progressio” plantea, de forma sistemática, tres temas que informarán los documentos sociales de la Iglesia en las décadas venideras: 1) El Personalismo como centro filosófico / teológico de la Doctrina Social de la Iglesia (cf. abajo, PP 14); 2) El concepto del Desarrollo Integral del ser humano (cf. abajo, PP 21), y 3) La Solidaridad Global.
Su magisterio sobre la propiedad privada toma como fundamento la Constitución “Gaudium et Spes,” del Concilio Vaticano II (cf. GS 71).

“Con gran exactitud ha subrayado un eminente experto: ¨Nosotros no
aceptamos la separación de la economía de lo humano, el desarrollo de la civilizaciones en que está inscrito. Lo que cuenta para nosotros es el hombre, cada hombre, cada agrupación de hombres, hasta la humanidad entera´” (PP 14 – cf. Louis-Joseph Lebret, 1897-1966, La Dinámica Concreta del Desarrollo, pp. 45-50).

“Si para llevar a cabo el desarrollo se necesitan técnico, cada vez en mayor
número, para este mismo desarrollo se exige más todavía pensadores de reflexión profunda, que busquen un humanismo nuevo, el cual le permita al hombre moderno hallarse a sí mismo, asumiendo los valores superiores del amor, de la amistad, de la oración y de la contemplación” (PP 20).


“(Condiciones) menos humanas: las carencias materiales de los que están
privados del mínimo vital y las carencias morales de los que están mutilados por el egoísmo. Menos humanas: las estructuras opresoras, que provienen del abuso del tener o del abuso del poder, de la explotación de los trabajadores . . . Más humanas: el remontarse de la miseria a la posesión de lo necesario, la victoria sobre las calamidades sociales, la ampliación de los conocimientos, la adquisición de la cultura . . . Más humanas también: el aumento en la consideración de la dignidad de los demás, la orientación hacia el espíritu de pobreza, la cooperación en el bien común, la voluntad de paz. Más humanas todavía: el reconocimiento, por parte del hombre, de los valores supremos, y de Diosm que de ellos es la fuente y el fin. Más humanas, por fin y especialmente: la fe, don de Dios acogido por la buena voluntad de los hombres, y la unidad en la caridad de Cristo, que nos llama a todos a participar, como hijos, en la vida del Dios vivo, Padre de todos los hombres” (PP 21).

“El bien común exige, pues, algunas veces la expropiación si, por el hecho
de su extensión, de su explotación deficiente o nula, de la miseria que de ello resulta a la población, del daño considerable producido a los intereses del país, algunas posesiones sirven de obstáculo a la prosperidad colectiva” (PP 24; cf. Concilio Vaticano II, “Constitución Gaudium et Spes sobre la Iglesia en el Mundo de Hoy,” 71).

“Es un humanismo pleno el que hay que promover. ¿Qué quiere decir esto
sino el DEARROLLO INTEGRAL de todo el hombre y de todos los hombres? Un humanismo cerrado, impenetrable a los valores del espíritu y a Dios, que es la fuente de ellos, podría aparentemente triunfar. Ciertamente, el hombre puede organizar la tierra sin Dios, pero, ´al fin y al cabo, sin Dios no puede menos de organizarla contra el hombre. El humanismo exclusivo es un humanismo inhumano.´” (PP 42).
B. JUAN PABLO II (1978-2005)
En su Carta Encíclica “Laborem Exercens,” Juan Pablo II aporta su propia perspectiva personalista del trabajo humano (LE 15), y plantea una extraordinaria visión Cristológica / Pascual del trabajo.
Siguiendo la tradición del Concilio Vaticano II, y de Pablo VI, su doctrina sobre la propiedad privada se inspira en la Constitución “Gaudium et Spes,” 71.

“Es necesario recordar una vez más aquel principio peculiar de la doctrina
cristiana: los bienes de este mundo están originariamente destinados a todos. El derecho a la propiedad privada es válido y necesario, pero no anula el valor de tal principio. En efecto, sobre ella grava una hipoteca social, es decir, posee, como cualidad intrínsica, una función social fundada y justificada precisamente sobre el principio del destino universal de los bienes” (Encíclica Sollicitudo Rei Socialis 42).

C. PAPA BENEDICTO XVI (2005-2013)
“Mientras los pobres del mundo siguen llamando a la puerta de la opulencia,
el mundo rico corre el riesgo de no escuchar estos golpes a su puerta, debido a una conciencia incapaz de reconocer lo humano” (Encíclia Caritas in Veritate, 75).


IV. EL MAGISTERIO SOCIAL DEL PAPA FRANCISCO: DESDE SU ELECCIÓN A LA SEDE DE PEDRO, HASTA EL PRESENTE

Electo en marzo 13, 2013, Francisco ha definido su magisterio en torno al
compromiso con el pobre, los inmigrantes, los descartados y los marginados. Francisco enfatiza la identidad del bautizado como un “discípulo misionero” llamado a testimoniar y proclamar el Evangelio de la justicia, la misericordia, y la compasión. El tema de la Misericordia es clave para entender su ministerio como obispo de Roma.
Francisco toma como inspiración y punto de partida el Documento Final de
la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, celebrada en Aparecida, Brasil, en 2007. Jorge Mario Bergoglio, Cardenal Arzobispo de Buenos Aires, hoy en día, papa Francisco, fue el editor del Documento Final.

TEXTOS CLAVES:
1) “Los pobres son el evangelio” (Reunión con los dirigentes de la CLAR, la
Confederación Latinoamericana de Religiosos, Junio 10, 2013).

2) “No puede ser que no sea noticia que muera de frío un anciano en
situación de calle y que sí lo sea una caída de dos puntos en la bolsa. Eso es exclusión. Se considera al ser humano en sí mismo como un bien de consumo, que se puede usar y luego tirar. Hemos dado inicio a la cultura del “descarte” que además, se promueve. Ya no se trata simplemente del fenómeno de la explotación y de la opresión, sino de algo nuevo: con la exclusión queda afectada en su misma raíz la pertenencia a la sociedad en la que se vive, pues ya no se está en ella abajo, en la periferia, o sin poder, sino que se está fuera. Los excluidos no son “explotados” sino desechos, “sobrantes” (Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, 53).


3) “La adoración del antiguo becerro de oro (Ex 32: 1-35) ha encontrado una
versión nueva y despiadada en el fetichismo del dinero y en la dictadura de la economía sin un rostro y sin un objetivo verdaderamente humano” (Evangelii Gaudium, 55).

4) “Mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de
la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz. Ese desequilibrio proviene de ideologías que defiendan la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera. De ahí que nieguen el derecho de control de los Estados, encargados de velar por el bien común. Se instaura una nueva tiranía invisible, a veces virtual, que impone, de forma unilateral e implacable, sus leyes y reglas” (Evangelii Gaudium, 56).

5) “La solidaridad es una reacción espontánea de quien reconoce la función social de la propiedad y el destino universal de los bienes como realidades anteriores a la propiedad privada. La posesión privada de los bienes se justifica para cuidarlos y acrecentarlos de manera que sirvan mejor al bien común, por lo cual la solidaridad debe vivirse como la decisión de devolverle al pobre lo que corresponde. Estas convicciones y hábitos de solidaridad, cuando se hacen carne, abren caminos a otras transformaciones estructurales y las vuelven posibles. Un cambio en las estructuras sin generar nuevas convicciones y actitudes dará lugar a que esas mismas estructuras tarde o temprano se vuelvan corruptas, pesadas e ineficaces” (“Evangelii Gaudium,” 189).

6) “A veces se trata de escuchar el clamor de pueblos enteros, de los
pueblos más pobres de la tierra, porque ´la paz se funda no sólo en el respeto de los derechos del hombre, sino también en el de los derechos de los pueblos´(Cita del Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz, ¨Compendio de la Justicia Social de la Iglesia,´ 157). Lamentablemente, aun los derechos humanos pueden ser utilizados como justificación de una defensa exacerbada de los derechos individuales o de los derechos de los pueblos más ricos. Respetando la independencia y la cultura de cada nación, hay que recordar siempre que el planeta es de toda la humanidad, y para toda la humanidad, y que el solo hecho de haber nacido en un lugar con menores recursos o menor desarrollo no justifica que algunas personas vivan con menos dignidad. Hay que repetir que ´los más favorecidos deben renunciar a algunos de sus derechos para poner con mayor liberalidad sus bienes al servicio de los demás´ (Cita de Pablo VI, Carta Apostólica “Octagesima Advenians,” 23) (“La Alegría del Evangelio,” 190).

7) “Para la Iglesia la opción por los pobres es una categoría teológica antes
que cultural, sociológica, política o filosófica. Dios les otorga ´su primera misericordia. Inspirada en ella, la Iglesia hizo una opción por los pobres entendida como una ´forma especial de primacía en el ejercicio de la caridad cristiana, de la cual da testimonio toda la tradición de la Iglesia.´ Esta opción – enseñaba Benedicto XVI – está implícita en la fe cristológica en aquel Dios que se ha hecho pobre por nosotros, para enriquecernos con su pobreza.´ Por eso quiero una Iglesia pobre y para los pobres. Ellos tienen mucho que enseñarnos. Además de participar del sensus fidei, en sus propios dolores conocen al Cristo sufriente. es es necesario dejarnos evangelizar por ellos. La nueva evangelización es una invitación a reconocer la fuerza salvífica de sus vidas y a ponerlas en el centro del camino de la Iglesia. Estamos llamados a descubrir a Cristo en ellos, a prestarles nuestra voz a sus causas, pero también a ser sus amigos, a escucharlos, a interpretarlos, y a recoger la misteriosa sabiduría que Dios quiere comunicarnos a través de ellos” (“Evangelii Gaudium,” 198).

8) “El principio de subordinación de la propiedad privada al destino universal de los bienes y, por lo tanto, el derecho universal a su uso es una ´regla de oro´ del comportamiento social y el ´primer principio de todo el ordenamiento ético-social´ (Cita de Juan Pablo II, “Laborem Exercens,” La tradición cristiana nunca reconoció como absoluto o intocable el derecho a la propiedad privada, y subrayó la función social de cualquier forma de propiedad privada. San Juan Pablo II recordó con mucho énfasis esta doctrina diciendo que ´Dios ha dado la tierra a todo el género humano para que ella sustente a todos sus habitantes sin excluir a nadie ni privilegiar a nadie´ ”(“Laudato Si,” 93: Énfasis del papa Francisco – Cita de Juan Pablo II, “Centesimus Annus,” 31).

9) “Caín, ¿dónde está tu hermano?”. El sueño de ser poderoso de ser grande
como Dios, en definitiva de ser Dios lleva a una cadena de errores que es cadena de muerte, ¡lleva a derramar la sangre del hermano! . . . “Dónde està tu hermano¿”, la voz de su sangre grita hasta mí, dice Dios. Ésta no es una pregunta dirigida a otros, es una pregunta dirigida a mí, a ti, a cada uno de nosotros. “¿Dónde está la sangre de tu hermano cuyo grito llega hasta mí?”. Hoy nadie en el mundo se siente responsable de esto; henos perdido el sentido de responsabilidad fraterna . . .
10) La cultura del bienestar, que nos lleva a pensar en nosotros mismos, nos hace insensibles al grito de los otros, nos hace vivir en pompas de jabón, que son bonitas, pero que no son nada, son la ilusión de lo fútil, de lo provisional, que lleva a la indiferencia hacia las otros, o mejor, lleva a la globalización de la indiferencia. En este mundo de la globalización, hemos caído en la globalización de la indiferencia. ¡Nos hemos acostumbrado al sufrimiento del otro! – No tiene que ver con nosotros, no nos concierne . . . “Adán, ¿dónde estás?”, ¿Dónde está tu hermano?” . . . Somos una sociedad que ha olvidado la experiencia de llorar, de sufrir con . . . La globalización de la indiferencia nos ha quitado la capacidad de llorar.” (Homilía en Lampedusa, Julio 8, 2013)

11) “Los pobres no siguen esperando, buscan ser protagonistas, se organizan, estudian, trabajan, exigen y, sobre todo, practican esa solidaridad especial que existe entre aquellos que sufren, entre los pobres . . . (El papa dijo que la solidaridad implica lucha) “contra las causas estructurales de la pobreza, la desigualdad, la falta de trabajo, tierra y cobijo, la negación de los derechos sociales y laborales” (y confrontando lo que el papa llama) el imperio del dinero” (Discurso a los miembros de la Reunión Mundial de Movimientos Populares, Octubre 28, 2014).

13a) “Hoy creyentes y no creyentes estamos de acuerdo en que la tierra es
esencialmente una herencia común, cuyos frutos deben beneficiar a todos. Para los creyentes, esto se convierte en una cuestión de fidelidad al Creador, porque Dios creó el mundo para todos. Por consiguiente, todo planteo ecológico debe incorporar una perspectiva social que tenga en cuenta los derechos fundamentales de los más postergados. El principio de la subordinación de la propiedad privada al destino universal de los bienes y, por tanto, el derecho universal a su uso es una “regla de oro” del comportamiento social y el ´primer principio de todo el ordenamiento ético social” . .

13b) San Juan Pablo II recordó con mucho énfasis esta doctrina,
diciendo que ´Dios ha dado la tierra a todo el género humano para que ella sustente a todos sus habitantes, sin excluir a nadie ni privilegiar a ninguno.´ . . . Con toda claridad explicó que ´la Iglesia defiende, sí, el legítimo derecho a la propiedad privada, pero enseña con no menos claridad que sobre toda propiedad privada grava siempre una hipoteca social, para que los bienes sirvan a la destinación general que Dios les ha dado´ . . . Esto cuestiona seriamente los hábitos injustos de una parte de la humanidad.”